ENFRIAMIENTO CON RECESIÓN LARGA

Sería tan fácil Cristina... ¿por qué la hace tan complicada?

Es muy probable que el actual enfriamiento económicose convierta en recesión. Pero es muy improbable que se repita una crisis como en 2001/2002. Lo que debería considerar Cristina Fernández de Kirchner es que se regresaría a un sendero de crecimiento solamente no profundizando las actuales políticas económicas. La Argentina debería imitar a los otros países de la región, con política anti inflacionaria y anti cíclica. De lo contrario, la situación seguirá complicándose innecesariamente.

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). La política económica tiene entre sus principales objetivos lograr que la tasa de crecimiento del producto se ubique próxima al pleno empleo y sea estable a lo largo del tiempo. Se procura evitar que haya fuertes fluctuaciones que impacten negativamente en la inversión y en el nivel de actividad, lo cual terminaría subiendo la tasa de desempleo.
 
Justamente, el fuerte y sostenido crecimiento y la baja de la tasa de desocupación son los mayores logros que puede mostrar el modelo post Convertibilidad. La tasa de crecimiento del PBI promedió un 6.5%1 entre 2003 y 2011 y el desempleo se redujo 14 p.p., desde 21% en 2003 a 7% 2011.
 
Sin embargo, en la actualidad el nivel de actividad se está enfriando. 
 
De acuerdo con el índice ISAE E&R, en abril 2012 la economía sólo creció 3.1% interanual. Este enfriamiento no es reciente, sino que se inició a comienzos de 2011. La tasa de crecimiento viene desacelerándose sostenidamente: 8.7% (enero’11); 7.2% (abril 11); 6.3% (julio’ 11); 6.2% (octubre’11); 4.6% (enero’12) y 3.1% (abril’12).
 
En 2012 la tasa de crecimiento del PBI se ubicaría entre 1.7% y 2.8%; sensiblemente más baja que lo registrado durante los últimos años. 
 
Ahora bien, cada vez que la tasa de crecimiento se debilita o se torna negativa emergen las preguntas: 
 
> ¿Qué fuerza tendrá la recesión? 
 
> ¿Cuánto tardará la economía en salir de esa recesión?
 
En los últimos 20 años nuestra economía experimentó 3 recesiones: 2 cortas (1995 y 2009) que tuvieron salida rápida, y otra larga (1998/2001) que concluyó en crisis (2001/2002). 
 
En todos los casos se originaron a partir de la desaparición de los motores que habían impulsado el crecimiento previo. 
 
La diferencia en la duración e intensidad de la recesión se basa en la existencia (o no) de drivers que puedan sacar del letargo a la economía. Estos factores pueden ser externos (términos de intercambio; ingresos de capitales; socios comerciales que demanden exportaciones) o domésticos (políticas fiscales, monetarias, de ingresos y reformas estructurales) que permiten retornar con mayor rapidez al ciclo expansivo de la economía.
 
En las recesiones cortas de 1995 y 2009 los drivers del crecimiento que habían motorizado la expansión económica previa retornaron rápidamente; aunque con algunas diferencias con respecto a la etapa anterior, permitiendo una vuelta rápida al crecimiento.La recesión de 1995 se origina con el efecto Tequila cuando dejan de entrar los capitales extranjeros que financiaron la fase de crecimiento previo, por lo que el consumo, la inversión y el nivel de actividad se contrajeron para que el déficit de cuenta corriente ajustara hacia la baja vía caída de importaciones. 
 
La tasa de crecimiento del PBI se contrajo durante 4 trimestres consecutivos. La recesión duró sólo 1 año porque en 1996 volvieron a entrar capitales y mejoraron los términos de intercambio. En Convertibilidad el ingreso de capitales permitió aplicar políticas fiscales y monetarias expansivas y se expandieron fuertemente el consumo, la inversión y el nivel de actividad.
 
