UN FUTURO TORMENTOSO
Cristina pretende controlar todo, menos lo esencial
Pareciera ha pasado mucho tiempo desde Cristina ganó las elecciones presidenciales con el 54% y reasumió la presidencia, pero ni siquiera se han consumido los famosos primeros 100 días de gobierno. El país se debate entre el relato y la realidad.
Cristina Fernández de Kirchner, en una autobomba antigua, durante el desfile histórico por el 135º aniversario del bautismo del Lago Argentino, en El Calafate. Foto: Presidencia/Télam (15/02/2012).
por JORGE HÉCTOR SANTOS
Twitter: @santosjorgeh
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). De aquél 10/12/2011 en que Cristina Fernández se hizo cargo de su 2do. mandato presidencial han pasado escasos 73 días. Tiempo agitado y tormentoso por cierto que avizora una duro ajuste que se vivirá a pleno en marzo y abril próximo. Esa nefasta palabra para un gobierno que se tilda de progresista, nacional y popular, no existe como tantas otras en el léxico. En este caso ha sido reemplazada por ‘sintonía fina’; así como la impiadosa inflación por ‘reacomodamiento de precios’.
El país está partido entre la realidad y el ‘relato’. Este último está instaurado y articulado para que el monopolio informativo oficial instale una versión de los hechos que no se corresponde con la verdad.
De aquella argentina blindada frente a la crisis internacional y mimada por el viento de cola durante años, se ha llegado a esta donde la realidad de la mala gestión del Ejecutivo Nacional muestra a las claras que la mano de Dios jugó a su favor, al igual que la existencia una oposición inconsistente y fragmentada.
Las penurias que se presentarán en escena los próximos días con mucha intensidad enrarecerán el clima social y se topará con una administración que desnudará su fragilidad para comandar una nave que deberá transitar rebeldes y gigantescas olas.
Si el piloto de esa tormenta en altamar es Guillermo Moreno no solo delata la escasez de recursos con que la gobernante cuenta sino lo arcaico de los instrumentos de los que dispone y en los que se respalda y confía la comandante.
Odio, rencor, venganza, falta de diálogo, amistades devenidas en enemigos desestabilizadores, leales puestos en la vereda de enfrente de la noche a la mañana e inimaginables e improvisados asesores por cuestiones de familia pueden ser buenos recursos para montar una ficción televisiva de alto rating; pero no para llevar a buen destino un país por una administración aferrada a un ‘modelo’ que radica en la acumulación de poder en una sola persona.
Cortinas de humo
El silencio a veces interrumpido con aclaraciones que oscurecen aún más el clima enrarecido con que se desenvuelve impunemente el Ejecutivo se apoderó de hechos de extrema gravedad todos hermanados con el potencial robo de dineros públicos, la maldita corrupción. En este marco caben desde el Shoklendergate hasta el Boudougate.
En similar exposición cuelgan de las paredes de la muestra, en diferentes o similares categorías, las operaciones constantes para destruir el poder de Daniel Scioli; el insólito desconocimiento de la ministra de Seguridad de las operaciones de inteligencia que se llevaban a cabo en Gendarmería; la represión violenta a poblaciones argentinas que salen a defender su vida frente a espurios intereses que protegen una práctica minera que las amenaza; la tierra de nadie en que se ha convertido la CABA para que el delito avance en terreno de del potencial contrincante, Mauricio Macri, en el hoy impredecible y lejano 2015.
Los sucesos y las cortinas de humo, con los que se quieren constantemente disimular muchos de ellos, son tantos que muy distantes y casi como una anécdota ha quedado el voto no positivo del ex vicepresidente Julio Cobos, frente a los actos de supuesta malversación de recursos públicos que envuelven a su reemplazante, Amado Boudou, el elegido por Cristina Fernández.
