IMPLANTES MAMARIOS

Las tetas del Paraíso cumplen 50 años

El escritor colombiano Gustavo Bolívar lo planteó claramente en su novela, llevada a la TV por Caracol Televisión en 2006: "Sin tetas no hay paraíso". Y esas tetas cumplen 50 años.

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La novela del colombiano Gustavo Bolívar comenzaba con la historia de Catalina, una niña de 14 años, decide seguir los pasos de sus amigas, que con implantes de silicona en los senos, consiguen novios 'traquetos', nombre usualmente dado a los narcotraficantes o a personas involucradas con la mafia, que las mantienen económicamente para así pagar sus lujos y caprichos.
 
Catalina es una joven de senos pequeños, y por eso era rechazada por los 'traquetos'. Catalina anhelaba operarse los senos, lo cual logra por medio de la prostitución dentro del mundo de la mafia.
 
La joven llegará donde sea para conseguir el dinero para la operación. Con el paso del tiempo, Catalina conseguirá lo que quiso: joyas, dinero, sus pechos operados, pero también problemas que resultan la trama.
 
El implante de mama es una prótesis usada en cirugía estética para aumentar el tamaño de las mamas (lo que se conoce como aumento de pecho o mamoplastia de aumento) o realizar una reconstrucción de pechos (por ejemplo, para corregir deformidades genéticas, tras una mastectomía o como parte de la cirugía de cambio de sexo).
 
Los injertos para aumentar el tamaño o la forma de los senos femeninos se han utilizado desde 1895. El injerto conocido más temprano fue procurado por Carl Czerny, utilizando un tejido adiposo propio de una mujer, obtenido de un lipoma —un tipo de tumor benigno— de su espalda.
 
Ocurrieron muchos otros experimentos con materiales sintético, pomadas e inyecciones de silicona, con resultados desastrozos.
 
Por ejemplo:
 
> En la década de 1890 se probó con parafina, pero el método se abandonó por que se colaba a otras partes del cuerpo.
 
> En los años '20 y '30 los médicos trataron de añadirle a los pechos grasas de otras partes del cuerpo.
 
> En los '50 se probó con poliuretano, cartílago, esponjas madera e incluso bolas de vidrio.
 
> También hubo intentos de soluciones no quirúrgicas: se intentó agrandar el tamaño con lociones, pociones y con sostenes rellenos e inflables. 
 
El aumento de volumen de la mama no contó con una técnica fiable hasta 1962 cuando Thomas Cronin y Frank Gerow, de la Universidad de Texas, idearon los primeros implantes de mama, que fabricó Dow Corning Corporation. Consistían en unas bolsas de lámina de silicona rellenas de aceite de silicona de grado médico.
 
La inspiración de Cronin fue un banco de sangre. Los frascos de vidrio eran reemplazados por nuevas bolsitas. Cronin creó un prototipo y se lo implantó a una perra llamada Esmeralda.
 
Luego él conoció a una operaria de Texas, Timmie Lindsey, y fue su 1er. paciente humano.  
 
 
"Han pasado 50 años desde la primera cirugía de aumento de busto utilizando implantes de silicona. Hoy, esta operación es la segunda más popular en el campo de la cirugía estética a nivel mundial, con un millón y medio de mujeres pasando por el quirófano en 2010.
 
Era primavera (Hemisferio Norte) de 1962 cuando Timmie Jean Lindsey, una madre de 6 niños se acostó sobre la mesa de operaciones en el hospital Jefferson Davis en Houston, Texas.
 
En las siguientes 2 horas, sus pechos aumentaron una talla. Una talla para una mujer, un gran salto en la historia de la cirugía estética.
 
"Creo que todo salió perfecto. Se sentían suaves, como senos reales", recuerda Lindsey, ahora con 80 años.
 
Lindsey se dio cuenta de la magnitud del cambio cuando salió a la calle y los hombres comenzaron a seguirla con la mirada.
 
"Pienso que no entendí en ese momento la magnitud del cambio hasta que salí a la calle y los hombres comenzaron a silbar cuando me veían", añade.
 
Aunque la operación colaboró con su autoestima, y fue un placer para ella la nueva atención que generaba en los hombres, Lindsey nunca planeó aumentar el tamaño de sus senos.
 
Ella se encontraba en el hospital para remover un tatuaje de uno de sus pechos, cuando los doctores le preguntó si quería ser voluntaria para la primera operación de esta naturaleza.
 
"Yo estaba más preocupada en arreglarme mis orejas, que sobresalían como las de Dumbo. Y ellos dijeron: 'Listo, podemos hacer eso también'". Entonces el trato quedó finiquitado.
 
Esmeralda
 
El primer conejillo de indias para el implante de silicona fue una perra llamada Esmeralda.
 
"Yo estaba a cargo del perro", recuerda Thomas Biggs, quien trabajaba con Gerow y Cronin en 1962 como un joven interno en la unidad de cirugía plástica.

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