TABÚ

Un hombre fue violado por 4 días por una mujer en Zimbabwe

Una banda de dos mujeres y un hombre secuestraron a un joven soldado en Zimbabwe y lo mantuvieron cautivo durante cuatro días, tiempo en el que una de las mujeres lo violó en reiteradas oportunidades. Los casos de violación a hombres son estadísticamente minoritarios y generalmente se dan por parte de un hombre contra otro.

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - La Policía de Zimbabwe está buscando una banda formada por dos mujeres y un hombre que presuntamente secuestró y violó repetidamente durante cuatro días a un joven soldado.

Según la Policía, todo comenzó el pasado 19 de abril cuando dos mujeres y un hombre en un Mercedes Benz ofrecieron llevar al soldado de 25 años a la ciudad de Mutare. 
 
Después de conducir en la dirección correcta durante una hora, el conductor cambió repentinamente de trayecto y amenazó a su víctima con un cuchillo. 
 
"A continuación una de las pasajeras cubrió los ojos al joven con un paño negro", dijo el inspector Muzondiwa Clean, de la provincia de Manicaland, citado por la agencia AP. 
 
El grupo, que todavía no ha sido detenido, llevó al hombre a una casa. Allí le robaron su teléfono y US$ 35 en efectivo antes de desnudarlo y violarlo, informó el diario 'Newsday'. Durante los cuatro días siguientes se le ordenó mantener relaciones sexuales con una de las mujeres. 
 
El 23 de abril, la banda vendó de nuevo los ojos al soldado y lo transportaron a las montañas Dangamvura. Allí le lanzaron piedras y lo abandonaron dándolo por muerto. Sin embargo, el soldado consiguió sobrevivir y llegar a la comisaría del suburbio de Sakubva, en la ciudad de Mutare, donde informó a la Policía de los abusos. 
 
El caso de Zimbabwe pone en relieve una situación que, por extremadamente minoritaria, no es tenida en cuenta en la mayoría de las estadísticas: la violación de hombres.
 
Existe el mito muy arraigado de que la violación sexual en hombres no ocurre, o que está limitada al contexto de la cárcel (ciertamente, en muchas cárceles este problema es una pandemia, además de una crisis de derechos humanos y un infierno para quienes lo viven).  Si bien la aplastante mayoría de víctimas de violación son mujeres y la de perpetradores son hombres, se considera erróneamente que esta ecuación es así siempre y que, por lo tanto, tiene que ver con factores biológicos o “inherentes” a cada género: el hombre tiene apetito sexual incontrolable, la mujer lo quiere o lo induce de alguna manera, etc.  
 
Entran en juego muchos estereotipos y roles tradicionales de género, que dicen que los hombres no pueden ser violentados de esta manera, o que quienes sufren o cometen este crimen son o se convierten en homosexuales.
 
Según el New York Times, aunque la mayoría de los expertos coincide en que las mujeres son violadas con mucha más frecuencia que los hombres, un 1.4 por ciento de los hombres en un reciente sondeo en USA dijo que había sido violado en algún momento. El estudio, realizado por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), encontró que cuando la violación era definida como penetración oral o anal, uno de cada 71 hombres dijo que había sido violado o había sido blanco de un intento de violación, regularmente por parte de un hombre al que conocían. (El estudio no incluyó a hombres en prisión.)
 
Y uno de cada 21 dijo que había sido forzado a penetrar a un conocido o pareja, regularmente una mujer; había sido víctima de un intento de penetración forzada; o había sido obligado a recibir sexo oral.
 
Otras estimaciones se elevan aún más. Un informe del Departamento de Justicia encontró que 3 por ciento de los hombres, o uno de cada 33, había sido violado. Algunos expertos creen que uno de cada seis hombres ha experimentado contacto sexual no deseado de algún tipo siendo menor de edad.
 
Pero para muchos hombres, el tema es tan incómodo que rara vez se discute; virtualmente tabú, dicen expertos, debido a las ideas sociales sobre la masculinidad y la idea de que los hombres son invulnerables y pueden cuidarse solos.
 
“Tenemos un lado ciego culturalmente respecto a esto”, dijo David Lisak, un psicólogo clínico que ha realizado investigación sobre violencia interpersonal y abuso sexual y es miembro del consejo fundador de 1 in 6, una organización que ofrece información y servicios a hombres que tuvieron experiencias sexuales indeseadas o abusivas en su niñez.
 
“Reconocemos que los niños varones están siendo sometidos a abusos”, dijo Lisak, “pero luego cuando los niños cruzan algún tipo de umbral en algún momento de la adolescencia y se convierten en lo que percibimos como hombres, ya no queremos pensar en ello de esta manera”.
 
Aun cuando casos de alto perfil dominan las noticias, dijo Mai Fernández, directora ejecutiva del Centro Nacional para las Víctimas del Crimen, una organización activista en Washington, “la atención se dirige a cosas sobre las que hablamos más cómodamente – como si la Universidad Estatal de Pensilvania había hecho lo suficiente, y qué sucederá con su programa de futbol americano – y no a la cuestión de '¿Qué hacemos para evitar que los niños sean agredidos sexualmente?'
 
Mucha de la investigación sobre la agresión sexual en hombres se ha enfocado en las prisiones. Pero los hombres también son violados fuera de la prisión, regularmente por personas que conocen, incluidos conocidos y parejas íntimas, pero ocasionalmente por completos extraños. Son violados como parte de agresiones violentas o inducidas por el alcohol o las drogas; crímenes de guerra; interrogatorios; delitos contra los homosexuales; y ritos de novatada para clubes y organizaciones de varones, como las fraternidades, y en las fuerzas militares.
 
