CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).Actualización: La Corte Suprema de USA declaró este jueves (28/03) constitucional el elemento clave de la reforma sanitaria del Presidente Barack Obama: el que obliga a los estadounidenses a contratar un seguro médico para el 2014.
La Corte de USA avala Obamacare
La Corte de USA avala Obamacare
La reforma de salud del presidente de USA Barack Obama, su logro social más significativo en casi 4 años en la Casa Blanca y su principal caballito de batalla, estaba pendiente de que este jueves (28/06) su Corte Suprema decida si mantiene la esencia de la ley o la deja herida de muerte y obligaba a repensar no sólo la cobertura de millones de personas, sino también la estrategia para lograr la relección en noviembre. Pero la Corte finalmente le dio el ok a Obama.
La máxima instancia judicial sentenció que el llamado "mandato individual" no es constitucional bajo la ley de Comercio, como había argumentado el gobierno, pero sí puede serlo bajo la ley fiscal. "El estado puede cobrarle a los individuos de ciertos ingresos anuales el cobro de una tasa si deciden no contratar un seguro privado", reza el fallo.
El fallo de la Corte constituye una victoria para Obama en este año electoral al rechazar el argumento de que el Congreso se extralimitó al requerir que la mayoría de los estadounidenses tengan un seguro de salud o paguen una multa.
El jefe de los magistrados, John Roberts, inclinó la balanza, 5 a 4, para que el llamado "mandato individual" siga adelante, aunque el Congreso deberá revisar su aplicación concreta, apuntó Efe.
La sentencia mantiene viva la importante reforma sanitaria impulsada por Obama en sus puntos clave y tan sólo obliga a determinados ajustes, según los expertos.
Los jueces votaron en cambio a favor de imponer límites a ciertos cambios en el programa de sanidad pública Medicaid, destinado a los más pobres, agregó AFP.
La oposición republicana, sin embargo, prometió que intentará revocar la totalidad de la reforma sanitaria tras las elecciones de noviembre.
[ pagebreak ]
La nota original:
A media mañana de este jueves (28/06), el presidente de USA, Barack Obama, se encuentra a la espera en el Salón Oval de la Casa Blanca. Su futuro político depende de lo que decidan este jueves (28/06) los 9 jueces de la Corte Suprema.
Si el Tribunal Supremo derriba su reforma del sistema de salud será un enorme revés para el presidente Obama, la peor paliza desde las elecciones legislativas. La manera en que responda marcará la forma en que encarará su campaña electoral.
Sin duda su prioridad deberá ser reunir suficientes partidarios que se sentirán decepcionados e intentar lucharla... de alguna manera. No es fácil imaginar cómo lo hará con tan poco tiempo para las elecciones y sin plan B.
Si ataca a la corte, sonaría petulante y no es momento para hacerlo. Un llamado al Congreso a actuar de alguna manera no específica no lograría nada. Y plan alternativo, no hay.
Pero incluso si gana la relección, es probable que aún enfrente un Congreso adverso, por lo que la falta de alternativas para financiar la salud pública sin un mandato individual (que era lo que propone Obama: que cada ciudadano contrate una póliza individual o afronte una multa) puede ser el fantasma que sobrevuele sobre su segundo mandato.
La sentencia del Supremo podría ser un espaldarazo a los esfuerzos de Obama por dar cobertura universal a un país donde 50 millones de personas no tienen seguro médico, o un duro golpe que le obligaría a cambiar de estrategia y daría alas a sus rivales republicanos.
La reforma, conocida como “Obamacare”, obliga a los estadounidense a contratar a partir de 2014 un seguro médico privado, algo que según los partidarios abaratará el sistema al ampliar la base de clientes.
Pero precisamente por esa obligación -el conocido como “mandato individual”- la reforma corre el riesgo de quedar invalidada, si el Supremo considera que el Gobierno se ha extralimitado en sus poderes constitucionales al obligar a los individuos a contratar un determinado servicio.
La conocida oficialmente como “Affordable Care Act” (Ley de Cuidado Asequible), u “Obamacare” por sus detractores, obligaría a contratar seguro médico a casi todos los estadounidenses sin cobertura, una sexta parte de la población.
