Prensa oficial: "Apunten sólo a Cirigliano" (Néstor y Jaime no)

Ni Néstor Kirchner ni el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, aparecen en las crónicas de los medios oficiales como eslabones claves para que empresarios como Cirigliano se enriquecieran con los subsidios por parte del Estado Nacional a costa de la desidia, la falta de inversión y la corrupción por el servicio que debían prestar.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El Gobierno montó una estrategia mediática muy clara: lejos de apuntar a  Néstor Kirchner y el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, dos  eslabones fundamentales que negociaron la concesión de la línea Mitre y  Sarmiento hace años y los funcionarios y organismos oficiales responsables  de controlar a la empresa concesionarias del servicio, las tintas se cargan  solamente contra el grupo Cirigliano, el blanco más fácil.
 
Y si bien es cierto que la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) es  responsable por la negligencia que provocó el accidente ocurrido ayer por  la mañana en la estación Once, hay personajes de la política que fueron  igual o más responsables por mantener desde los 90 contratos que ya en ese  momento se incumplían y además por no controlar desde los organismos del  Estado la contraprestación de una empresa que recibe mensualmente  millonarios subsidios. 
 
Vale recordar que el mismo Ricardo Jaime viajaba en aviones rentados por  Cirigliano, los empresarios que debía controlar. La relación entre los  cordobes esresultaba demasiado estrecha. Pero Jaime no actuaba sólo. Lo  hacía bajo las órdenes de Néstor Kirchner; Néstor mandaba, y Jaime  obedecía.
 
Así las cosas, el diario BAE publica hoy una nota tendenciosa en la que  'revela' que  TBA utilizó subsidios para comprar dólares y operaciones  financieras. Busca así el efecto sobre la opinión pública contruir un único  responsable en la tragedia que mató ayer a 50 personas y dejó 703 heridos.
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En tanto Tiempo Argentino publica una entrevista en la que Leandro Despouy,  presidente de la Auditoría General de la Nación, habla de "condiciones  dadas para pedir la rescición del contrato". Ese es el foco que se le está  dando a la información: sacar del medio al 'único' responsable.
 
Pero lo peligroso de cortar por lo más fino es que todo siga igual:  reemplazar un empresario por otro (vale recordar que hace cinco años le  quitaron la concesión de las líneas Roca y Belgrano Sur a Sergio Tasselli,  otro empresario que hasta ese momento tenía llegada al Gobierno, y le  dieron el 33% a Cirigliano) que como mucho modifique algo, pero de fondo  continue todo igual: un Estado que no controle, corrupto, y que despilfarre  millones. Y que dentro de unos años vuelva a ocurrir una nueva tragedia.  ¿Las víctimas? Los ciudadanos argentinos. Áquellos que tienen que viajar  como ganado para ir a trabajar cada mañana. Áquellos que tuvieron que hacer  colas eternas para conseguir la tarjeta SUBE -el 'maravilloso' proyecto de  Juan Pablo Schiavi-que le permita acceder al subsidio y pagar unos pesos  menos de sus magros sueldos, mientras el Gobierno de Cristina Fernández  desembolsa millones en las cuentas de las empresas concesionarias que no  prestan el servicio como corresponde.
 
En cuanto a la televisión, no hubo programación de 678 y la televisión pública no colaboraba demasiado. Duro de Domar hizo informes contra TBA, pero no se habló de la responsabilidad del Gobierno.