“El chauvinismo es un producto casi natural del concepto de Nación en la medida en que proviene directamente de la vieja idea de la "misión nacional" [...] La misión nacional podría ser interpretada con precisión como la traída de luz a otros pueblos menos afortunados que, por cualquier razón, milagrosamente han sido abandonados por la historia sin una misión nacional. Mientras este concepto de chauvinismo no se desarrolló en la ideología y permaneció en el reino bastante vago del orgullo nacional o incluso nacionalista, con frecuencia causó un alto sentido de responsabilidad por el bienestar de los pueblos atrasados."
“HAY QUE DEFENDER LO NUESTRO”, DIJO CAPITANICH (¿?)
Abrupto brote chauvinista del amigo de Tonto y Retonto
Jorge Capitanich defendió las trabas impuestas por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) a las compras en el exterior porque son “para defender lo nuestro”. Resultaría muy interesante conocer qué opina la Organización Mundial de Comercio. De acuerdo a Capitanich, cualquier traba al comercio exterior es legitima. Más allá de eso, la defensa de la producción nacional nunca puede ser al precio de reducir la calidad de vida y las posibilidades de la población. En verdad, la pésima política economica ha dejado al Estado argentino sin divisa suficientes, y entonces apela a tantas restricciones para justificar su ahorro de moneda fuerte. Imposible no recordar aquel filme ‘Dumb and Dumber’ (Tonto y Retonto), comedia estadounidense de 1994 dirigida por los hermanos Farrelly, protagonistada por Jim Carrey y Jeff Daniels. A los personajes Lloyd Christmas y Harry Dunne, al parecer, les apareció un admirador convencido.
22 de enero de 2014 - 00:00
Hannah Arendt,
"Imperialism, Nationalism, Chauvinism",
The Review of Politics 7.4, (Octubre de 1945), p. 457
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Nicolás Chauvin, un personaje real condecorado en las guerras napoleónicas, inspiró cierto personaje que eligieron los hermanos Cogniard para protagonizar su comedia ‘La Cocarde Tricolore’, donde le dotaron de falsos atributos como la creencia narcisista, próxima a la paranoia y la mitomanía, de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto.
De allí proviene el concepto de chauvinismo, uno de los argumentos falsos que sirven para persuadir a la población (o a un grupo determinado de personas) mediante la utilización de sentimientos, muchos de ellos exacerbados, para condicionar la formación de expectativas que son falsas.
Difícil conocer cómo fue realmente Nicolás Chauvin pero sí se aborrece la versión de él que lograron los Cogniard. A la vez, imposible no recordar el concepto al escuchar a Jorge Capitanich, jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, hombre que mamó el liberalismo en la universidad ESEADE, afirmar, acerca del renovado cepo a las compras online:
"¿Usted quiere que en la Argentina haya industria? Debemos ser capaces de defender lo nuestro, defendemos la plata de los argentinos y el interés nacional".
"De las transacciones vía Internet, el 65% provienen de Hong Kong y China, a través de una estrategia muy agresiva, y (con las medidas al respecto difundidas en las últimas 48 horas desde el Boletín Oficial) pretendemos garantizar que existan operaciones transparentes y fiscalmente sustentables".
"Cuando existen estas transacciones ilegales, se hacen con el objetivo determinado de generar mecanismo de depreciación de la moneda para comprar bienes a precio de remate. Hay acciones que lógicamente no vamos a ventilar. Todo lo que sea de carácter ilegal lo vamos a combatir con una sola herramienta, que es la ley. Y pretendemos que sea acompañada por el Poder Judicial", declaró Capitanich en su contacto diario con la prensa.
Rechazando las criticas a la ausencia de política económica que abundan entre los líderes de opinión pública, comenzando por los economistas, Capitanich dijo: "En Argentina nos conocemos todos, muchos hacen política pero cuando van a elecciones no sacan un voto".
Habría que recodarle que en 2013, el Frente para la Victoria perdió 2 elecciones…
Capitanich fue más allá en su justificación de lo injustificable: “Debemos preguntarnos si se quiere que haya industria argentina, trabajadores argentinos. Si queremos defender la industria nacional, debemos ser capaces de defendernos. Lo que hacemos (con las restricciones a compras de objetos) es defender la plata de los argentinos, defender el interés nacional”.
Si se tratara de defender la industria nacional, el torpe chaqueño debería comenzar por devolverle competitividad, algo que ha prometido vez tras vez la Administración a la que él pertenece, y que ha incumplido. No hay industria nacional potente si no tiene competitividad suficiente, y el Estado tiene muchisimo para hacer al respecto, y no lo hace.
Imposible no recordar aquel filme ‘Dumb and Dumber’ (Tonto y Retonto), comedia estadounidense de 1994 dirigida por los hermanos Farrelly, protagonistada por Jim Carrey y Jeff Daniels. A los personajes Lloyd Christmas y Harry Dunne, al parecer, les apareció un admirador convencido.






