HACIA EL 23/10

A 4 días: El marketing del luto pudo más

"El sentimentalismo puede ayudar a la reelección de Cristina Kirchner", fue la conclusión de la nota publicada por la brasileña revista Veja acerca de la próxima reelección de la Presidente. "Es cierto que pesan a favor de Ella el crecimiento económico y la debilidad de los representantes de la oposición, pero el marido muerto sigue siendo, sin duda, la gran fuerza electoral".

por CECILIA ARAÚJO

 
S. PAULO (Veja). Las investigaciones indican que Cristina Kirchner podría ser reelecta en la 1ra. ronda de las elecciones presidenciales en la Argentina el próximo domingo 23/10. Para ganar, un candidato debe conquistar el 45% de los votantes, de acuerdo con la legislación vigente. Sin embargo, a menos de una semana de las elecciones, la actual jefe de Estado y candidata por el Frente para la Victoria (FPV) aparece con un 50% de los votos –el mismo índice logrado en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), cuyo objetivo fue definir los candidatos de cada partido, 90 días antes de la votación oficial. 
 
Una encuesta realizada por la consultora Poliarquía, a pedido del diario La Nación, también muestra que el 94% de los argentinos creen que Cristina permanecerá en el cargo. Para el historiador y analista político argentino Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, la alta aprobación de la Presidente es el resultado de tres factores: 
 
> el crecimiento de la economía del país, que debería alcanzar un récord de 8% este año; 

> una oposición dividida y sin un representante fuerte y 

> una campaña inteligente, que supo incorporar factores afectivos y sentimentales, cada vez más importante en el momento de la votación.
 
"Cuando Cristina dice: "Yo también viví una historia de amor como Perón y Evita" transmite un mensaje que no es económico ni político, pero tiene mucha fuerza", destaca Fraga, agregando que desde la muerte de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, hace un año, ella no tuvo ninguna derrota política importante. 
 
Al contrario: "Su imagen mejoró 13 puntos automáticamente, con el fallecimiento del ex Presidente. Ella arrastraba 7 años y medio de desgaste por el ejercicio de poder de su marido, directa o indirectamente". 
El drama personal, por lo tanto, permite una renovación en la forma en que los votantes veían a Cristina, que en la primera elección en 2007, también utilizó a su marido -el dirigente más popular en aquel momento– como el más fuerte activista. 
 
Hoy en día, el "Fuerza Cristina", una consigna de apoyo para superar la viudez, se convirtió en lema de campaña. "Fue un claro punto de transición. Es cierto que Cristina recurre a la imagen de Néstor en numerosas oportunidades. Sin embargo, electoralmente, ella es más popular que él", subraya el analista político Fraga. 
 
Él recuerda que, como jefe de Estado, Néstor Kirchner era el líder del oficialismo y articulaba una coalición con gobernadores, intendentes, sindicalistas y piquetes. Hoy Cristina prefiere elegir candidatos y empleados con los criterios de lealtad, juventud y compromiso para enfrentar las corporaciones. "Para Néstor, de acuerdo con la cultura pragmática del peronismo, la ideología era un instrumento político. Para Cristina, la política es ideología".
 
'Cristinismo
 
En la evaluación de Fraga, todo eso demuestra que el "kirchnerismo" se está convirtiendo cada vez más en "Cristinismo". 
 
"Cristina está creando un estilo propio que marca esas diferencias. Uno de los ejemplos más evidentes es el líder sindical más poderoso del país, Hugo Moyano, quien era un aliado y socio político de Néstor para el control del peronismo -fuerza que formaba parte de su gobierno-. Sin embargo, para ella, Moyano es un adversario político, que puede convertirse en el enemigo, dadas las circunstancias", explica. 
 
El papel que actualmente se otorga a los jóvenes también es más diferente del de la gestión de Néstor. "Hay figuras que crecieron con Cristina, como el ministro de Economía y candidato a la vicepresidencia, Amado Boudou, así como los movimientos juveniles como La Cámpora".
 
El "peronismo", destaca el historiador, se convirtió en una cultura política que ocupa el espacio del oficialismo y la oposición al mismo tiempo. Sus exponentes más importantes son los gobernadores y los intendentes del Gran Buenos Aires y los sindicalistas: es el populismo tradicional de la Argentina. 
 
Pero, además, el "kirchnerismo" incorpora al peronismo un componente de centro-izquierda en la versión de los años 1970, al sumar a la coalición gubernamental a las organizaciones de derechos humanos. 
Ahora, con el "Cristinismo", el peronismo tradicional pierde poder, influencia y visibilidad. "La alianza con las organizaciones de derechos humanos continúa, pero se incorpora la juventud como protagonista activa de la política", dice Fraga.