JÓVENES FRONDICISTAS-FRIGERISTAS

Populismo vs. Desarrollo

300 jóvenes participaron del 1er. Encuentro de Jóvenes Desarrollistas, en la sede histórica del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo) de Ayacucho 49, en el barrio porteño de Congreso. El encuentro fue organizado por el legislador porteño Rogelio Frigerio, la Juventud Nacional y el Comité Nacional del MID. Se acreditaron para el encuentro militantes llegados desde Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa, Mendoza, San Luis, La Pampa, San Juan, Chubut, Buenos Aires y se sumaron a ellos los jóvenes de La Agrupación Frondizi y de la capital federal. Aquí una crónica:

 

por ALFREDO M. OLIVEERA
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (La Prensa). Entre el viernes y el sábado que pasó, se registró en Buenos Aires un saludable acontecimiento de relieve político-cultural acerca de la actualidad del país y sus perspectivas futuras. En extrema síntesis, se trató de la puesta en marcha de una necesaria confrontación conceptual entre los modelos autoasumidos como populistas y aquéllos que giran en torno de las ideas desarrollistas.
 
Organizado por distintas expresiones vinculadas genéricamente a ese pensamiento, entre ellos el diputado aliado del PRO, Rogelio Frigerio, más la agrupación La Frondizi y la juventud del MID, el evento exhibió amplia vocación pluralista.
 
Como demostración de una amplia vocación pluralista (algo que el populismo suele rechazar con fervor), hubo en esas jornadas presencias diversas, al estilo de Patricia Bullrich, o de la radical Silvana Giudici, incluyendo a la dirigente macrista Gabriela Micchetti, o bien a los peronistas Eduardo Amadeo, o Alietto Guadagni. No se advirtieron voces del oficialismo nacional, es cierto, aunque corresponde consignar que el legislador Frigerio se avino, días antes, a participar de un severo debate, nada menos que en “6,7,8”.
 
Precisamente, el titular de la comisión de presupuesto de la Legislatura porteña fue -de hecho- uno de los exponentes que con mayor énfasis marcó a fuego la distancia del desarrollismo con el modelo populista vigente. 
 
No se trata solo de cotejar con este presente, únicamente, la experiencia del autoabastecimiento energético de entonces, o la consolidación de la industria pesada en un marco de alta competitividad, por citar solo dos ejemplos paradigmáticos, sino también del extenso bagaje conceptual y teórico del denominado frigerismo (con raíces en el primer peronismo, aunque tal vez a partir de comienzos de los años cincuenta).
 
¿Alguien cree casual que tanto en el mencionado período del fundador del justicialismo como con la citada dupla “FF” de los años sesenta, se pusiera mucho énfasis en las políticas de mediano y largo plazo, bajo la idea de afianzar procesos de crecimiento para el desarrollo, con el concurso del capital nacional y extranjero? Sin condiciones para la inversión privada se afecta también el trabajo.
 
El populismo cortoplacista -se dijo en el evento comentado- parece pensar más en términos de uso inmediato y clientelar de los recursos de todos los argentinos (por ejemplo, en tiempo de las vacas gordas del boom sojero) que en la generación de condiciones para la inversión multiplicadora hacia un desarrollo integral.
 
A modo de contundente exposición del pensamiento que se propone replicar -con las insoslayables adecuaciones y correcciones de época- el economista hoy colaborador del macrismo sostuvo que “nunca los precios de los productos que exportamos valieron tanto, en relación de los precios que necesitamos importar. Y esta bonanza externa funciona aquí y ahora como un respirador artificial para un modelo que, sin contar con esta ventaja, desde el punto de vista externo, hubiera mostrado su falencia mucho antes, de hecho ya la esta mostrando”.
 
¿Que otra particularidad tiene el populismo, con comprobada visión de corto plazo? Una de ellas se hace presente frente a los problemas cuando apela a parches para atacar los efectos, y no las causas de las dificultades. Cuando faltan dólares, por ejemplo, hace un corralito cambiario. Cuando el ‘viento de cola’ ya no es lo que era, lo que hace es manotear distintas cajas (Banco Central, ANSES, YPF). Y cuando hay problemas de competitividad porque la inflación hace estragos y erosiona el tipo de cambio competitivo y el dólar caro, lo que hace es cerrar la economía y así nos empobrecemos todos. El Estado avasallador, o negador de la República, al servicio de finalidades de poder personal o de facción, es la contratara de un genuino camino liberador hacia desarrollo.