La recesión del 2009 fue principalmente consecuencia de la crisis de Lehman Brothers, que generó una mega apreciación del dólar y un gran deterioro del ingreso de capitales a Brasil. La tonelada de soja cayó 50% y el nivel de actividad de Brasil se desplomó. La caída internacional del precio de la soja así como la pobre cosecha (sequía) afectaron negativamente las exportaciones del sector agro exportador. La devaluación brasilera (para corregir su déficit de cuenta corriente) impactó negativamente sobre nuestras exportaciones industriales. Este impacto externo negativo convivió con la ausencia de políticas anti cíclicas, en la economía doméstica, generando fuga de capitales y caída del nivel de actividad.
 
La tasa de crecimiento del PIB se contrajo durante 4 trimestres consecutivos. La recesión duró sólo 1 año porque la soja volvió a subir y Brasil volvió a crecer a un ritmo de más del 7% anual, lo cual permitió aplicar nuevamente políticas monetarias y fiscales expansivas.
 
Por el contrario, la recesión 1998/2001 duró 11 trimestres y la economía se contrajo a un ritmo de -1.7% anual. Esta larga recesión estuvo fundamentalmente explicada por la caída de la inversión y en menor medida por la contracción del consumo, que respondieron negativamente frente al cóctel: deterioro de los términos de intercambio; menor y más caro financiamiento externo que presionaba sobre la política fiscal; política fiscal contractiva; fuga de capitales y (en Convertibilidad) política monetaria contractiva. Esta crisis no tuvo una salida rápida porque las condiciones que la originaron nunca se revirtieron. 
 
Muy por el contrario, dichas condiciones negativas se retroalimentaron y dieron lugar a un círculo vicioso que conjuntamente con una alta insolvencia fiscal, la ausencia de financiamiento, la imposibilidad de emitir, el alto desempleo y el descalce de monedas llevaron a la crisis del 2001/ 2002, que duró trimestres y la contracción del PIB promedió 9.7%.
 
Cabe preguntarse: ¿El actual enfriamiento del nivel de actividad desembocará en una recesión? ¿Dicha recesión será corta y con salida rápida como en 1995 y 2009 o larga desembocando en crisis como en 1998/2002?
 
Es de esperar que el actual enfriamiento económico se prolongue en los próximos trimestres convirtiéndose probablemente en recesión, dado que los drivers económicos que dieron lugar a la fase expansiva ya no están presentes y habría baja probabilidad que “volvieran a escena”.
 
El dólar caro que protegió a la industria sustituidora de importaciones y brindó competitividad a ciertos sectores se erosionó. El escenario internacional que contribuyó con aproximadamente la mitad del crecimiento económico acumulado seguiría jugando a favor, pero pareciera que ya no alcanza. Nuestra economía necesitaría más del mundo que lo que el mundo nos puede dar. 
 
Si bien la tonelada de soja no caería a US$ 300 como con la crisis de Lehman, tampoco subiría a los niveles que nuestra economía necesita. Es decir, la soja continuaría cotizando entorno de US$ 480 / US$ 520, pero nuestro modelo necesita un precio de la soja mayor al actual. 
 
Por otra parte, si bien la economía de Brasil no se contraería como en 2009, tampoco crecería a las tasas que nuestro modelo necesita. En el plano doméstico, ya no habría tanto margen para aplicar políticas fiscales y monetarias tan expansivas para estimular la demanda agregada y el crecimiento económico. Es más, si se intentase seguir aplicando esas políticas, se alcanzaría probablemente los resultados opuestos a los deseados.
 
En el plano fiscal se pasó de un resultado financiero positivo de 2.4% (2004) a un déficit de -2.2% (2012) del PIB. Esta política fiscal expansiva comienza a presentar problemas de financiamiento. Los recursos extraordinarios del ANSES se reducen y el financiamiento con emisión del BCRA comienza a generar efectos negativos. 
 
En 3 años la relación reservas / base monetaria se deterioró 63 puntos porcentuales, cayendo de 149% (2009) a 86% (2012). Al mismo tiempo, la deuda del Tesoro con el BCRA más que se triplicó en los últimos 3 años; pasando de $16.000 millones (2009) a $52.000 millones (último dato).
 
