CLIENTELISMO & POLÍTICA

'Porta a Porta', un documental que nunca financiaría el INCAA

Un documental del director Marcelo Brennand se estrenó en Brasil, y muestra -desde la pequeña Gravatá (Pernambuco)-, cómo las elecciones se han convertido en sólo una oportunidad de ganar algo de dinero (clientelismo, se dice en la Argentina).
'Porta a Porta – A Política em Dois Tempos', es un documental político realizado en Brasil y que nunca podría hacerse en la Argentina, si dependiera del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales porque plantea la desilusión y el desencanto con las prácticas de la política imperantes en la democracia representativa que Latinoamérica ha conseguido.

Hay una estafa en el modelo vigente, que puede afectar su legitimidad futura, pero a nadie parece importarle.

 
Ambientado en la pequeña Gravatá, ciudad de 80.000 habitantes en el interior de Pernambuco, el documental de Marcelo Brennand desnuda la tragedia política brasileña (y por qué no argentina). En Gravatá, nadie -ni candidatos ni electores- ve en una elección algo más allá de un evento para obtener beneficios financieros inmediatos. Militar para un candidato es, ante todo, una manera de aumentar los precarios ingresos de los hogares. Y, en caso de victoria, quién sabe... se puede soñar con un empleo público más duradero y mejor pago.
 
En 2008, Marcelo Brennand vivió 3 meses en Gravatá, documentando el impacto de una elección municipal (en 2012 habrá comiciones municipales en Brasil), y cómo es la realidad política en el interior del Nordeste brasileño, desde un ángulo poco explorado por la prensa: la militancia rentada para la difusión de plataformas "puerta a puerta".

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Trailer de 'Porta a Porta'

Entrevista a Marcelo Brennand

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En una ciudad incapaz de absorber la fuerza de trabajo adulta, el lado más perverso de las campañas electorales aparece en su plenitud. La política se reduce a una alternativa temporaria de ingresos en el que las posibilidades electorales apuntan a ubicarse en un escalón más alto de la cadena alimentaria... quizá cumplir el sueño de una carrera política en la cámara de concejales... El sentimiento de frustración es compartido con los electores que la cámara encuentra en su camino: "Los candidatos y las promesas son las mismas, pero no cambia nada", se queja uno de ellos.
 
Las estrellas de este espectáculo son los militantes pagos. A cambio de un promedio de R$ 70 (US$ 37,7) por semana -que puede llegar a R$ 150 (US$ 80,8) o R$ 200 (US$ 107,8), dependiendo de su capacidad de obtener votos-, los contratados van de puerta en puerta explicando porqué es mejor votar por su candidato/empleador.
 
La energía y la voluntad de los activistas de alquiler durante el período electoral parecen genuinas e intensas, pero los personajes acompañados por el director dejan en claro que la motivación se limita a la supervivencia personal.
 
'Porta a Porta' se encuentra muy lejos de las millonarias y brillantes campañas para puestos administrativos promisorios. Aqui no hay Ramiro Agulla ni José Eduardo Cavalcanti de Mendonça, Duda Mendonça. Tampoco Jacobo Grossman. Al hacer su crónica de las elecciones de 2008 para la intendencia de Gravatá, Brennand parece construir una versión que contrasta con los documentales como Entreato (2002), de João Moreira Salles, sobre los bastidores de la campaña presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, por ejemplo, donde todos los militantes se exhiben como genuinos y convencidos. 
 
No, aqui los protagonistas son militantes de alquiler contratados por los candidatos para disfrazar la falta de contenido de los discursos.
 
El electorado no se queda atrás. "Quiero elegir a alguien que no nos ignore, que me reciba en su oficina cuando tengo que obtener un medicamento", dice uno de los personajes, durante el filme. Demagogia y asistencialismo se registran en crudo, capturados por el director que trata de entender las motivaciones de ambas partes, sin involucrarse emocionalmente con sus personajes.
 
¿Y por qué no se podría filmar algo semejante en la Argentina? ¿O acaso el asistencialismo se encuentra ausente en los comicios, y aún fuera de ellos?
 
Ganador de la muestra Pernambucana de Cine PE 2010, la película termina con una secuencia que puede ser interpretada como una de las consecuencias de esta desilusión con la política (y con los políticos) nacionales. Carlinhos, uno de las llamados "cables electorales" (militante pago) del candidato derrotado, no ve otra alternativa que dejar a su compañera y a su hijo recién nacido y tomar un autobús a São Paulo, donde espera encontrar un empleo. Un final así descolocado para un documental que ofrece un rico material para la reflexión en vísperas de un año electoral.