EL LADRIPROGRESISMO NO TIENE CURA

4 años después, Página/12 dice "Yo no fui"

Si pudo cambiar su enfoque sobre Grupo Clarín, que lo financiació durante sus batallas contra Carlos Menem, primero, y Raúl Moneta, después, Página/12 puede variar su enfoque sobre YPF y los socios argentinos pero... igual es complicado explicarlo...

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Página/12 es un medio de comunicación financiado por la pauta publicitaria del Estado Nacional. Su línea editorial registra las mutaciones que ha sufrido el punto de vista del Frente para la Victoria, desde 2003 a 2012.
 
Es evidente que la línea Alberto Fernández-Carlos Bettini, seguida acerca de YPF en los días de Néstor Kirchner, fundador del Frente para la Victoria, es bien diferente de la línea Máximo Kirchner-Guillermo Moreno, vigente en el 2do. mandato de Cristina Fernández de Kirchner, aun cuando Julio De Vido es el personaje constante entre ambos equipos de gobierno.
 
Para Página/12, todo un problema porque sus periodistas más importantes han mantenido una buena relación con el accionista local que, de amigo parece haber sido enviado a otra categoría, todavía indecifrable pero definitivamente más agreste. Y todo porque algo ocurrió con el vínculo del caprichoso Máximo con los accionistas...
 
Observése el cambio de opinión sobre YPF ocurrido en menos de 1 año en el diario Página/12.
 
 
"Nueve meses antes de que finalizara el plazo acordado, el Grupo Petersen, encabezado por Enrique Ezkenazi, hizo uso de la opción a la compra de un 10 por ciento adicional del paquete accionario de YPF SA al accionista mayoritario, Repsol. La noticia fue difundida ayer en Madrid por esta última compañía, la que informó a la Comisión Nacional de Valores de Madrid la concreción de este nuevo paso en su “plan estratégico de reestructuración de activos”. 
 
Desde los intereses de la empresa argentina, esta nueva transacción convierte al Grupo Petersen en uno de los poseedores de activos empresarios más poderosos del país, al otorgarle una participación del 25,46 por ciento en la nueva composición de la petrolera. Aunque también es cierto que esta transacción ensanchó fuertemente el nivel de endeudamiento del núcleo empresario de la familia Ezkenazi: la compra, por valor de 1.304 millones de dólares, se concretó en base a un préstamo sindicado de cinco bancos por 690 millones y otro crédito concedido por la vendedora (Repsol) por los restantes 614 millones de dólares.
 
Tras la operación, que se concretará en los próximos días, Repsol mantendrá la mayoría accionaria pero, ahora, reducida al 58,23 por ciento del paquete accionario. La intención es seguir distribuyendo porciones del capital hasta ver reducida su participación al 51 por ciento, de acuerdo con lo dicho por la empresa. Para ello, privilegiará el ingreso de accionistas argentinos y del extranjero en forma atomizada, a través de ofertas públicas de acciones en la Bolsa de Comercio y convenios de venta por porciones menores con fondos de inversión y bancos.
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(...) Fuentes cercanas a la familia Ezkenazi confiaron que el adelanto de la operación no es ajeno a las condiciones de los mercados (el valor del petróleo otra vez en ascenso) y la confianza en la situación económica y política del país. La propuesta de los Ezkenazi contó con la complacencia de las autoridades del Gobierno y la aceptación de Repsol, luego de que los primeros lograran obtener la financiación de algo más de la mitad de la transacción en el mercado financiero.
 
Para Repsol, además, es la oportunidad de demostrar a sus accionistas que va cumpliendo aceleradamente con el plan estratégico de desprenderse de activos periféricos para concentrarse en la actividad de exploración y explotación en las regiones más competitivas del mundo, a la par de las más grandes petroleras globales."
 
 
Sebastián Premici escribió en Página/12 hoy lunes 06/02 (por lo menos lo firmó él... imaginen si lo hubiese tenido que firmar Dellatorre...).
 
"YPF es una de las empresas más rentables de la Argentina. Entre 2008 y 2010, la compañía obtuvo una utilidad neta acumulada de 13.380 millones de pesos, según los datos que se desprenden de los balances presentados ante la Comisión Nacional de Valores. De ese total, la petrolera distribuyó entre sus accionistas, siendo la principal la española Repsol, el 90 por ciento de esas ganancias. Este esquema de pago de dividendos formó parte del acuerdo entre la española y el local Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, que adquirió el 15 por ciento de la empresa a pagar a partir de esa generosa distribución de recursos. Sin embargo, la ganancia repartida entre los accionistas superó ampliamente las utilidades de ese período. En los tres años analizados fueron repartidos 18.628 millones de pesos por ganancias acumulados no distribuidas de años anteriores, de los cuales el Grupo Petersen recibió un porcentaje equivalente a su capital social dentro de YPF, del 25,46 por ciento.
 
Este esquema de manejar las utilidades tuvo como consecuencia directa una intensidad menor en el rubro inversiones, que se tradujo en una baja en la producción anual de petróleo y gas, una disminución en la refinación y una merma de las reservas de la compañía, situación que acentuó los bajos rendimientos desde que Repsol llegó a YPF. Entre diciembre de 2007 y el mismo mes de 2010, la baja en las reservas de crudo fueron de 15 por ciento, y en el caso del gas superó el 32 por ciento.
 
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner apuntó a ese dato en su reaparición pública el pasado 25 de enero, al afirmar que las empresas petroleras deberían invertir en el país en vez de llevarse las riquezas de los recursos naturales a sus casas matrices. Para distintos analistas, legisladores y funcionarios, esas palabras otorgarían cierta legitimidad a un debate de fondo: ¿qué hacer con el sector de los hidrocarburos? Y, en particular, ¿cuál es el rol que debe tener la ex petrolera estatal YPF? El análisis de los balances de la compañía de los últimos años, con sus números de producción y resultados económicos, confirma la demanda de la primera mandataria. En este contexto, ya llegó al país el titular de Repsol, Antonio Brufau, para dar respuestas a las presiones del Gobierno e interiorizarse de la última denuncia oficial de cartelización contra la empresa. (...)
 
La familia Eskenazi ingresó formalmente en YPF en febrero de 2008 (N. de la R.: (N. de la R.: en febrero de 2008 había problemas de energía. Los presidentes de la Argentina, Bolivia y Brasil se reunieron en la Quinta de Olivos a discutir cómo ayudar a la Argentina con gas. Luiz Inácio Lula da Silva ofreció un auxilio de energía para la red eléctrica local, pero rechazó compartir la cuota de gas con la Argentina), cuando concretó la compra del 14,9 por ciento de las acciones de la petrolera local. Luego ejerció otra opción de compra, hasta llegar al 15,46 por ciento y, finalmente, en marzo de 2011 adquirió otro 10 por ciento. La “argentinización” de la compañía –impulsada por Néstor Kirchner- había generado la expectativa de que la otrora petrolera estatal sería un actor relevante para dinamizar el sector de los hidrocarburos. Sin embargo, los números dan cuenta de otra realidad.
 
(...) El saldo de estos años de la asociación de los españoles de Repsol con los locales Eskenazi es elocuente: elevada rentabilidad y generosa distribución de dividendos de YPF con una baja constante de la producción y las reservas de crudo y gas, tendencia que se viene registrando desde la privatización de YPF a manos de Repsol."