La política monetaria expansiva incentiva la inflación, generando sensación de atraso cambiario y expectativas de devaluación. Si a esta situación se le suma la intervención que da lugar al desdoblamiento cambiario, se entiende que las decisiones de consumo, inversión y el nivel de actividad se vean negativamente afectadas. Menor nivel de actividad con más inflación (por más emisión del BCRA y expectativas de devaluación) implican que los salarios se ajustan por detrás del aumento del nivel general de precios. 
 
En este marco, el poder de compra de los salarios se deteriora y se retroalimenta el círculo negativo que deteriora el consumo y el nivel de actividad.
 
En resumen, ninguno de los elementos que estimularon la fase expansiva podría reaparecer con la fuerza necesaria para que nuestra economía volviera crecer fuertemente en el corto y mediano plazo por lo que, sin mediar cambios profundos en el modelo, lo más probable sería que la tasa de crecimiento continuara enfriándose durante los próximos trimestres de 2012 y 2013.
 
Si bien creemos el actual enfriamiento económico probablemente se convierta en recesión, no concluiría en una crisis como en 2001/2002. 
 
El escenario actual no tiene ninguno de los condimentos que dieron lugar a una crisis de esa magnitud. En la actualidad no hay una restricción externa como la de aquel entonces, la capacidad estructural para generar dólares que tiene la economía argentina es muy superior y necesita muchos menos dólares de los que necesitaba en 2001 / 2002 ya que los vencimientos y el peso de la deuda son mucho más bajos que en el pasado.
 
Paralelamente, tampoco hay descalce de monedas como en aquel entonces. Y, sobretodo, la situación social es mejor. La tasa de desempleo es un tercio de la que había en 2001/2002.
 
La vuelta a un sendero de crecimiento exige no profundizar las actuales políticas económicas. Argentina debe hacer lo que hacen los otros países de la región, política anti inflacionaria y anti cíclica. Atacar la inflación es la primera condición necesaria (no suficiente) para crecer sustentablemente en el largo plazo.
 
Repasando la recesión 2008/2009
 
El puntapié inicial de la recesión argentina de 2008 y 2009 fue la caída de Lehman Brothers que desembocó en la crisis internacional del 3er. trimestre del 2008. No obstante, el conflicto entre el campo y el Gobierno Nacional por las retenciones a las exportaciones a principios de 2008, la nacionalización de las AFJP en octubre de ese año y la sequía del 2009 contribuyeron a potenciar el escenario recesivo al incentivar la fuga de capitales. 
 
La recuperación del nivel de actividad vino de la mano del repunte de la demanda y de los precios internacionales de las materias primas ayudada por las políticas fiscales expansivas, cambiarias devaluatorias y por la moderación en la fuga de capitales que estabilizó la demanda de pesos. Las variables más sensibles al rebote del nivel de actividad fueron la inversión, las importaciones y el consumo público. El consumo privado retomó la dinámica que mostraba antes de la recisión recién sobre mitad de 2010. 
 
A diferencia de aquel entonces, en la actualidad y en el mediano plazo no se vislumbra un repunte de los precios y de la demanda internacional de commodities que tenga la fuerza suficiente para reactivar nuestra economía. Al mismo tiempo, parecería que no habría margen para hacer política fiscal más expansiva y devaluar. A su vez, el piso de la inflación es más de 10 p.p. superior y la demanda de dinero mucho más débil que en 2009.
 
Entre 2003 y el 2008, el crecimiento económico argentino (y del resto de los emergentes) estuvo apuntalado por un escenario internacional nunca antes visto; caracterizado por un crecimiento de la demanda y de los precios de los commodities.
 
El boom de precios de las materias primas generaba una mejora récord en los términos de intercambio de las economías emergentes en general y de Argentina en particular.
 
Por ende, a diferencia de lo que ocurría en la década anterior, la crisis internacional de 2008/2009, impactó en la economía argentina a través del canal real del sector externo, reduciendo los precios y las cantidades de las materias primas que nos compraba el resto del mundo y los bienes industriales que le vendíamos a Brasil, nuestro principal socio comercial.
 