En un estudio de 3,337 veteranos militares que solicitaron beneficios de discapacidad por trastorno de estrés postraumático, 6.5 por ciento de los veteranos de combate varones y 16.5 por ciento de los veteranos que no estuvieron en combate reportaron agresión sexual mientras estuvieron de servicio o después de su servicio. (Las tasas son mucho más altas para las veteranas, 69.0 por ciento y 86.6 por ciento, respectivamente.)
 
Un informe del Pentágono dado a conocer recientemente encontró un aumento del 64 por ciento en los delitos sexuales en el Ejército desde 2006, con la violación, la agresión sexual y la sodomía forzosa como los delitos sexuales violentos más frecuentes el año pasado; 95 por ciento de todas las víctimas fueron mujeres.
 
Algunos estudios han reportado que el riesgo de violación es mayor para los hombres que son jóvenes, que viven en la pobreza o carecen de hogar, o están discapacitados o mentalmente enfermos. El estudio de los CDC encontró que una cuarta parte de los hombres que habían sido violados fueron agredidos antes de cumplir los 10 años, regularmente por alguien a quien conocían.
 
Y los jóvenes criados por madres solteras pobres son especialmente vulnerables a los predadores varones, dijo el doctor Zane Gates, un internista que atiende a pacientes de bajos ingresos registrados en Medicaid en un centro de salud comunitario en Altoona, Pensilvania. “Están buscando una figura masculina en su vida desesperadamente, y dan cualquier cosa por ello”, dijo.
 
Eugene Porter, terapira en Oakland, California, y autor del libro “Atendiendo al varón joven víctima de agresión sexual”, dijo que aunque algunos agresores buscan poder y dominio, otros “encuentran que la agresión mejora su experiencia sexual”.
 
“No hay situación en la cual ocurra una violación entre hombres y mujeres que no ocurra entre hombres y hombres”, dijo.
 
Como las mujeres, los hombres que son violados se sienten agredidos y avergonzados y quizá se depriman gravemente o se vuelvan suicidas. Están en mayor riesgo de abuso de sustancias, problemas con las relaciones interpersonales, padecimientos físicos, dolor crónico, insomnio y otros problemas de salud.
 
Pero los hombres también enfrentan un desafío a su sentido de masculinidad. Muchos sienten que deberían haber hecho más para rechazar a sus agresores. Como quizá creyeran que los hombres nunca son violados, podrían haberse sentido aislados y mostrarse renuentes a confiar en alguien.
 
Los hombres víctimas de violación quizá se lleguen a sentir confundidos sobre su orientación sexual o, si son homosexuales y son violados por un hombre, culpar a su orientación sexual por la violación.
 
“Si uno es sexualmente agredido, existe esta idea de que ya no se es hombre”, dijo Neil Irvin, director ejecutivo de la organización Men Can Stop Rape. “La violencia es ignorada, y la orientación sexual y el género son confrontados”.
 
Muchos centros de crisis en casos de violación – que a menudo también ofrecen servicios a víctimas de violencia doméstica – no tienen los recursos para asesorar a víctimas varones. Notablemente pocas víctimas varones buscan ayuda profesional para atender lesiones, examinarse para detectar enfermedades de transmisión sexual o recibir asesoría tras un ataque, y a menudo esperan años o décadas.
 
Un estudio de 705 hombres en Virginia encontró que 91, ó 13 por ciento, habían sido agredidos sexualmente, una gran mayoría de ellos antes de cumplir 18 años de edad. Menos de una quinta parte de las víctimas había recibido alguna vez servicios profesionales en relación con la agresión.
 
“Los hombres resultan afectados – tienen altos índices de trastorno de estrés postraumático y depresión – pero la mayoría no recibe ayuda”, dijo Saba W. Masho, autora principal del estudio de Virginia y profesora asociada de epidemiología y salud comunitaria en la Universidad Commonwealth de Virginia. “Es fácil para usted y para mí hablar de esto, pero cuando uno se pone en los zapatos de la víctima, se están preguntando: '¿Quiero que la gente lo sepa? ¿Cómo busco ayuda? ¿Quiero que mi médico lo sepa? ¿A dónde acudo?'”
 
Después de que fue agredido, Smith les contó a su hermano mayor y a su padres lo que había sucedido tan pronto como llegó a casa, y los tres fueron a la policía a presentar un reporte. Smith había memorizado el número de placa del auto, y el dueño, que era conocido de la policía debido a una sentencia por distribuir pornografía, fue arrestado. Fue asesinado en las calles de Providence antes de que pudiera enfrentar el juicio.
 
Actualmente, Smith es miembro del grupo de oradores de RAINN, siglas en inglés de la Red Nacional de Violación, Abuso e Incesto, que ofrece asesoría por Internet a las víctimas. Durante años, dijo, sufrió de pesadillas en las cuales estaba huyendo del auto de su agresor, asustado de que el hombre, que le había entregado 10 dólares y lo había dejado casi tres horas después de recogerlo, volviera.

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DONDE QUEDA ZIMBABWE,LOS MUCHAHCHOS PREGUNTAN QUE BONDI LOS LLEVA

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Cómo hacen para empezar en Zimbabwe con una nota "de color" y terminar en el NYT con algo que tiene poco y nada que ver con la situación en USA. Hubieran empezado con que los yanquis son unos degenerados y listo.