"La anorexia y la bulimia son enfermedades mentales, por lo que los mensajes que se publican pro ana (anorexia) y pro mía (bulimia) tienen un impacto negativo en los afectados. De hecho, pueden llegar a hacer que personas que no hubieran desarrollado aún la patología se vean abocadas a ella, al desear parecerse a las 'princesas' a las que leen y con las que se identifican", señaló el médico Luis Beato, psiquiatra y jefe de la Unidad de Trastornos de Alimentación del Hospital de Ciudad Real ante la consulta de la web del diario El Mundo.
El Ministerio de Sanidad ha pedido a Twitter, por medio de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, que eliminen esos perfiles. Sin embargo, como explican fuentes ministeriales "judicialmente no se pueden cerrar estas páginas porque no cometen ningún delito, aunque sean perjudiciales y nos preocupen. Por eso, lo que intentaremos es no darles difusión y haremos un seguimiento semanal, un barrido, para detectar este tipo de contenidos".
Guillermo Cánovas, presidente de la Asociación Protégeles (www.protégeles.com) -que vela por el buen uso de los menores en la Red-, indica que "la apología de la anorexia o la bulimia no es un delito, así que estas páginas no pueden considerarse ilegales en España, como sí ocurre en Francia".
Pero, "gracias a los acuerdos de colaboración que tenemos con las principales empresas proveedoras de servicios en Internet, donde se alojan estos contenidos, hemos retirado más de 500 páginas desde 2005".
El problema "es que no podemos evitar que se vuelvan a abrir", añadió.
Cánovas reconoció que esas webs proliferan más "en verano".
El principal problema que ve sobre el uso de las redes sociales como Twitter para contactar con otras 'anas' y 'mías' "es que tienden a mostrar un aspecto 'glamouroso' y falso de una enfermedad".
Las seguidoras de estos perfiles se han defendido en la Red ante los ataques recibidos, diciendo que "provienen de gordos envidiosos" y que ellas "no hacen daño a nadie".
"Llevamos 10 o 12 años luchando contra este tipo de páginas, porque son muy perjudiciales. Las chicas inician una competición entre ellas para ver quién pierde más peso en menos tiempo y se adentran en un juego a vida o muerte. Pero lamentablemente, poco se puede hacer", explicó Juana Martín, presidenta de ADANER (Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia).
En la web 1espejo1000ventanas, que nació en 2008, se lee:
"Y de pronto un día te das cuenta de que has estado sólo rodeado de espejos, de que poco a poco has ido tapiando todas las ventanas... Descubres que has olvidado cómo mirar el mundo y que te has ido quedando cada vez más atrapado en ti, en tu cuerpo, en el miedo, en el dolor y en la enfermedad…".
Impulsada por la Fundación ABB -que combate los trastornos alimentarios-, la página alberga testimonios de pacientes que han vencido a la enfermedad o que están luchando contra ella.
"De siempre fui una niña insegura que se comparaba con las demás. Al llegar a la pubertad al fin destaqué en algo. Mis compañeros hablaban de mi cuerpo. Fue entonces cuando Claudia Schiffer posó en la puerta de mi nevera para cuidarme y no dejarme comer más. Con 13 años empecé a preocuparme por mantener lo único que yo veía que gustaba a la gente. Así empezó mi anorexia. Y entré en tratamiento. No fue nada fácil empezar de cero. Es lo mejor que he hecho en mi vida", cuenta Laura, una de las blogueras.
Según explica Luis Beato, "los primeros síntomas de que algo no marcha bien son la obsesión desmedida por la comida, las calorías y la báscula. Después pueden llegar los atracones, que se purgan con vómitos. Y cuando se sigue esta conducta en el tiempo desaparece la menstruación, se cae el pelo, se debilitan las uñas, cambia el humor...".
Beato alerta de que "en los últimos años hay mucha mayor tolerancia social hacia conductas típicas de la anorexia. El aspecto físico es cada vez más importante y hay casas en las que son las propias madres las que empiezan a consumir productos 'light' y a hacer dietas sin control médico y son muy permisivas cuando sus hijas hacen lo mismo".








