No hay un solo dato macroeconómico correcto en Ricardo Foster, quien podrá ser idóneo como filósofo, pero acerca de la gestión del Estado, es un ignorante grandilocuente. Intelectual integrante de Carta Abierta, Foster reivindica, por ejemplo, la confiscación (él habla, sin propiedad, de re-estatización, recuperación y/o nacionalización) del dinero de los ahorristas privados (sistema AFJP) pero no menciona el despilfarro que de esos recursos realiza la ANSeS (por ejemplo, para bajar la cotización del dólar libre, que elevó la propia Administración Cristina); o la de Aerolíneas Argentinas (empresa que resulta un ejemplo de mala gestión que consume un dineral de los contribuyentes); o de YPF (que 1 año después ha reducido su producción tanto de gas como de petróleo y no consigue dinero suficiente para financiar sus proyectos), etc. Luego, Foster no menciona dónde ingresa en su cosmogonía 'progresista' el blanqueo de capitales mal habidos que propone la Administración Cristina. Es correcta su interpretación de que no hay cómo comparar al peronismo y el castrismo-guevarismo cubano (al menos tiene la prudencia de no acometer la tarea en la que ya fracasaron desde John William Cooke a Mario Eduardo Firmenich, Rodolfo Walsh y Juan Manuel Abal Medina padre). Por último, Foster dice que el proyecto de los Kirchner es regresar "a ese proyecto de sociedad donde la renta se distribuya en partes equivalentes" pero es ridículo intentarlo con una inflación anual cercana al 30%, escenario en el que se licúan los ingresos, en especial de los más pobres.