[ pagebreak ]
Esa cláusula es la que más recelos levanta entre sus críticos y la que el Supremo podría dictaminar que contraviene los principios constitucionales de no interferencia del gobierno federal en la libertad de comercio.
Otra de las disposiciones clave de la reforma sanitaria, que lleva parcialmente en vigor 2 años y que ya ofrece cobertura sanitaria a más de 3 millones de personas, es la que exige a los estados ampliar la cobertura pública del programa Medicaid para los más necesitados.
Los republicanos se han declarado enemigos de la totalidad de la reforma, aunque el virtual candidato a la presidencia, Mitt Romney, promulgó una ley muy parecida cuando era gobernador de Massachusetts.
Los 9 jueces del Supremo han tenido que revisar las casi 3,000 páginas de este complejo caso y ya en abril, cuando escucharon los argumentos orales de las partes, se mostraron divididos, lo que deja abierta la posibilidad a cualquier resultado para hoy.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que existen precedentes que apoyan la constitucionalidad de la reforma sanitaria y que incluso “muchos juristas conservadores se han declarado a favor de su constitucionalidad”, una llamada velada a los magistrados conservadores del Supremo, considerados clave para dirimir el caso.
Carney pidió que no se especule sobre “escenarios posibles e hipotéticos” y recordó que el presidente responderá a su debido tiempo a una decisión que en la Casa Blanca se espera en calma tensa.
Los opositores, encabezados por los ultraconservadores del movimiento “Tea Party”, critican que el Gobierno quiera obligar a alguien a contratar un seguro, mientras que los expertos consideran que esta medida es clave para reducir el coste de las coberturas y poner orden en un sector que representa el 18% de la economía estadounidense.
Para el partido republicano, esta ley es una intromisión del gobierno federal y un dispendio innecesario, que además quiere financiarse por medio de un aumento de los impuestos a los ricos.Se sabe, un déficit mayor en la administración Obama es una invitación electoral a los repúblicanos.
[ pagebreak ]
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, amenazó hoy con que “si el Supremo no echa abajo toda la ley (de sanidad) la Cámara se moverá para revocar lo que quede de ella”.
El coste estimado de la ambiciosa reforma es de US$ mil millones para la próxima década, aunque el impacto en las arcas públicas se reduciría por las aportaciones de las rentas más altas y de las compañías de seguro.
Decida lo que decida el Supremo, lo que es seguro es que la reforma sanitaria seguirá siendo un tema central en el debate de la campaña presidencial y un conflicto latente cuya resolución dependerá del ganador de las elecciones de noviembre y del control del Congreso, donde la batalla política está servida desde que en 2010 los republicanos ganaron la hegemonía en las Cámara Baja.
Si pierde, dolor de cabeza para Obama... pero medicamentos si que hay (para los que se los pueden pagar, claro)
Dado que el propio oponente de Obama a la Casa Blanca, Mitt Romney, es un precursor de la reforma. Con él como gobernador, Massachussetts fue el primer estado que introdujo la atención sanitaria generalizada, algo de lo que Romney quiere desvincularse ahora. "Fuera con el 'Obamacare'", reclama a pocos meses de las elecciones. Pero desde su entorno se asegura que Romney ya está trabajando en otra reforma que se asemejaría bastante a la de Obama.
Así las cosas, una derrota de la reforma sanitaria en la Corte Suprema no jugaría necesariamente a favor de Romney, apunta el responsable de estrategia demócrata James Carville. "La mitad del electorado cree que toda esta historia es política", explicó ante las cámaras de la CNN. Si la reforma fracasa ante los tribunales y suben los costes sanitarios, el problema estaría en manos de los republicanos y los demócratas siempre podrían argumentar que ellos lo intentaron.
El movimiento republicano podría además servir para unificar las filas demócratas respecto a esta cuestión, apunta Chris Jennings, ex asesor sanitario del ex presidente Bill Clinton.
"La base del Partido Demócrata, que considera insuficiente la reforma (de Obama), consideraría el veredicto de la Corte Suprema como un ataque contra fundamentos políticos que consideran muy importantes, y eso podría unir a las bases del partido", explicó a dpa el ahora director de la asesoría Jennings Policicy Strategies. Así, "una derrota ante los tribunales podría dar alas a la participación en las elecciones a favor del presidente".










