DANIEL SCIOLI
Notable exhibición del hombre de amianto
Asbesto o amianto es el nombre asignado a un grupo de 6 materiales fibrosos diferentes que se encuentran en la naturaleza, compuestos de silicatos de cadena doble, fibras largas y resistentes que se pueden separar y son suficientemente flexibles como para ser entrelazadas, y también resisten altas temperaturas. Es probable que Daniel Scioli haya obtenido una franquicia especial para el uso de ese producto.
Hombre con traje de amianto, pero el de Daniel Scioli es mejor.
VALOR AGREGADO
por EDGAR MAINHARD
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En 2001, Daniel Scioli era diputado nacional. En 2003 fue vicepresidente de la Nación. Desde 2007 es gobernador de la provincia de Buenos Aires. En 2012, gracias a la elevada imagen pública positiva que mantiene, es un presidenciable 2015. Apenas una década y Scioli llegó donde muchos otros con ambición política, nunca se asoman. Por lo tanto, está prohibido subestimarlo. Néstor Kirchner descansa para siempre en un gélido mausoleo patagónico y su viuda Cristina Fernández acumula crecientes dificultades para una reforma constitucional que le permita un horizonte más allá de 2015. Su enorme fracaso en la gestión de la economía le ha picado el boleto tanto a ella como al Frente para la Victoria, y no consiguen entender porqué a Scioli le va mejor que a ellos y ellas, en su vínculo con la opinión pública.
Scioli tiene un estilo muy definido y del que no se mueve:
> él no confronta,
> él afirma que se identifica con las inquietudes "de la gente",
> cuando lo atacan sabe correr a asumir el rol de víctima, y
> siempre (siempre) se exhibe moderado.
Esas cualidades le han resultado suficientes para marcar diferencias con Cristina, y antes con Néstor. En el contraste, Scioli siempre les ganó y por eso lo utilizaron y volvieron a utilizar, tal como él lo recordó, respondiendo a una pregunta: en 2003, 2007, 2009 y 2011, el Frente para la Victoria buscó a Scioli porque lo necesitaba. Resulta sorprendente que Cristina no haya aprendido de los errores de Néstor, y cometa errores similares a los de su fallecido esposo, quien llegó a creer que vapuleando en público a Scioli porque éste decía que no podía realizar la política de seguridad en la que creía, lograría devaluarlo. En verdad, Scioli estaba expresando a la mayoría de los bonaerenses, y el diputado nacional por ese distrito, Kirchner, enfrentaba a ese electorado...
En 1792 el profesor de Física, Jean Aldini, descubrió el traje de amianto contra el fuego, muy utilizado por los bomberos por sus propiedades de resistencia a la fricción y al fuego. En 2012, Scioli ha logrado una tecnología superior en ese tejido incombustible. Arde Buenos Aires pero el gobernador no se chamusca y consigue que el incendio comience a dirigirse hacia la Quinta de Olivos pero resulta que no es responsabilidad suya. Scioli juega en las ligas mayores.
Scioli no es Hugo Moyano, siempre deseoso de confrontar con Cristina. Aunque parezca ramplón, el estilo de Scioli es mucho más sofisticado, y por si hacía falta demostrarlo, además es exitoso. Él ofreció una conferencia de prensa verdadera (o sea con preguntas y respuestas), posibilidad a la que nunca se atreve Cristina Fernández, y que supone una diferencia impresionante con los usos y costumbres de la Quinta de Olivos: Cristina utiliza el atril para, en su rol de 'maestra Ciruela', adoctrinar/cuestionar/disciplinar, siempre varios metros por arriba que la opinión pública.
En cambio Scioli -quien se mantiene muy disciplinado en su estrategia comunicacional-, se ubicó detrás del atril
> para aceptar todas las preguntas,
> insistir en que lo que más le preocupa de la mala coyuntura económico-financiera bonaerense es el reclamo "de la gente",
> ratificar que él confía en la Presidente (así sigue manteniendo el apoyo de un 22%/23% del electorado provincial, que se mantiene oficialista, y le resulta una masa crítica importante), y
> confirmar que no le interesa la pelea con nadie porque eso no le aporta nada "a la gente".
Y así Scioli le ganó, una vez más, a Juan Gabriel Mariotto, a José Ottavis, a Aníbal Fernández, a Julián Domínguez... todos perdedores, gente encumbrada por los Kirchner pero que no les sobrevivirán, vapuleados por "la gente". Y también le ganó a Cristina Fernández, quien nunca como ahora apostó a trasladarle a Scioli el ajuste fiscal que debería liderar la Nación.
Es cierto que es un juego de hipocresías pero las de Scioli parecen más tolerables que las de Cristina.




