En lo que respecta a la esfera doméstica, el 2008 se caracterizó por un incremento record de la fuga de capitales (U$S 23.000 millones) a partir de la desconfianza que generó la intención del Gobierno Nacional de ampliar su fuente de recursos sin incurrir en los mercados internacionales de deuda. En este sentido, el intento de subir las retenciones a las exportaciones de soja generó expectativas negativas que estimularon la fuga de capitales. Además, si bien los precios de los commodities comenzaron a recuperarse en 2009, los problemas climáticos redujeron los volúmenes exportados de soja y derivados; afectando negativamente el valor de las exportaciones agrícolas lo que complicó la salida a la crisis.
 
Si bien la inflación había superado los dos dígitos en el 2007 y había trepado a más del 20% en 2008, la recesión tendió a moderar el incremento de precios, dejando algo de margen para hacer política cambiaria anticíclica. Es decir, la disminución de la inflación permitió depreciar el tipo de cambio nominal. Fue así que con el objeto de incentivar exportaciones, frenar importaciones y generar recursos adicionales para la caja del Gobierno Nacional el tipo de cambio se devaluó casi un 18% en 2009.
 
A diferencia de lo que ocurrió en la mayoría de los países emergentes, hacia fines de 2008 y principios de 2009 el mercado financiero doméstico convalidó un incremento de tasas de interés para frenar la fuga de capitales. A modo de ejemplo, la tasa Badlar y la tasa de plazo fijo a 60 días se incrementaron 4 puntos porcentuales y alcanzaron un máximo de 22% en enero de 2009 y 18% en noviembre de 2008 respectivamente.
 
No obstante, la política fiscal fue decididamente expansiva y el componente más dinámico de la demanda agregada; aunque difícilmente se la puede catalogar como anti cíclica ya que la tasa de variación del gasto se redujo del 36% (promedio 2007-2008) al 30%.
 
Ante el escenario recesivo, el Gobierno Nacional instrumentó una serie de medidas que tendieron a mantener firme la demanda doméstica mediante la conservación y creación de empleo, el fomento del gasto social y la ejecución de obras públicas en las provincias. Se procuró conservar y crear empleo mediante el Programa REPRO (completaba el pago de salarios de trabajadores de empresas en crisis); el Programa Argentina Trabaja (promovía la generación de empleo a través de cooperativas). Se fomentó el gasto social a través de la implementación de la Asignación Universal por Hijo y se ejecutó obras públicas en las provincias a través de la constitución del Fondo Federal Solidario. Este último con un doble objetivo de dinamizar la actividad y también evitar el aumento del desempleo. 
 
El paquete de medidas implicó un gasto adicional de $6.000 millones, equivalente al 0.5% del PIB anual.
 
Para financiar estos programas, la Nación echó mano a 2 nuevas fuentes de recursos: la estatización del régimen previsional hacia fines de 2008 y la utilización de las fuentes heterodoxas de recursos (ANSeS, DEGs del FMI y BCRA), que en forma combinada aportaron casi $35.000 millones a lo largo del año. Con todo, la variación anual de los ingresos públicos apenas alcanzó un 19%, frente al mencionado 30% en las erogaciones.
 
2009 puede ser tomado como el inicio del fin de la solidez fiscal, ya que el deterioro que presentaron las cuentas no pudo ser revertido en años posteriores y ni si quiera se pudo aprovechar las mejoras en el contexto macroeconómico para recomponer el superávit primario.
 
En síntesis, la recesión provocó una caída del nivel de actividad que promedió -3,5% aproximadamente en el todo el 2009, durando 4 trimestres comprendidos entre el 1ro. y último cuarto del 2009; aunque el último del 2008 la economía apenas creció un 0,9% a/a. La economía local tocó fondo en el segundo trimestre ’09 con una caída interanual de 6% aproximadamente.
 
Cabe resaltar que antes de la recesión la economía argentina había alcanzado el pleno empleo de los recursos capital y trabajo: La utilización de capacidad instalada (UCI) había alcanzado su máximo en septiembre de 2008 (79,2%), en tanto que la tasa de desempleo había bajado hasta su mínimo nivel en el último cuarto del 2008. La recesión nos alejo del pleno empleo, aumentando levemente la desocupación y reduciendo la UCI. Lo que dio lugar a una nueva fase del ciclo.
 
