FRONTERAS ADUANERAS

Rusia construye la Gran Muralla antichina

Si la Unión Europea comprará menos, ¿hacia dónde irán las exportaciones chinas? Es obvio que América latina tendría que recibir más productos (Venezuela es un 'leading case') pero China mira también a Rusia y su zona de influencia. Moscú ya se dio cuenta, y está tomando medidas... justo cuando la OMC acaba de aceptar el ingreso de Rusia, cuyo objetivo próximo es la creación de la Unión Euroasiática.
 
El presidente Dmitri Medviédev, desde Moscú, agradeció a todos los participantes del proceso de negociación, y señaló que es un gran logro para Rusia y sus socios comerciales. 
 
Pascal Lamy, titular de la OMC, se fotografió con con Elvira Nabiullina, ministra de Desarrollo Económico de Rusia, y le obsequió a Maxim Medviédkov, jefe de los negociadores rusos, una remera con la inscripción "Welcome to WTO, finally", y otra al islandés Stefan Johannesson, presidente de la comisión especial que trató la adhesión rusa, con la leyenda "Mission accomplished".
 
Ahora, la pelota está en el campo de Rusia. La Duma de Estado deberá ratificar el protocolo y 30 días después de esto el país será el miembro pleno Nº 194 de la OMC, sumándose a las últimas incorporaciones de Vanuatu, Samoa y Montenegro. 
 
Con un PIB de € 2,4 billones, Rusia era la única gran economía mundial que todavía estaba fuera de esta organización, que a partir de ahora cubrirá el 96% del comercio internacional.
 
Se estima que no habrá mayores problemas para la ratificación parlamentaria del protocolo, aún cuando 2 de los 4 bloques parlamentarios -los de Rusia Justa y del Partido Comunista-, ya declararon que votarán en contra
 
“Esto conducirá a serias dificultades en el sector agropecuario y al colapso en la práctica de toda la industria elaboradora”, afirmó Vladímir Kashin, uno de los líderes del Partido Comunista. 
 
Pero suman más los votos de los otros 2 bloques, el gobernante Rusia Unida y el PLDR, que están a favor del acuerdo con la OMC.
 
La integración en la OMC se producirá por etapas en el curso de 10 años. Sin embargo el comercio ruso y las compañías extranjeras que trabajan en Rusia ya se preparan para la liberalización del mercado y la disminución de gravámenes aduaneros. 
 
Serguéi Kravchenko, director general de Boeing para Rusia y la CEI (Comunidad de Estados Independientes), expresó: “Hasta ahora el hecho de que Rusia no estuviese en la OMC ponía en guardia a muchos inversores. Por ejemplo anualmente yo presento un proyecto de desarrollo de la actividad en el país ante el consejo de directores de la Boeing. Y cada vez, debido al estatus en la comunidad comercial mundial surgen cuestiones y complicaciones. Sí, tenemos planes para invertir más de US$ 20.000 millones, ya pusimos US$ 6.000 millones, pero el ingreso a la OMC nos permitirá estar seguros de la estabilidad de las inversiones y, posiblemente, ampliar la participación en el mercado”
 
Iaroslav Lisovolik, economista principal y de la dirección de investigaciones del Deutsche Bank Russia, opinó: “Esto sirve como una buena señal para el fortalecimiento de la presión competitiva lo que, seguramente, habrá de contribuir a la elevación de la eficiencia entre los productores rusos y la disminución de los precios para los consumidores. Los efectos comerciales, sin embargo, sólo se manifestarán en una perspectiva a mediano o a largo plazo. En cuanto a las consecuencias de corto plazo en lo fundamental encontrarán su expresión en el aumento de los volúmenes de las inversiones extranjeras directas y en el flujo de inversores de portafolio”.
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Sin embargo, suponer que Rusia abrirá su mercado en forma indiscriminada es una ficción.
 
Rusia utilizará el tratado para el objetivo del próximo período de Vladimir Putin en la Presidencia: la creación de la Unión Euroasiática. Y precisamente por eso hoy día se plantea como frenar a China.
 
 
"Cualquier integración interestatal siempre es mejor que la desvinculación política y económica. 
 
En primer lugar se van borrando las fronteras aduaneras, lo cual simplifica las transacciones relacionadas con el intercambio comercial entre los países. 
 
En segundo lugar, se crean mejores condiciones para la movilidad de la población, estimulando la migración laboral. 
 
En tercer lugar, las uniones entre países permiten reaccionar de una manera más eficaz ante los desafíos externos y eso es algo que influye en la estabilidad financiera de los Estados participantes.
 
El acuerdo trilateral entre Rusia, Belarús y Kazajstán sobre la creación de la Comisión Económica Euroasiática (CEE) firmado en Moscú el 18 de noviembre y ratificado por la Duma Estatal el 22 de noviembre de este año, es precisamente un caso de esta índole. 
 
