EL VERDADERO DESARROLLO SOCIAL
Desafío para Dilma: ¿Podrá educar a su nueva clase media?
¿Cuánto más podrá crecer Brasil? Para cualquier economista que estudie el país, esa pregunta es fundamental. Brasil tiene la demografía de su lado, ¿pero de qué manera esa economía pujante seguirá creciendo cuando se incorpore una población aún mayor de brasileños a su nueva clase media? ¿Conseguirá el poder público adaptarse a la evolución de la clase media emergente? Los autores son alumnos de la Clase Lauder 2014, en la escuela de negocios Wharton, de Pennsylvania University.
por KARINE ALYANAKIAN, DEVIN BLONDES, MATIAS BOKER, ZURIÑE EGUIZÁBAL, VICTORIA SALCEDO y VÍCTOR VALVERDE
PENNSYLVANIA (Wharton Universia). Tomemos el caso de Pedro. Él nació en 2004 en Carajás, una ciudad rural del norte de Brasil. Aproximadamente cuatro millones de niños de su edad no acuden a la escuela, pero él pertenece al 91,5% de individuos entre cuatro y 17 años que están estudiando. Desafortunadamente, al llegar al tercer año, solamente un 34,2% de ellos habrá adquirido las habilidades esperadas en matemáticas y lenguaje. El noveno año, sólo un 26,2% tendrá el dominio esperado en las habilidades de lenguaje y sólo un 14,2% dominará el contenido de matemáticas. En realidad, las posibilidades de que Pedro concluya el bachillerato son de 50/50. ¿Será él uno del 69% de adultos analfabetos funcionales?
La falta de mano de obra cualificada, de la cual Pedro debería formar parte, no es una novedad en Brasil. Esto tiene tres consecuencias principales sobre la economía del país: atracción de capital humano extranjero, inflación salarial innecesaria y gerentes poco cualificados. Según el periódico de BRAiN (Brazil Investments and Business), Talent and Human Capital of the Brazilian Investment and Business Hub [Talento y capital humano para el polo de inversiones y de empresas de Brasil], la escasez de personal cualificado en el país repercute en la inflación. En 2010, la investigación señaló un aumento del 10,4% en el coste de la mano de obra y del 36% de aumento en los salarios pagados a directores de empresas el año anterior.
Tales condiciones permitieron que Brasil se beneficiara, durante un tiempo relativamente corto, de las actuales oportunidades, inclusive de la ventaja demográfica y del crecimiento económico. Pero el país necesita una solución de largo plazo que podrá provenir de recursos propios. Para eso, es imprescindible proporcionar una educación adecuada a la población joven del país preparándola para el mercado de trabajo. Esta no es una tarea fácil dada la situación actual de la enseñanza, el crecimiento de la población y la creciente demanda inmediata de una educación de calidad de la clase media emergente. ¿Cuáles son las posibilidades disponibles en Brasil a medio y largo plazo? ¿Cómo puede el país aprovechar mejor su ventaja demográfica y qué oportunidades de negocios ofrece actualmente el sector de la enseñanza?
Empresas sin fines de lucro
En vista de la realidad de la enseñanza en Brasil, empresas no gubernamentales prosperaron y están empeñándose lo máximo posible en cambiar las perspectivas de algunos estudiantes brasileños. Una preocupación genuina por marcar la diferencia es un fuerte componente de todas esas ONG, y su impacto sobre la vida de muchos estudiantes ha sido bastante positivo.
Desde 1999, por ejemplo, iSmart ha estado seleccionando algunos de los mejores alumnos para que estudien en escuelas particulares donde tendrán la oportunidad de recibir una educación de calidad. Los resultados son espectaculares: un 80% de esos alumnos fueron admitidos en instituciones de enseñanza superior. Sin embargo, iSmart y organizaciones semejantes se enfrentan con barreras a la hora de expandir su modelo. Invest, una ONG de Río de Janeiro, tiene hoy el mismo tamaño que tenía hace 15 años, y sus trabajadores creen que, entre las explicaciones posibles, la falta de una perspectiva de gestión empresarial es uno de los obstáculos más serios para su expansión.
Además, esas instituciones se enfrentan a barreras burocráticas que dificultan o impiden su crecimiento. Es el caso de Teach for All in Brasil, que tuvo que someterse a numerosos procesos de enorme lentitud para la construcción de un modelo que, debido a problemas jurídicos, no se asemeja al modelo en vigor en otras partes del mundo, tal y como deseaban sus fundadores.
A pesar de los numerosos resultados positivos obtenidos por esas empresas, la verdad es que ellas tienen dificultades de escala y no consiguen generar el nivel de impacto que necesita el país. Al analizar las diferentes estrategias posibles para la transformación de la enseñanza en Brasil, se deben tomar en cuenta tres opciones fácilmente escalables: asociaciones público-privadas, uso de tecnología y proyectos con fines lucrativos.
¿La privatización es una opción?
