DESPUÉS DEL GOLPE DE ESTADO
Paraguay aislado: La agonía de Franco
Luego de varios años de complotar contra Fernando Lugo, Federico Franco ya es Presidente en Paraguay. Sin embargo, él subestima las consecuencias de lo que vendrá para su país, que ahora padece un severo aislamiento regional, una experiencia inédita. Por ejemplo, Alfredo Stroessner Matiauda, el dictador héroe de los del Partido Colorado/Asociación Nacional Republicana-, permaneció 35 años en el poder gracias a los acuerdos con Brasil y la Argentina...
Federico Franco jurando la Presidencia de Paraguay sobre una Biblia.
VALOR AGREGADO
Con respecto a los obispos católicos que lo visitaron en Mburuvicha Róga el jueves 21/06 y le pidieron que renunciara para evitar hechos de violencia, Lugo señaló que les dijo que, en realidad, debieron pedirle al Parlamento que frene el juicio político. Alegó que la Iglesia Católica Apostólica Romana se equivocó.
También que no hizo ningún llamado a que la gente saliera a las calles porque en las azoteas de algunos edificios del centro de Asunción se habían instalado francotiradores.
9. Franco
"Ahora mismo estoy tratando de hablar con el presidente Lugo, lo voy a hacer, creo que es muy importante su presencia como paraguayo para tratar de dar una imagen internacional, que en estos momentos necesitamos de un gobierno legalmente constituido", dijo Federico Franco en el despacho presidencial.
Franco dijo que planea "pedirle al presidente Lugo que nos ayude a evitar que Paraguay reciba un castigo absolutamente injusto, innecesario e impopular".
El mandatario reiteró que, probablemente, no concurrirá a la cumbre del Mercosur (bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), la próxima semana en Argentina.
No "tenemos clara la posición del Mercosur, y si mi presencia va a entorpecer, o desmejorar las relaciones entonces no tiene sentido" ir, dijo.
"Vamos a esperar, ver qué ocurre en los próximos días, vamos a tomar el pulso y de acuerdo a eso vamos a decidir, pero creo que lo más importante es reorganizar el país, es muy reciente todo y no es muy prudente salir del país en este momento", señaló.
"Ojalá que los gobiernos de los países vecinos, Argentina, Brasil y Uruguay entiendan la situación de Paraguay", finalizó Franco.
10. Lo que viene
El proceso político paraguayo ha recibido en estos días una inexplicable puñalada.
La trabajosa construcción de la democracia avanzó penosamente durante las dos décadas de una transición tutelada por militares y hegemonizada por el Partido Colorado. La alternancia pacífica en el poder significó, por eso, un paso inédito en nuestra historia. Empezábamos a acostumbrarnos al ritmo natural de cambiar presidentes cada cinco años por vía electoral.
Hasta hace unos días eso no estaba en discusión y los partidos se ocupaban de sus campañas electorales internas. Hasta que ocurrió la masacre de policías y campesinos en Curuguaty.
Ese suceso inesperado, que conmocionó a la ciudadanía, tenía las características de una acción planificada. Hasta ahora, nadie tiene en claro quiénes y con qué fines ordenaron la matanza. Tampoco hay el menor indicio de la participación de Fernando Lugo en el hecho.
Como sea, la ANR decidió impulsar un juicio político al Presidente. Hasta allí, parecía una mera estrategia electoral con el fin de desgastar su imagen al final de su mandato. El increíble efecto dominó que ocurrió en las horas siguientes se inscribirá en la historia del más sórdido oportunismo nacional. La aventura en la que se han embarcado los partidos políticos que se sumaron al juicio político es un ejemplo paradigmático de la primacía de intereses sectarios sobre el interés de la nación.
Como carecían de causales racionales que justificaran una medida tan extrema, optaron por hacerlo a toda prisa. El libelo acusatorio causa vergüenza ajena de tan risible, no cuidaron los mínimos formalismos legales y atropellaron el respeto a los plazos prudenciales para la defensa. Lo hicieron los colorados, pero también los liberales, hasta entonces aliados de este Gobierno. Una traición llevará a uno de ellos a una efímera presidencia. De todas las ocasiones históricas en que el liberalismo llegó al poder, esta es la más innoble. Patria Querida sumó sus votos, ratificando su creciente sesgo ultraconservador. Y, para mi sorpresa, también lo votó Desirée Masi, quien algún día tendrá que explicar a sus hijos por qué lo hizo.
Por voluntad de sus parlamentarios –los mismos que, hace dos semanas, eran repudiados por corruptos–, el Paraguay se sumerge en un tiempo de incertidumbre y turbulencias. Lo hacemos en un momento de estabilidad económica que no conocíamos en muchas décadas y a nueve meses de las elecciones. Pagaremos el alto costo de ser calificados de republiqueta impredecible por la comunidad internacional.
Nos derechizamos, es cierto, pero también nos hondurizamos. Los cancilleres de Unasur han observado "in situ" este arrebato político que podrá caber en la Constitución, pero jamás en la comprensión de los sensatos.
Bueno es guardar este dato: el golpe de Estado –igualmente institucional– de Honduras produjo una caída de casi el 6% de su PIB anual. Hacia eso nos encaminamos con irracional entusiasmo.




