Entre los ámbitos de actividad de la Comisión figuran, entre otros, distintos temas macroeconómicos: la regulación de los aranceles aduaneros, la regulación aduanera no tarifaria, la administración aduanera, la regulación técnica, el establecimiento de regímenes comerciales respecto a terceros, las subvenciones industriales y agrarias, los contratos públicos y/o municipales, la política de divisas, la migración laboral y el movimiento del capital, entre otros. Las decisiones de la Comisión Económica Euroasiática tendrán carácter vinculante. Las posibles discrepancias que surjan serán resueltas por el Consejo Superior Euroasiático para la Economía que estará formado por los jefes de Estado y los gobiernos de los países miembros.
 
Las funciones de la Comisión dan respuesta a la pregunta que tanto preocupa a los escépticos euroasiáticos: 
 
> ¿quién está interesado en crear un espacio económico euroasiático? 
 
> ¿El primer ministro Ruso Vladímir Putin? 
 
> ¿El presidente beloruso Alexandr Lukashenko? 
 
> ¿El presidente kazajo Nursultán Nazarbáiev? 
 
Por sorprendente que suene, la respuesta es extremadamente simple: los 3 países y sus respectivos líderes, porque -por 1ra. vez en los últimos 20 años- en el territorio de la antigua URSS surge una nueva comunidad económica sin connotaciones políticas, que dicho sea de paso respeta la identidad nacional de cada una de las partes. 
 
Además, se estima que en 2011 el intercambio comercial entre Belarús, Rusia y Kazajstán alcance los US$ 110.000 millones, un 40% más que el año pasado.
 
La primera beneficiada con esto es Belarús (saludos a Ucrania), para la cual las tarifas de gas a partir del año que viene se establecen en los US$ 150 / US$ 160 por 1.000 metros cúbicos. Tampoco pierde Kazajstán, que pagará mucho menos por transportar su petróleo a través del sistema de oleoductos ruso. Rusia también gana porque su mercado se llenará de artículos belarrusos y kazajos y este hecho, sin duda alguna, aumentará la competitividad dentro del país.
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La piedra angular de cualquier unión interestatal es la introducción de una moneda común. Es loable que el 18 de noviembre los negociadores de nuestros 3 países hayan demostrado tener la sabiduría suficiente como para evitar abordar este tema, ya que el establecimiento de un centro emisor único conlleva una pérdida parcial de la independencia nacional. De esta manera, se evita caer en la “eurotrampa”.
 
En este sentido, mucho más importante que tener una moneda común resulta tener estándares armonizados, como en Europa, para la producción de mercancías y la prestación de servicios que permitan a todos los países participantes de la Unión avanzar en una misma dirección obligando a los demás países a seguir los mismos estándares. 
 
El proceso de unificación de los parámetros técnicos es largo (en Europa empezó en 1985) y resultaría muy conveniente que los estándares correspondientes de la Unión Euroasiática no tardaran más de 5 ó 10 años en establecerse.
 
La creación de la Unión Euroasiática será la principal tarea que Vladímir Putin se propone resolver durante su campaña electoral y, seguramente, durante su próximo período presidencial
 
Por cierto, para garantizar un funcionamiento pleno la Comisión tendrá que unificar hasta 175 normativas nacionales de los países miembros. Es mucho y, teniendo en cuenta el gran nivel burocrático de los organismos públicos administrativos, es poco probable que la Comisión Económica Euroasiática pueda funcionar íntegramente a partir de enero de 2012. En el mejor de los casos lo hará a partir de 2015.
 
La Comisión también supone ventajas para los empresarios rusos ya que les permite registrar sus empresas, por ejemplo, en el territorio de Kazajstán, donde las cargas tributarias son menores y el nivel de corrupción más bajo. Es un tema que cobró actualidad y ya son varias centenas de empresas las que cambiaron su domicilio fiscal registrándose en el territorio de Kazajstán. Además, los empresarios rusos están interesados en la creación de la Comisión Económica Euroasiática porque la abolición de visados les permitirá aumentar la cantidad y la calidad de la mano de obra.
 
Aparte, la creación de la Unión Euroasiática es una forma de defensa económica ante la expansión china. Actualmente, hasta un 50% de las empresas de Kazajstán cooperan de una u otra manera con socios chinos. La presencia china en la economía rusa también es considerable: según diferentes estimaciones, el número total de inmigrantes chinos en Rusia, entre legales e ilegales, es de varios millones de personas.
 
En resumen: la creación de la Comisión Económica Euroasiática favorecerá la modernización y la industrialización de Rusia, reducirá los gastos de las transacciones y ayudará a la integración de los tres países en la división internacional del trabajo."