SUBE: El Yacyretá de Cristina
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Los grandes proyectos de obra pública en Argentina por lo general estuvieron rodeados de sospechas y falta de transparencia en sus procesos. Con la central hidroeléctrica de Yacyretá quizás se logró el máximo exponente de esa raza de obras públicas, tanto que Carlos Menem la llamó “el templo a la corrupción” y Transparencia Internacional la incluyó en su listado de las 10 obras públicas más corruptas del mundo.
Yacyretá y la tarjeta SUBE de Cristina tienen varios parecidos. Además de prometer cambiarle la calidad de vida a millones de argentinos (en el caso de la represa también a los paraguayos, aunque la SUBE la utilizan muchos de los extranjeros de países vecinos que trabajan en nuestro país), durante su joven vida ya suma improvisación, falsa información, cambios de reglas en su implementación, sospechas sobre el uso de la información personal y graves denuncias de corrupción que incluyen obviamente fondos públicos y que desde este jueves (12/07) ya son inocultables para el Gobierno al punto de que Florencio Randazzo anunció que suspendía el contrato con la empresa encargada de supervisar la tarjeta magnética.
Comenzando por este último, el ministro de Interior y Transporte –que dicho sea de paso heredó la SUBE y los problemas del Transporte que arrastra la Argentina y la gestión K- tuvo que anunciar que suspendió "la ejecución del contrato y de los pagos a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que llevaba adelante la supervisión de la tarjeta SUBE".
Asimismo, dio "intervención a la Sindicatura General de la Nación (Sigen) para que en el marco de de sus competencias analice dicha contratación, sus alcances y las medidas que correspondan tomar al respecto".
Del mismo modo, el Ministerio pedirá la colaboración de la Auditoría General de la Nación para que trabaje "en el mismo sentido que la SIGEN".



