La privatización puede solucionar de forma rápida la ineficacia del país para proporcionar la educación prometida. Muchas veces alabadas como la solución para el fracaso del sistema público escolar, vale la pena analizar la propuesta de las escuelas públicas independientes. Aunque financiadas por el Gobierno, las escuelas independientes tienen gestión autónoma y, teóricamente, más eficiente, a cargo de una dirección privada y de un equipo de gerentes. Cuando se propuso ese modelo a los especialistas en educación de Brasil, la reacción generalizada fue que llevaría a una desigualdad mayor. Al mismo tiempo, otros dudan de que el modelo pueda tener éxito. Andrea Bergamaschi, coordinadora general de la ONG Todos por la Educación —especializada en la enseñanza en escuelas públicas, y cuyas actividades son realizadas en estrecha colaboración con el Gobierno— afirma que "[la eficiencia] del modelo de escuela independiente aún no está comprobada".
Eso se explica, probablemente, por la experiencia de las escuelas independientes en Chile. El programa piloto introducido allí demostró ser sesgado y acentuó la desigualdad entre las escuelas urbanas, donde el modelo era rentable, y las escuelas rurales. Además de las advertencias relativas a una asignación adecuada, los especialistas en educación confían poco en la capacidad del Gobierno brasileño para controlar y exigir la rendición de cuentas del modelo independiente. La excesiva burocracia del país, la falta de trabajadores públicos cualificados y el pobre historial de la gestión de las asociaciones público-privadas (por ejemplo, en el sistema de salud) explica tal temor.
Denis Mizne, director de la Fundación Lemann, organización sin fines de lucro cuyo objetivo es mejorar la calidad de la enseñanza pública en Brasil, aún admitiendo el éxito del modelo en algunos casos, dijo que el modelo independiente de escuela debería ser probado en la enseñanza básica, "donde hay una gran demanda y el Estado es incapaz de proporcionar la enseñanza adecuada". Él destacó que las escuelas independientes podrían construir y completar la nueva estructura de educación en Brasil.
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Para que el modelo de escuela independiente tenga éxito, será preciso que Brasil haga frente a los problemas que han surgido y trabaje para mejorar las infraestructuras, de manera que los riesgos sean repartidos de manera eficiente entre los sectores público y privado. Es preciso que haya incentivos, de tal forma que el sector privado llegue tanto a las áreas ricas del país como a las pobres. Por último, es fundamental que los indicadores de rendimiento sean elaborados y comunicados de manera adecuada, de manera que permitan controlar el rendimiento del sector privado.
Tecnología en el punto de mira
La utilización de la tecnología en el aula está presente en diversas partes del mundo. Brasil está moviéndose hacia esa solución escalable con la intención de mejorar la calidad de la educación en dos frentes: escuelas mejor gestionadas y sistemas innovadores de educación de los alumnos.
Un factor importante es la calidad de la gestión de la escuela. El uso de la tecnología en esa área aún está siendo experimentada en Brasil, pero se esperan mejorías que ayuden al profesor a gastar menos tiempo con el papel y la corrección de exámenes, y más tiempo preparando o dando clases, dicen los observadores.
Otro factor importante es la dinámica del aula. Los modelos tradicionales están siendo desafiados por sistemas innovadores. Diferentes plataformas tecnológicas se han creado para proporcionar otras formas de aprendizaje y pueden ayudar a monitorizar el avance de los alumnos. Los nuevos sistemas están incentivando el surgimiento de un método de aprendizaje mixto en que las experiencias del aula tradicional y la tecnológica coexisten y generan relaciones positivas mutuas.
Hay muchos proyectos interesantes de aprendizaje en marcha en Brasil. Cláudia Massei es una de las fundadoras de QMágico, empresa educativa de base tecnológica que suministra vídeos y ejercicios interactivos de contenido académico. La Fundação Lemann traduce y ofrece actualmente una plataforma online muy conocida, la Khan Academy, que está siendo utilizada por algunas escuelas brasileñas como programa piloto de aprendizaje y de seguimiento de base tecnológica.
Al discutir la utilización de experiencias y de estrategias innovadoras para la mejora de la enseñanza, Mizne dijo que Brasil tiene algunos de los mismos problemas que otros países tuvieron en el pasado, y que Brasil podrá aprovechar la investigación, los exámenes y el aprendizaje puestos en marcha en todo el mundo. Además de eso, la tecnología es una de las innovaciones más fácilmente escalables que existen.
El uso de la tecnología aún está en fase experimental, sin embargo los resultados hasta el momento son positivos. Se espera que sea uno de los principales impulsores del cambio en la enseñanza durante los próximos años.
Proyectos con fines lucrativos
Genera, un fondo de capital riesgo de Río de Janeiro, ofrece sus propias perspectivas sobre las oportunidades disponibles en el área de la enseñanza en Brasil. Creada en 2010 con el objetivo de convertirse en el principal inversor privado en Brasil, el fondo hizo tres inversiones hasta el momento de un total de R$ 60 millones (US$ 28,8 millones). El mayor de ellos consiste en una cadena de escuelas modelos para niños entre ocho y 12 años en la región de Río de Janeiro.
