INVESTIGANDO A LOS ELECTORES

Cerebro & Política: 3 apuntes

En Ciudad de Buenos Aires se realizó el lunes 19/12 el 1er. Encuentro de Cerebro Político, esfuerzo conjunto de Fundación Ineco y StarkeLabs con la Sociedad Científica Argentina, y es interesante compartir algunas conclusiones.

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Panel 1 
Alexander Todorov (Princeton University, USA)
 
Foco / Premisa: La imagen de un candidato influye en la evaluación que se haga sobre él y, por tanto, en la decisión de voto del electorado. 
 
> Soporte en teorías que indican que los juicios iniciales sobre las personas a partir de sus caras suelen ocurrir de un modo muy rápido e incluso automático y pueden tener efectos duraderos en las decisiones sobre el individuo bajo examen.
 
> En el plano político, los juicios basados en información negativa suelen tener efectos más duraderos y más reticentes al cambio. 
 
Prueba: Se presentó a un grupo de personas una serie de imágenes de candidatos a legisladores de USA poco conocidos y se les pidió que valoraran en ellos 4 cualidades –cuán competentes parecían; cuán atractivos resultaban, cuán deshonestos/engañosos intuían que eran, y cuán amenazantes se veían- basados únicamente en la proyección de las fotografías de sus rostros.
 
Resultados: Se compararon los resultados del experimento con los resultados electorales y se verificó que:
 
• Aquellos candidatos que tenían caras percibidas como más “maduras” eran asociados con puntajes más elevados de competencia, y de hecho, fueron en un altísimo porcentaje quienes salieron victoriosos en las elecciones reales.
 
• Aquellos candidatos que habían sido identificados como “amenazantes” en la prueba perdieron las elecciones reales en un 65% de los casos. 
 
• Hubo una correlación entre los candidatos “atractivos” y su derrota electoral, ya que la belleza fue a menudo asociada con la incompetencia.
 
• No se comprobó una correlación entre la deshonestidad y los resultados electorales.
 
Conclusión del estudio: Se puede inferir una correlación positiva entre la competencia juzgada a partir de los rostros de los candidatos (competence judgements) y las elecciones reales. En particular, se observa que las primeras impresiones sobre una cara amenazante y los juicios fugaces sobre la belleza pueden dañar las posibilidades electorales de un candidato.
 
En otras palabras, acorde a Todorov, nuestros juicios subjetivos sobre un candidato pueden ser igualmente importantes que los juicios objetivos sobre su competencia, y de hecho, unos se influencian a los otros. Además, se abre una posible veta futura de investigación vinculada al impacto de las campañas negativas en las decisiones electorales.
 
 
Panel 2
Alexander Todorov & Christopher Olivola
Elegido en 100 milisegundos: basado en la apariencia, las inferencias de rasgos y de votación
 
Premisa / Foco: Los juicios rápidos sobre atributos de la personalidad de los candidatos basados únicamente en su apariencia pueden predecir resultados electorales. Esto sugiere que los votantes se apoyan fuertemente en las apariencias a la hora de decidir su voto, particularmente cuando desconocen al candidato. 
 
Estudio: Ante el bombardeo de información sobre los candidatos, el cerebro tiende a simplificar los procesos de decisión apoyándose en reglas simples o heurísticas (atajos mentales) para llegar a una conclusión. Uno de estos atajos son las imágenes no verbales para formar juicios sobre los candidatos y sus atributos personales. 
 
Hallazgos
 
> La “competencia” (competence) emerge como el único atributo con una capacidad predictiva clara de las elecciones. Esto tiene sentido porque la competencia se considera una de los atributos más relevantes de un candidato. El gran interrogante es en qué cualidades se basa la determinación de la competencia de un candidato (¿en datos objetivos o en otro tipo de “atajos”?). En pruebas ulteriores se encontraron coincidencias con atributos como familiaridad, confiabilidad, edad (manifestada a través de la “madurez” transmitida por una cara), aunque se requieren aún más estudios transculturales para seguir comprendiendo este fenómeno.
 
> Los juicios a partir de la primera impresión se forman en segundos, inconscientemente y tienen una influencia directa en la elección. 
 
> Los debates sobre atributos de un candidato introdujeron “ruido” en esa primera impresión y alteraron la predictibilidad de las elecciones (es decir, influyó la primera impresión no verbal VS. el resultado final de las elecciones)
 
> No hay una correlación lineal entre la predictibilidad electoral de la prueba y la exposición en los medios del candidato (según se desprende de estudios que se han hecho con niños o con candidatos de países distintos al de los individuos de la prueba, y los resultados también coincidieron con los de las elecciones reales)
 
Futuras líneas de investigación / interrogantes
 
> Falta información aún sobre cómo se vincula la impresión no verbal con otros factores en la determinación del voto. 
 
