OTRA SEMANA AGITADA
Dólar sin tregua, YPF no 'cierra' y Boudou es una lágrima
Semana de una importante reunión de gobernadores de las provincias que integran la Ofephi. En tanto, Cristina Fernández piensa su gestión en categorías políticas cuando la economía obliga a otro tipo de análisis. La concentración de todas y cada una de las decisiones del gobierno, aun las más irrelevantes, en las manos de Cristina Fernández, ha generado ceños fruncidos en funcionarios y legisladores del oficialismo.
Management & Fit.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). No hay temas nuevos pero no han concluido los temas viejos. Cristina Fernández no consigue superar las dificultades que deterioran su imagen pública, y esa impotencia vaya si no es un tema relevante. Probablemente es lo que, en algunos días, la deprima.
Algunos de los problemas de Cristina son por su particular idea de que retroceder es debilidad. Sucede con la improcedente propuesta de Daniel Reposo, flojo de papeles, para la Procuración General de la Nación, que solamente puede aprobarse si el Peronismo Federal acepta prostituirse pero ni siquiera ese eventual éxito rescatará la figura de Reposo. Ni de Cristina.
Y ocurre con Amado Boudou, cuya situación es una afrenta a los muchos reclamos de transparencia que el cristinismo ha deslizado desde 2007.
Para salvar a Boudou, Cristina tumbó a Esteban Righi; azuzó la recusación del juez original de la causa (Ciccone Calcográfica), Daniel Rafecas; condicionó al nuevo magistrado a cargo, Ariel Lijo, y detonó el apartamiento del fiscal Carlos Rívolo. Pero nada de eso ha logrado blindar al vicepresidente ni alejar las sospechas de que él tuvo/tiene un vínculo real con Alejandro Vandenbroele, su supuesto testaferro.
Pero a no adelantarse. Los 10 temas de la semana que comienza tienen el siguiente desarrollo:
1. Dólar, inflación, comercio exterior: un desbarajuste que no cesará porque Cristina Fernández no entiende el funcionamiento de los mercados ni quiere comprenderlo, y su histérica reacción impotente confunde más a todos.
Claudio Chiaruttini en su editorial por Radio El Mundo:
"(...) Un mensaje del ex presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, parece haber calado hondo en el conocimiento económico de Cristina Fernández: no se puede devaluar el peso porque se importa inflación. El resultado es un BCRA que frenó al máximo la depreciación del peso, mientras el resto de las monedas del mundo se ajustaban a otras paridades y abrieron la brecha entre la divisa de los Estados Unidos según los precios oficiales y paralelo.
El retraso cambiario se hizo evidente, hizo crecer las importaciones y dejó a muchos productos argentinos sin ser competitivos, perdiéndose exportaciones. Ante la paralización de la política cambiaria, sólo bastaba una chispa para iniciar el incendio.
Y por fin ocurrió en noviembre, cuando Cristina Fernández resolvió frenar la fuga de divisas imponiendo barreras a la compra venta de dólares. Luego llegó el cepo importador. Había comenzado la etapa policíaca del gobierno cristinista, impotente para frenar la salida de dólares, la reducción del superávit comercial y el retraso cambiario.
Fueron 5 meses de pulseada entre el mercado y el gobierno. Pese a las quejas del público, la Casa Rosada estaba satisfecha. Creía haber controlado a los operadores y maniatado la demanda. Hasta que la semana pasada, cuando los controles se extremaron, el “blue” despertó y se rompió la barrera psicológica de los $ 6. Fue una señal de alarma para los inversores, para el gobierno, para los operadores cambiarios: comenzó la dolarización de las carteras de inversión, un tema pocas veces hablados públicamente por el gobierno y por los economistas heterodoxos.
En una Argentina con mentalidad dolarizadora, que los inversores prefirieran los pesos a los dólares entre 2002 y 2009 era una “irregularidad histórica”. Para muchos, era la confianza en el autotitulado “modelo de redistribución y desarrollo”. Otros no lo creyeron. En realidad, sólo era una 'impasse'. En 2009, luego de la derrota legislativa del kirchnerismo, comenzó un lento proceso de conversión de pesos en dólares y salida de divisas de la Argentina. Fue el comienzo de la fuga.



































