SÁBADO 24/03: SESIONES PARA RECORDAR 1976
Absurdo: Recuerdan el golpe pero ignoran a la viuda de Perón
El golpe de Estado de 1976 fue contra la democracia representativa que, en ese momento, era simbolizada por María Estela Martínez de Perón, quien había sido elegida integrando el binomio que encabezaba su marido Juan Perón, fallecido en 1974. Sin embargo, en el recuerdo que hace Cristina Fernández, no hay recuerdo ni homenaje a la viuda, como ella, que fue Presidente, presa de los militares hasta 1981, y vive en España.
María Estela Martínez de Perón homenajeada por Raúl Alfonsín, luego de la recuperación de la democracia.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 a partir de un golpe de Estado que ocurrió el 24/03/1976, avalado por la mayoría de la población ante la violencia y la inflación vigente por esos días.
El golpe cívico-militar derrocó al gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón, quien había sido electa en el binomio que lideró su esposo Juan Domingo Perón, por el Frente Justicialista de Liberación.
Los militares no solamente detuvieron a la entonces Presidente sino que instalaron en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las 3 Fuerzas Armadas.
Esa etapa, a la que suele referirse simplemente como "el Proceso", es considerada "la dictadura más sangrienta de la historia argentina", durante la cual, para acabar con el terrorismo de organizaciones como FAR-Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo, se apeló al terrorismo de Estado, la violación de los derechos humanos y la detención-desaparición de personas.
María Estela Martínez de Perón había asumido el 01/07/1974 en su condición de vicepresidente, tras la muerte de su esposo, el presidente Juan Domingo Perón, fue depuesta el miércoles 24/03/1976 y liberada recién en 1981.
Ella estuvo presa en la residencia de El Messidor, Neuquén; y luego en una quinta en la localidad de San Vicente, en el conurbano bonaerense.
Cuando logró su libertad, se radicó en España, donde vive desde entonces.
Tanto el gobierno de Raúl Alfonsín como el de Carlos Menem le brindaron alguna reivindicación pero no el del Frente para la Victoria. Es muy interesante porque en Río Gallegos, Santa Cruz, se cuenta que cuando Ítalo Luder visitó la localidad en 1983, en campaña proselitista, la Lista Blanca del peronismo santacruceño, con Néstor Kirchner como líder, ingresó al lugar del evento al grito de "Isabel Conducción/Lo demás es traición".
Isabel era/es el apodo de María Estela Martínez de Perón.
La anécdota fue escrita por Daniel Osvaldo Gatti en El Amo del Feudo.
A comienzos de 2007, a raíz de la apertura de causas judiciales por asesinatos políticos realizados durante su gobierno, magistrados que gozaban de la simpatía del Frente para la Victoria promovieron una (frustrada) solicitud de extradición en su contra.
La historia que intenta reconstruir el FpV es mentirosa y ridícula. En ese contexto, obviamente, no considera como el mayor problema del 24/03/1976 la violación de la democracia sino la represión que, por otra parte, para los terroristas y sus simpatizantes ya había comenzado en el propio gobierno peronista, por orden de Juan Perón luego del asesinato del sindicalista jefe de la CGT, José Ignacio Rucci.
Esas contradicciones resultan un obstáculo para la construcción de 'la nueva historia' en que se empeña el ladriprogresismo.
La historia
El 24/03/1976 no hubo luto en la sociedad argentina. Por diferentes motivos, quienes se oponían al golpe cívico-militar, eran minoría.
Unos, porque estaban hartos de la inflación y la desmejora de la calidad de vida, que se había profundizado a partir del ajuste realizado por Celestino Rodrigo, período llamado 'Rodrigazo', que en verdad fue un sinceramiento de variables distorsionadas durante la gestión de José Ber Gelbard al frente del Ministerio de Economía.
Otros, porque estaban cansados de la violencia que se cruzaban desde la Triple A y otros grupos parapoliciales alentados por Juan Perón y José López Rega, hasta los terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (que respondía al Partido Revolucionario de los Trabajadores, trotskysta) y de FAR Montoneros (ex peronistas, expulsados por Juan Perón luego del asesinato del líder metalúrgico al frente de la Confederación General del Trabajo, José Ignacio Rucci).




