> Lo mismo sobre la relación entre los efectos de la imagen del candidato sobre electores partidarios y electores independientes. 
 
> También los efectos de la apariencia en relación a votantes desinformados. En principio, se verificó una relación lineal en estos casos (es decir, un alto impacto de la imagen no verbal). 
 
> Otra línea futura está ligada al efecto de Internet y el impacto de los movimientos y gesticulación de los candidatos.
 
(Fuentes: Todorov, A y Olivola, C. (2010): “Elected in 100 milliseconds: Appearance-Based Trait Inferences and Voting”, en Nonverbal Behav, , 34, 83-110, Springer; Todorov, A, Adolphs, R, et al (2010): “Predicting Election Outcomes from Positive and Negative Trait Assessments of Candidate Images”, en Political Psychology, Vol. 31, No. 1, 41-58).
 
 
Panel 3
Ralph Adolphs (Caltech University)
 
Sobre el conocimiento social (“social cognition”): 
 
El cerebro humano produce tres tipos de conocimiento: 
 
a) no social; 
b) sobre la propia mente; 
c) sobre otras mentes.
 
El conocimiento sobre otras mentes implica que el cerebro es capaz de sacar conclusiones acerca del estado y atributos propios de otras personas, a partir de la información recogida de las expresiones faciales y factores actitudinales como gesticulaciones, acciones, movimientos.
 
Esto implica que el conocimiento social es inferencial, ya que no es posible “ver” el estado de otras mentes. Y para ello el cerebro desarrolla y dispone de mecanismos específicos.
 
En particular, la región de la amígdala se ha hallado que es clave a la hora de reconocer emociones en los rostros como así también en el comportamiento social. En los últimos tiempos también se le han adjudicado funciones de aprendizaje ligadas a las recompensas.
 
Los estudios en humanos muestran que sujetos con lesiones en esta zona no reconocen el estado de miedo en el rostro de otras personas al tiempo que tienen dificultades para identificar otras expresiones faciales. Estos pacientes no expresan disconformidad  cuando los experimentadores se ubican a distancias tan cerca como los 40 cm, algo que los sujetos normales señalan como altamente incómodo. 
 
Sobre el proceso de decisiones:
 
Los procesos de juicios y decisiones llevados adelante por el cerebro son procesos complejos que parten de una primera impresión basada en la apariencia de las cosas o personas y de factores de contexto. En otros términos, el cerebro parte de lo visual y asigna valores a los objetos que ve, y en base ellos, toma la decisión y elige. Estos pasos básicos son aplicables a la hora de tomar desde las decisiones cotidianas más banales hasta a la hora de optar por un político y rechazar al otro. 
 
Si bien las primeras impresiones juegan un rol central y se forman de un modo intuitivo y casi automático, las decisiones a menudo llevan más tiempo y en ellas intervienen diversos factores. Las decisiones son, de hecho, mediadas por procesos de control cognitivo que condicionan la primera impresión.
 
La interacción entre cerebros también produce aprendizajes, que están vinculados a la construcción de una cultura común. El ámbito de la cognición grupal y/o social es un terreno nuevo para la futura investigación en neurociencias sociales. 
 
Cerebro y política
 
Los hallazgos consistentes sobre el rol de regiones cerebrales como la amígdala en mediar emociones básicas, pero también como modulador de procesos cognitivos complejos, la pone en un lugar de privilegio para desempeñarse como uno de los componentes centrales de las redes neuronales que subyacen a los procesos más complejos de los seres humanos. Un caso paradigmático es el de la política, que involucra una gran variedad de conductas y procesos cognitivos, muchos de los cuales parecieran de forma intuitiva depender de los aspectos más “racionales” del cerebro, y que, sin embargo, producen una fuerte activación de las áreas de la emoción. La confluencia de procesos emocionales y cognitivos en la política pone de manifiesto la complejidad del cerebro humano.
 
(Fuentes: Adolphs, R (2010): “What does the amygdala contribute to social cognition?”en Ann N Y Acad Sci, March, 42-61. Adolphs, R and Pessoa, L (2010): “Emotion processing and the amygdala: from a ‘low road’ to ‘many roads’ of evaluating biological significance” en Nat Rev Neurosci., November, 11, 773-783).
 
 

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