Daniel, un profeta de estos tiempos
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). ¿La imposibilidad de construir una Europa única se encontraba en profecías escritas siglos atrás? El tema es del interés de muchos estudiosos hoy día. Ellos citan el caso de la profecía bíblica de Daniel 2, la famosa estatua con cabeza de oro, y pies de barro con hierro.
"Los pies de barro simbolizan, según los preteristas, a los diez reyes de la dinastía seléucida, sin embargo, los dispensacionalistas los interpretan como los diez pueblos, simbolizados por diez dedos, que destruyeron el imperio romano, de los cuales tres desaparecieron (hérulos, vándalos, ostrogodos) y quedaron siete, cumpliendo así la profecía de los cuernas de la bestia que surge del mar en Apocalipsis. Otros, en cambio, interpretan a los pies de barro como la Unión Europea que, entre los círculos escatológicos, se le llama "La Roma revivida" o "La nueva Roma", dando alusión a esta última, y su rol sobre los estudios de "los últimos Tiempos"."
Una pregunta es: ¿existió Nabucodonosor? ¿Fue de carne y hueso el tal Daniel, el profeta?
El relato
El nombre Daniel suele traducirse como "Dios es mi Juez" o "Juicio de Dios". La Enciclopedia Judaica lo interpreta, a la luz de Génesis 30,6, como "Dios es el defensor de mi derecho".
Las únicas referencias a Daniel se encuentran en el libro bíblico que lleva su nombre las cuales pueden complementarse con los datos suministrados, hacia los años 73 a 79, por el historiador judío fariseo Tito Flavio Josefo (estadista y diplomático, uno de los caudillos de la rebelión de los judíos contra los romanos, prisionero y trasladado a Roma, llegó a ser favorito de la familia imperial Flavia), cuya fuente última se ignora. Según estas tradiciones; Daniel pertenecía a una familia noble del Reino de Judá, tal vez emparentada con la realeza.
Según la interpretación de datos aportados por el propio relato autobiográfico de Daniel, cuando él tendría unos 14 años, fue conducido cautivo a Babilonia tras la caída de Jerusalén en 587 a. C.
El rey Nabucodonosor II, según el relato bíblico, ordenó escoger un grupo de jóvenes hebreos para ocupar puestos en la corte. Los elegidos fueron Daniel y 3 jóvenes de su misma tribu: Hananías, Misael y Azarías quienes fueron confiados al cuidado de Aspenaz, jefe de los eunucos.
Los jóvenes fueron introducidos en la cultura mesopotámica, aprendiendo su lengua, su escritura y su tradición literaria motivo por el cual recibieron nombres en lengua acadia tardía, que el texto bíblico los transcribe como Beltsasar o Baltasar para Daniel, y Sadrac, Mesac y Abednego, para los otros 3 jóvenes respectivamente. Fueron alojados en el palacio real, hoy identificado con la zona arqueológica de Kasr, en la margen occidental del Eúfrates.
La tradición judía asegura que estos jóvenes también fueron convertidos en eunucos, pero tal conclusión no se encuentra confirmada.
Daniel y sus compañeros, no obstante residir en la corte, mantuvieron sus prácticas saludables de alimentación revelándose, siempre según el relato de su libro, que este régimen los hacía más saludables que los demás jóvenes que vivían en el palacio. Después de una formación de 3 años, Daniel y sus 3 compañeros, fueron presentados ante Nabucodonosor quien, dice el texto: los halló 10 veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en su reino.
Nabucodonoor
De inmediato, el libro de Daniel contiene el registro de un sueño profético del rey Nabucodonosor, interpretado por Daniel, juntamente con el registro de visiones recibidas por el profeta mismo.
Nabucodonosor el Grande tiene mala prensa en Occidente, a causa de las tradiciones judías por la destrucción de templos en Jerusalén y la conquista de Judá, pero en el Irak contemporáneo, por ejemplo, es glorificado como un líder histórico.
Nabucodonosor fue el hijo mayor y sucesor de Nabopolasar, quien liberó a Babilonia de la dependencia de Asiria y dejó a Nínive en ruinas.
Según el relato de Beroso, sacerdote de Babilonia en el siglo III a. C., quien escribió una Historia de Babilonia, llamada Babiloniaka, Nabucodonosor contrajo matrimonio con Amuhia, la hija de Ciáxares, y así se unieron las dinastías de Medos y Babilonia. Por eso, después de vencer a los Cimerios y Escitas, todas las expediciones de Nabucodonosor estuvieron dirigidas hacia el oeste: el este estaba cubierto.
Neko II, rey de Egipto, obtuvo una victoria ante los Asirios en Megido, asegurándose la posesión de las provincias fenicias del imperio asirio, incluyendo parte de Palestina. Las provincias restantes fueron divididas entre Babilonia y Media.
Nabopolasar estaba decidido en reconquistar de Necao las provincias del oeste de Siria, y envió a su hijo, al mando de un poderoso ejército en dirección al oeste. En la Batalla de Karkemish en el año 605 a. C., el ejército egipcio fue derrotado, y Siria y Fenicia pasaron a dominio de Babilonia.
Nabopolasar murió, y Nabucodonosor regresó a Babilonia para ascender al trono.
Los hechos
En el 2do. año del reinado de Nabucodonosor (así señala el texto bíblico pero, algunas versiones la corrigen como duodécimo año), éste tuvo un sueño que lo dejó hondamente angustiado por lo cual convocó a los expertos en artes adivinatorias para que lo interpretasen. Sin embargo, había una dificultad: el rey había olvidado el sueño.




