La inflación del 2009 se desaceleró y se acercó 15% a/a. Mitad por la caída de la actividad y mitad por la devaluación, el superávit comercial se recompuso en 2009 y totalizó unos US$ 16.800 millones y la fuga de capitales se redujo casi unos US$ 10.000 millones y ascendió a US$ 14.000 millones.
 
La recuperación del nivel de actividad vino de la mano del repunte de la demanda y de los precios internacionales de las materias primas ayudada por las políticas fiscales, cambiarias y por una moderación en la fuga de capitales que estabilizó la demanda de pesos. Las variables más sensibles al rebote del nivel de actividad fueron la inversión, las importaciones y el consumo público. El consumo privado retomó la dinámica que mostraba antes de la recisión en la mitad de 2010.
 
Las causas de la recesión que enfrenta nuestra economía hoy difieren de las de 2008-2009, aunque algunos cuellos de botella internos parecen repetirse. En los que respecta al sector externo y a diferencia a lo acontecido en 2009, en la actualidad no es la actividad primaria exportadora la que sufre las consecuencias de la crisis, sino la industria vinculada con Brasil que siente el enfriamiento y la menor entrada de capitales de nuestro principal socio comercial. En 2009 se deterioraban las exportaciones agrícolas mientras que hoy se resienten las ventas industriales a Brasil.
 
Por otro lado a diferencia de lo acontecido en 2008 y 2009, la fuerte fuga de capitales de la actualidad no se intentó controlarla con suba de tasa de interés, sino con medidas proteccionistas que impusieron un cerrojo a la compra de dólares. Es decir, hace 3 años se apuntaló la demanda de pesos. Hoy la demanda de dinero está mucho más débil que en 2009. A su vez, estas medidas cambiarias repercutieron negativamente en las expectativas del público generando incertidumbre y desdoblando el mercado cambiario. 
 
Adicionalmente al cerrojo cambiario se impusieron trabas a las importaciones para controlar la demanda de dólares, generando cuellos de botella que desalientan la oferta, el nivel de actividad y estimulan la inflación. Este elemento no estaba presente en 2009, por lo que la
capacidad de recuperación de la oferta no se vio negativamente afectada.
 
Un rasgo que se repite es el hecho de que la economía parece haber alcanzado nuevamente una situación de pleno empleo. La UCI de la industria alcanzó su máximo histórico (desde el 2003) en Noviembre de 2011 (84,1%) y la tasa de desocupación bajo hasta 6,7% en el último trimestre de 2011. Esto incentivó una aceleración de la inflación en los primeros meses de 2012.
 
En este contexto de pleno empleo, las medidas proteccionistas junto con el desdoblamiento cambiario tienden a distorsionar las decisiones de consumo e inversión; lo que termina desincentivando la producción y generando problemas de oferta. 
 
A su vez, si se compara el 2012 con el 2009 se observa que la capacidad de respuesta de política económica ante la caída del nivel de actividad resulta un tanto más limitada que hace 3 años atrás.
 
La devaluación parece no ser una opción para el Gobierno, dado que utiliza al tipo de cambio como ancla anti-inflacionaria y ha priorizado la estabilidad cambiaria ante cualquier otro objetivo. En efecto, a pesar de las expectativas de devaluación, de la fuga de capitales y de la inflación, en 2011 la devaluación fue menor al 5% a/a.
 
A diferencia de lo que ocurría en 2008, el principal objetivo de la actual política monetaria es financiar al Tesoro; lo que genera una expansión monetaria que mantiene la tasa de interés muy por debajo de la inflación con el objetivo de maximizar el crecimiento. Es decir, a diferencia de lo acontecido hace 3 años la política monetaria no podría ser más expansiva de lo que es y eso impide la estabilización de la demanda de dinero, que sí tuvo lugar sobre finales de 2008 y 2009.
 
