CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Según informa el diario La Nación, se ha decidido el retiro definitivo del capitán de fragata Marcelo Toulemonde, integrante de la promoción 111 de la Escuela Naval Militar, egresado entre los 5 primeros promedios, de orientación Propulsión y especialidad “Maquinista”.
EL CASO TOULEMONDE
Rumbo al Guinness la genuflexión del almirante Godoy
Ni para marinero resulta apropiada la ética de Jorge Godoy, jefe de la Armada, quien si tuviera dignidad hace tiempo se hubiese marchado a su casa en vez de practicar la genuflexión con un particular esmero.
24 de noviembre de 2011 - 10:55
Es decir, un recurso humano calificado, en el que mucho ha invertido el Estado Nacional, y quien tenía un aún más importante futuro como oficial superior pero ahora deberá buscar conchabo privado, algo que, de todos modos, podría resultarle un beneficio considerado el deterioro profesional y económico de la carrera militar.
Tal como dice la nota, el inicio de las desgracias del capitán de fragata fue el “descaro” con el que su esposa grito la palabra "Larrabure", en medio de un discurso de la Presidenta de la Nación, en el que se refería al accionar de las Fuerzas Armadas durante la represión que terminó, tal como era necesario, con los terroristas pero cometió excesos, muchos de ellos, inadmisibles desde un punto de vista moral.
Argentino del Valle Larrabure fue un militar argentino nacido el 6 de junio de 1932 en San Miguel de Tucumán, quien cuando se desempeñaba como subdirector de una fábrica militar de armas y explosivos fue secuestrado el 11 de agosto de 1974 durante el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón por la organización terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y murió el 19 de agosto de 1975 tras permanecer cautivo 372 días en una clandestina "Cárcel del Pueblo".
El Ejército y su familia señalaron que fue asesinado, mientras que el ERP aseguró que se trató de un suicidio, versión desestimada por peritos judiciales.
Se podrá analizar la procedencia u oportunidad en las que la esposa del militar profirió el grito en cuestión, que tampoco fue un insulto a la Presidenta, ya que solo se menció un apellido.
Pero lo que no resiste el menor análisis es la actitud asumida por el almirante Jorge Godoy, quien sancionó con 7 días de arresto al militar por “no controlar a su esposa”.
¿No estaría violando el Sr. Almirante las propias políticas de Derechos Humanos, de igualdad de género, de libertad de expresión y algunas otras más?
¿Qué entiende el Sr. Almirante por “controlar a su esposa”? ¿Qué debería haber hecho el capitán Toulemonde? ¿Reprimir a su mujer? ¿Un correctivo físico, tal vez? ¿Gas lacrimógeno? ¿Amenaza de divorcio?
Un disparate lo de Godoy.
¿Puede una mujer integrante de una organización social piquetera cortar una calle sin que por ello citen a su esposo a Tribunales, pero no puede la mujer de un militar gritar un apellido en un acto porque implica que su marido pierda el trabajo?
¿La consabida promesa de “subordinación y valor” la realiza el militar o también lo hace en nombre de su esposa, hijos , hermanos y padres?
Los hijos del capitán sancionado son jóvenes oficiales en actividad, ¿deberían arremeter contra su madre?
Mientras ello ocurre, en el Ministerio de Defensa se siguen apilando denuncias de personal femenino que sufre “acoso o discriminación” porque tal vez un superior les levantó la voz
Curiosidades en tiempos ladriprogresistas.