Con la clase media emergente en mente, Genera trabajó en la ampliación de un modelo que hoy comprende 14 escuelas que atienden a 9.000 alumnos y ha suministrado el capital y el know-how necesarios para la escalabilidad del concepto original. Para el fondo, invertir en educación proporciona retornos financieros competitivos, además de tener un impacto en el sistema de enseñanza brasileña.
Duda Falcão, fundadora y socia-gerente, fue consultora de McKinsey y trabajó en el sector de private equity del banco UBS Pactual. Falcão decidió fundar Genera después de llegar a la conclusión de que la enseñanza "es la única manera de cambiar el país". Para ella, un sistema de enseñanza deficiente es el principal impedimento para que Brasil alcance su potencial de forma plena.
El sector es también una oportunidad excelente de retorno financiero. Dada la escasez acentuada de buenos profesionales, son pocas las ideas bien ejecutadas. Falcão dice que hay oportunidades increíbles para el desarrollo de un modelo escalable capaz de proporcionar una enseñanza de calidad. Ella insiste en que esas oportunidades no son revolucionarias; son diferentes porque proporcionan una cosa que el Gobierno no da: "Enseñan al alumno a leer, escribir y soñar". Con una cultura de rendimiento y un eslogan según el cual el dinero atrae talento, el objetivo de Genera es ser una fuerza transformadora en la juventud brasileña.
Pero Falcão no cree que el sector privado solo pueda solucionar el problema. Por el contrario, los sectores público y privado deben cooperar en esa empresa. Aunque Genera crea que el sector privado en Brasil acabará por dominar las áreas superiores y no tradicionales de enseñanza (cursos preparatorios, lengua inglesa, habilidades del siglo XXI), de la misma forma que hace en algunas partes del mundo, el Gobierno continuará siendo la fuerza principal en los segmentos de ocho a 12 años.
Genera planea ampliar el modelo de 9.000 estudiantes a 100.000, una pequeña tajada en un país con 50 millones de niños. Dar escala a proyectos del sector privado no es la mejor solución, sin embargo esos modelos con fines lucrativos pueden servir de ejemplo para el Gobierno, que ofrecería una enseñanza de calidad a un precio módico. La empresa cree que los sectores privado y público trabajarán juntos y producirán muchas sinergias. El Gobierno ya ha comenzado a trabajar en esa dirección, sin embargo el desafío continúa siendo enorme. Para Falcão, se trata de un "proceso que debería tomar de 20 a 30 años".
Ese intervalo de tiempo tal vez sea demasiado largo para la clase media emergente, que es donde está la oportunidad para el inversor experto. Genera ha comprendido que la clase media tiene hoy la capacidad y la disposición de pagar por una enseñanza de calidad. Según datos oficiales de la Secretaría de Negocios Estratégicos de la Presidencia de Brasil, la clase media del país suma hoy 95 millones, o cerca de la mitad de la población. Para llenar esa laguna, Genera trabaja en la elaboración de un know-how que permita relacionar soluciones innovadoras de negocios con emprendedores cualificados.
Esa estrategia de abajo hacia arriba se ha visto favorecida en los últimos años por un volumen mayor de alumnos formados, que en vez de buscar industrias ya consolidadas, parte en busca de iniciativas emocionantes que puedan contribuir al progreso del país. Capital y oportunidades ya no son un problema hoy en día. Falcão insiste en que el mayor desafío es el reclutamiento de inversores profesionales que, naturalmente, crean en la oportunidad y que combinen know-how empresarial con una pasión por la educación en Brasil. Genera y sus inversores están preparándose para una nueva ronda de financiaciones en la franja de R$ 100 millones (US$ 49.060.491) a R$ 150 millones (US$ 73.590.737).
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La solución que permitirá mejorar el sistema de enseñanza en Brasil es una cuestión bastante compleja que depende de numerosas variables. Los sectores público y privado necesitan trabajar juntos en busca de una solución de largo plazo, según la opinión de numerosos analistas. El primero necesita perfeccionar la eficiencia de su gestión, disminuir la burocracia y empeñarse en proporcionar al segundo un campo de acción sostenible para la inversión en educación, introduciendo mecanismos eficaces de control de la iniciativa privada. En ese sentido, el sector privado debe sacar provecho de esa oportunidad de inversión.
Sin embargo, debe hacerlo al mismo tiempo que comprende los problemas del país y coordina esfuerzos en ese sentido en el sector público. Ambos sectores deben asignar riesgos a la parte que esté en condiciones de gestionarlos mejor, de eso saldrá un plan de acción lo más beneficioso posible, un plan que dará a Brasil el nivel de educación que necesita, de manera que pueda crecer y ofrecer a su pueblo un nivel de vida mejor.