En lo que respecta a la situación fiscal del Gobierno Nacional, el deterioro es evidente: sin computar las fuentes extraordinarias (flujo de cartera del FGS y monetización de las utilidades contables del BCRA), el resultado primario muestra un déficit anualizado del 1.1% del PIB, equivalente a $29.000 millones. 
 
No obstante, la reforma en la Carta Orgánica del Central le da margen como para evitar un ajuste significativo en sus cuentas, como se refleja en la suspensión (al menos temporal) de las subas en las tarifas de los servicios públicos. En efecto, nuestro escenario base prevé un crecimiento interanual del 31% en las erogaciones, similar al de 2011, año dinamizado por el gasto electoral. A diferencia de 2009, las provincias sentirían más el impacto, ya que las transferencias discrecionales se incrementarían apenas un 21%, mientras que en la anterior recesión lo hicieron al 54%, básicamente por la financiación de proyectos de inversión.

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Imagen de PabloF59

Es un país que podría vivir comodamente de sus exportaciones agropecuarias con acertadas políticas económicas para con el sector. Pero como el campo es terreno del enemigo, ni agua. Cualquier parecido con el cuento de la rana y el escorpión es pura coincidencia.

Imagen de hombregris

EL PROBLEMA ES, QUE ELLA SE AFANO TODAS LAS EMPRESAS Y TODO LO QUE EXISTE SOBRE EL TERRITORIO, ENTONCES LE FREGA TRES PITOS SI ALGUNOS
NO PUEDEN SUBSISTIR.
LE DEJARON AVANZAR MUCHO Y CON LO QUE SE FUE ROBANDO AHORA TIENEN UN PODER INUSITADO.CON ESE PODER COMPRA A CUALQUIER ESTUPIDO QUE QUIERA DINERO.
ES ASI DE SIMPLE-
LE IMPORTA TRES CARAJOS EL PAIS, SOLO AVANZAR EN SU DEMENCIAL IDEA DE ROBARSE TODO, EN ESOS LUGARES DA EMPLEOS Y ESTAN COACCIONADOS LOS EMPRESARIOS QUE TRANSARON CON ELLA.
LA TRAMPA FUE SOLO ESA.
NI LE INTERESAN LOS ANALISIS ECONOMICOS Y AHORA SE HA SUMADO ALGO QUE ES UNA FORMULA AUN PEOR...LA PALABRA VENGANZA POR TODO EL ODIO QUE LE PROPINAMOS.
YO SIGO DESEANDOLE CANCER EN LA GARGANTA Y ENTRE LAS PIERNAS.

Imagen de miguel angel prodolliet

El análisis está muy bueno.Esto es los que las erráticas políticas económicas establecieron en este país.Jamás en toda su historia se cons
truyeron proyectos para el verdadero crecimiento nacional. Siemore los accionares estuvieron orientados a la consolidación de apetencias personales y sectoriales para quedarse en el poder. Esas actitudes fueron
manifestadas con mayor elocuencia desde la primer precidencia de Perón para acá. Peron tubo un apoyo invalorable para llevar a cabo su proyecto
( había oro a "guasear" en la casa de la moneda.)Los militares en el poder no hicieron lo que debían tampoco pòrque su accionar estuvo plagado de irregularidades,y asesoramientos digitados por los EEUU que también tenían sus intereses geopolíticos para America Latina,Los gobiernos democráticos de los militares para aquí.¡ Bien gracias!. Demagógia, clientelismo,obscecuencia,estupidéz,falta de visión,falta de amor a la patria,a su bandera,egismo, falta de renunciamiento en aras dejl bien ciudadano es lo que esgrimieron todos estos seudos gobiernos demográticos
porque cuando una administración roba,miente,es UN GOBIERNO ESPURIO, trai
dor, que lleva políticas direccionadas a producir mayor pobreza,más degradación, mayor dependencias de las clases pobres,(porque así conviene
a un régimen totalitario ,como es éste ) Entonces ,si no hay un sincero espíritu de cambio desde la cabeza,ninguna receta por más buena que ésta sea enderesará una economia vacilante,errática sin ningún sustento que la
preserve de los avatares geoeconómicos mundiales.

miguel angel prodolliet