MEDIO ORIENTE

Israel niega que haya una guerra encubierta contra Irán

Según el presidente israelí, su país no está llevando a cabo una guerra encubierta contra Irán, país al que cnsidera como "el centro del terror". Irán acusa a Israel de estar detrás del asesinato de algunos de sus científicos nucleares para retrasar su programa atómico. Entretanto, frente al bloqueo europeo, China incrementa sus compras de crudo al país persa.

 

"No es Israel el que amenaza a Irán", dijo Shimon Peres y negó que su país sostenga una "guerra encubierta". Lo hizo poco después de que Teherán dijera tener confirmada la participación israelí en los asesinatos de científicos iraníes. 
 
“Irán es el centro del terror”, lanzó el presidente israelí y prometió que actuarán para prevenir ataques contra sus ciudadanos. Según declaró Shimon Peres en una entrevista concedida a la cadena CNN, Israel tiene “bastante información” como para establecer vínculos entre el ataque en Bulgaria e Irán, "con su aliado Hezbollah”. Peres cree que hay más atentados planeados contra el pueblo israelí. 
 
A la pregunta de si el atentado en Bulgaria podía ser una venganza iraní por los asesinatos de sus científicos nucleares, cuya responsabilidad Irán atribuye a Israel, Peres contestó que el estado hebreo nunca asumió la responsabilidad por estos homicidios. No obstante, precisó que “Israel tiene todo el derecho de prevenir el asesinato de sus propios ciudadanos”.
 
Este 22 de julio, un día antes de las declaraciones de Peres, el ministro de Inteligencia de Irán, Heidar Moslehi, informó que todos los terroristas vinculados con estos asesinatos habían sido descubiertos y que su vinculación con la CIA y el Mossad ya era una cosa confirmada.  “La iniciativa del terror no es nuestra. Pero la autodefensa es un derecho y una necesidad de cada pueblo”, insistió Shimon Peres, agregando que la política de su país es más de “prevención” que de “represalias”. 
 
En 2010, dos físicos fueron asesinados por terroristas y otros dos más en 2011. Irán atribuye esas muertes y acciones contra sus plantas a la férrea voluntad de sus opositores, que intentan echar por tierra sus proyectos nucleares. 
 
Entretanto, las importaciones del petróleo iraní por China han aumentado en un 17% en comparación con el mes anterior, lo que equivale a 2,6 millones de toneladas de crudo al mes o 635.000 barriles al día, según informa Bloomberg citando a la Agencia de Aduanas de China. 
 
El incremento de los volúmenes de importaciones de hidrocarburos persas empezó hace alrededor de tres meses y sigue actualmente. El año pasado el país asiático compraba a la República Islámica alrededor de 2,3 millones de toneladas de petróleo al mes o 557.000 barriles al día. China es el mayor importador de petróleo iraní. 
 
En junio las importaciones de crudo persa cubrieron el 12% de la demanda China, mientras que en mayo este índice equivalía al 9%. El 1 de julio entró en vigor el embargo a las importaciones de crudo iraní impuesto por Occidente como medida de presión dirigida a obligar a la República Islámica a acabar con su programa nuclear, que, según las naciones occidentales tiene como  objetivo principal la creación de armas nucleares. 
 
A finales de junio China quedó exenta por un plazo de 180 días de la aplicación de las sanciones estadounidenses contra compañías e instituciones gubernamentales en el exterior que compren petróleo a Irán, supuestamente por haber reducido considerablemente el consumo de hidrocarburos persas. 
 
No obstante, la tendencia actual parece indicar lo contrario. De hecho, a principios de julio China inició el proceso de inversión de 20.000 millones de dólares en el desarrollo de dos yacimientos de petróleo iraníes.