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Más impuestos en Cuba: Un espejo insoportable
Aunque algunos argentinos insistan -más desde la ignorancia que desde la ideología-, el sistema vigente en Cuba es intolerable. La llamada "revolución socialista" ha sido un fraude en términos de modernización y aún en calidad de vida (¿o la libertad de expresión no es parte de la calidad de vida). Hay novedades en el "paraíso" castrista:
05 de septiembre de 2012 - 10:38
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El ministerio de Finanzas y Precios de Cuba dispuso que las tasas que gravan la importación de paquetería se cobren en CUC, el peso convertible (equivale a 24 pesos cubanos) que fue creado en 1994, es equiparable al dólar y es considerado la moneda fuerte de las 2 circulantes en la isla.
El ministerio de Finanzas y Precios también unificó el método de valoración de los envíos por vía aérea, marítima, postal o de mensajería, aplicando el procedimiento "peso-valor", según el cual 1 kilogramo será igual a 10 CUC (US$ 10), cuando la norma anterior fijaba 1 kilogramo en 20 pesos cubanos (US$ 0,80).
La mayoría de los ciudadanos cobran sus salarios en pesos cubanos y pagan productos y servicios básicos en esa moneda, la única vigente hasta ahora para las gestiones aduaneras de los residentes.
Así, Cuba implementó nuevas tarifas para la recepción de paquetes desde el exterior como parte de un conjunto de medidas aduaneras que en muchos casos encarecen el pago de aranceles y desnuda el problema de la doble moneda en la isla.
Cuba, un país donde es habitual el exceso de equipaje para introducir regalos y productos que escasean o tienen costos elevados, permite introducir libres de arancel hasta un máximo de 3 kilogramos de paquetería que incluya miscelánea (confecciones, calzado, alimentos, artículos de aseo, entre otros).
El tope sube a 30 kilogramos si se trata de equipaje de los viajeros que residan en la isla.
En ese caso están exentos de aranceles un total de 10 kilogramos extra de medicamentos, de prótesis, libros científicos o las sillas de ruedas para inválidos, según nuevas normas vigentes.
A partir de un cambio en la reglamentación, los viajeros solo tienen derecho a pagar aranceles en pesos cubanos en el primer regreso al país pero en los posteriores que realicen en el mismo "año calendario" deberán hacerlo en CUC, lo que representa un fuerte recargo.
Las nuevas medidas significan un alza en los impuestos al transporte internacional de carga, así como a muchas de las mercancías a granel que traen los pasajeros de aerolíneas, una línea de suministro crucial para muchas de las pequeñas empresas que el gobierno alentó como compensación a su simultáneo intento de reducir el tamaño de la burocracia estatal.
El gobierno insiste en que el impuesto es similar a los que hay en otros países, pero muchos comerciantes lo ven como un indicio de mal agüero.
Aunque la descripción oficial de bienes afectados parece enfocada en artículos como ropa, jabón, alimentos y otros bienes de uso personal, es tan compleja que ha provocado inseguridad entre los importadores de otros productos por la posibilidad de que se vean afectados, ahora o en el futuro.
Desde este lunes ha entrado en vigor en Cuba un severo aumento de las tarifas para la importación de mercancía. La Resolución No. 122 de 2012 de la Aduana General de la República establece nuevos costos para los envíos hacia la isla ya sea por vía aérea, marítima, postal o mensajería. También estipula el pago en moneda convertible de estos aranceles para ciudadanos nacionales, lo cual constituye un duro golpe para los residentes en el país. La nueva medida establece elevadas tasas arancelarias para la entrada de ciertos bienes y ha provocado un fuerte malestar entre amplios sectores de la población cubana. Los artículos afectados por los gravámenes van desde la ropa, los productos de aseo y la comida hasta los televisores de pantalla plana y los ordenadores. Pocas mercancías escapan de la subida.
La resolución contradice la intención del gobierno de fomentar los pequeños negocios privados. Muchos trabajadores por cuenta propia tienen en esas importaciones una significativa fuente de suministros. Cada semana llegan a la isla miles de kilogramos de materia prima, piezas de repuesto y electrodomésticos, que terminan en el sector no estatal de producción o servicios. Vienen lo mismo a través de paquetería, que en los maletines de cubanos que han estado en misión oficial y también con las llamadas mulas. Estas últimas son personas emigradas que transportan mercancía —fundamentalmente desde Miami— y las agencias de paquetería les costean el vuelo y la estancia en Cuba.
Aunque las autoridades cubanas insisten en que las nuevas tarifas son similares a las de otros países, la ausencia de un mercado mayorista en Cuba hace que la medida sea considerada por muchos como “un gran error”. El descontento y la confusión han llegado a un punto, que los medios oficiales han tenido que explicar una y otra vez los detalles. En un artículo aparecido este lunes en el oficialista periódico Granma, se resumen “algunas aclaraciones sobre la nueva tarifa”. Entre ellas se encuentran que todo aquel producto cuyo precio exceda los 50,99 pesos (alrededor de 2 euros) y alcance los 500,99 (cerca de 19,64 euros) deberán ser pagados por el 100% de su valor a su entrada al país. En caso de que el viajero no presente la factura del objeto, entonces se tasará este según un 'Listado de Valoración de Aduana para la importación sin carácter comercial”.
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Entre los objetos más demandados por los cubanos en estos momentos están los televisores de pantalla plana y las lavadoras. Cuando en julio pasado se permitió una línea comercial marítima entre La Florida y La Habana, estos electrodomésticos fueron de los más enviados. El barco Ana Cecilia que une las dos orillas y transporta paquetería enviada por exiliados, podría verse seriamente afectado por las nuevas tarifas aduanales.
Los cuentapropistas, los más perjudicados
Muchas familias cubanas sostienen su economía doméstica gracias a la paquetería que le envían desde el extranjero, pero es en el sector por cuenta propia donde esta tiene mayor influencia. La nueva resolución de la Aduana General impactará negativamente a estos incipientes empresarios.
En una céntrica pizzería habanera, Juan Carlos, su propietario, acumula en su despensa queso importado, para la posible escasez que se le avecina. Según cuenta, buena parte de los platos de su menú se hacen con parmesano rallado y envasado que le envía su hermano desde La Florida. “Para comprar algo así en una tienda en pesos convertible en Cuba, tendría que pagar el triple”, asegura. Pero ahora la importación de ese producto elevará su costo y ya no será tan rentable mandarlo a pedir al extranjero: “Por el momento planeo hacerle una subida de precio a todo lo que lleve ingredientes traídos por las mulas”. Basta echarle una ojeada a la carta del concurrido restaurante para darse cuenta que muchos platos se dispararán. Unas pastas al pesto cuestan el equivalente a 3.50 euros, pero en breve Juan Carlos lo subirá hasta 4 euros. “El cliente es el que va a tener que pagar las consecuencias de esta medida tan absurda”, termina vaticinando el joven emprendedor mientras supervisa la temperatura del enorme horno para pizzas.
No solamente se verán afectados los negocios de comida, sino que los nuevos impuestos aduaneros son un golpe duro al mercado informal de ropa y calzado. Una próspera red informal traía toneladas de pantalones, blusas de mujer, ropa interior y zapatos desde destinos cercanos, como Panamá, México y Ecuador. Un suculento comercio que se surtía especialmente de prendas de vestir falsificadas.
Por el momento el mercado informal y el sector por cuenta propia están a la expectativa de cuánto daño les hará la subida de los impuestos sobre la importación. Ya algunos han empezado hablar de que esta podría ser parte de la contrarreforma de Raúl Castro.










