N. de la R.: Al producirse la Revolución de Mayo de 1810 la mayor parte de los oficiales de marina pertenecientes a la comandancia de Montevideo se encontraban en Buenos Aires, entre ellos Juan Ángel de Michelena, José Laguna y Jacinto de Romarate. La mayoría se excusó de jurar a la Junta porteña y solicitó permiso para pasar al Apostadero de Montevideo en procura de órdenes. La Junta lo permitió y así la flotilla realista pudo recuperar sus mandos. A instancias del comandante general de marina José María Salazar, Montevideo rechazó la autoridad Junta y en agosto dispuso el bloqueo de Buenos Aires, que fue efectivo a partir de septiembre al contar con el apoyo de las fuerzas británicas al mando de Robert Elliot. En octubre Roberto Ramsay fue designado en lugar de Elliot, y dejó de ser operativo el bloqueo. En 1811 el vocal de Marina, Francisco de Gurruchaga, puso en operaciones la primer escuadrilla argentina al mando de Juan Bautista Azopardo: la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra Americana. Fue derrotada por una escuadra española en el Combate de San Nicolás. En junio de 1811, Francisco Javier Elío ordenó al comandante del Apostadero José María Salazar bombardear Buenos Aires, que sólo disponía de una lancha cañonera al mando de Hipólito Bouchard. La ciudad fue bombardeada durante varias horas. En agosto de 1811, aún cuando se encontraban en curso negociaciones de paz, Elío ordenó un nuevo ataque. El 19/08/1811 ocurrió el 2do. bombardeo de Buenos Aires, pero sin consecuencias. En marzo de 1812 Gaspar de Vigodet ordenó a José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo realizar un 3er. bombardeo de la ciudad. A fines de 1813, las Provincias Unidas dispusieron crear una pequeña escuadra al impulso del ministro de Hacienda, Juan Larrea, y el auxilio financiero del estadounidense Guillermo Pío White. Su jefe fue el irlandés Guillermo Brown.
200 AÑOS DE HISTORIA: ¿?
"Pinocho" Rossi festejó un Día de la Armada con fusiles sin cargadores
El 17/05/1814, la escuadra de las Provincias Unidas inauguró el uso del pabellón nacional de 3 franjas horizontales, en la Batalla del Buceo, que se desarrolló desde el 14 al 17, con la retirada y persecución de la armada española, una victoria decisiva para la suerte de la revolución. Luego del enfrentamiento inicial, y por la falta de buenos vientos, Guillermo Brown decidió prescindir de sus buques más lentos para continuar la persecución, y pasó su insignia de la Hércules a la veloz Itatí, que comandaba Manuel Monteverde -quien murió en combate cuerpo a cuerpo, al abordaje, en la Batalla del Paraná-. En la Itatí, Brown sufrió la fractura de una pierna, debiendo comandar el combate final desde una angarilla. La escuadra criolla pasó a bloquear el puerto de Montevideo hasta que la plaza se rindió al general Carlos María de Alvear el 23/06/1814.
18 de mayo de 2014 - 00:00
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si algo circuló profusamente durante los días previos a la celebración del bicentenario de la Armada Argentina, fueron los lineamientos generales del discurso que el ministro de Defensa, Agustín Rossi (bautizado ya "Pinocho" por la gente de mar) pronunció frente a las tropas acantonadas en el Apostadero Naval Buenos Aires, y a un auditorio de invitados especiales (quienes, en su mayoría, pegaron el faltazo por tratarse de un sábado por la tarde).
Luego, una discreta cantidad de público contribuyó a que las ausencias sin aviso pasaran desapercibidas.
Con el imponente marco de la flota de mar constituida por los septoagenarios patrulleros King y Muratore (¡...!) y un grupo de corbetas y destructores adquiridos oportunamente por el entonces almirante Emilio Eduardo Massera (última oportunidad en que la fuerza naval realizó inversiones de peso en equipamiento), el ministro dedicó buena parte de su arenga a desmentir a cuanto especialista o periodista acerca de la caótica situación por la que atraviesa esa fuerza militar.
Para Rossi o todos son desinformados o abunda la mala fe. De acuerdo al punto de vista del inefable ministro (improvisado en temas de la milicia ya que fue designado en Defensa cuando se intentó impedir su candidatura en Santa Fe porque se lo consideró 'piantavotos'), todo lo que importa anda o bien o bastante bien.
Con un énfasis casi sospechoso, "Pinocho" Rossi cargó las tintas en resguardo de la bochornosa reparación del rompehielos Almirante Irizar.
Imitando al ex comandante Guillermo Tarapow, quien al entregarle el buque totalmente destruido al almirante Jorge Godoy, le dijo: "Aqui le entrego el buque, 15% dañado, 85% a salvo", sin aclarar que en ese 15% de superficie quemada se encontraba el 90% del costo del buque, Rossi opina, sin sonrojarse, algo así como que los 7 años que que acumula la reparación son los que hubiera tardado cualquier astillero del mundo.
Los oficiales presentes consideraron que Rossi les estaba "tomando el pelo."
El rompehielos ARA Almirante Irízar fue construido en 1977 en los Astilleros Wärtsilä, en Helsinki (Finlandia), entregado a la Armada Argentina el 15/12/1978 y sufrió un incendio el 10/04/2007. La reparación y modernización del buque fue adjudicada al consorcio argentino-español encabezado por Sener, con inicio de las obras previsto para noviembre de 2009, y finalización con pruebas en hielo en octubre de 2011.
En mayo de 2014 aún se espera...
"Cualquier astillero del mundo", según opina el ministro, trata hoy día de bajar a menos de 24 meses los tiempos de construcción de las unidades navales más complejas, partiendo del plano en el papel y concluyendo con el buque a flote.
Pero Rossi es un ignorante de casi todo en temas de los que está hablando como ministro de Defensa. El problema no es su incompetencia sino que habla...
"El ministro le habló a los columnistas que lo critican", explicó un alto oficial, "una pena porque queríamos que nos hablara a nosotros".
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Entre otras licencias poéticas, Rossi insistió con la importancia de dar trabajo a la mano de obra nacional. Muy noble el propósito pero el buque aún no flota y falta mucho para que lo haga, y se siguen escapando millones de dólares en licitaciones para alquilar buques extranjeros que realicen la campaña antártica.
Algunas de las licitaciones ya están en la Justicia por lo irregular de su transcurso.
Por supuesto que Rossi habló de una supuesta "renovación de la flota" y de un "ambicioso plan de construcciones navales".
No se trata de portaaviones ni de submarinos ni siquiera acorazados sino de un par de lanchas que, por ahora, no pasan de proyecto.
La falacia mas repetida por el ministro fue la de considerar al taller naval Tandanor como a un astillero.
¿Astillero? Curioso ejemplo de un astillero sin ingenieros, sin proyectistas, sin instalaciones para prueba de modelos, sin equipamiento pesado y dirigido por un contador público...
El "astillero" en cuestión intentó, hace un par de años, construir un remolcador para una empresa privada, que procedió a retirarlo de sus manos para finalizarlo en otro contratista ya que la obra presentaba severos defectos de construcción que hacian peligrar la habilitación final por parte de la Prefectura Naval Argentina.
Resignados los almirantes, indiferentes los capitanes de navio y ofuscados los tenientes presentes, soportaron los 15 minutos de tonterías ministerial para luego "disfrutar" -al mejor estilo K- del show artístico nacional y popular que incorporó la actuación de la actriz y cantante Soledad Villamil.
No faltaron quienes se preguntaron el motivo por el cual se decidió un concierto musical en lugar de un desfile militar, que sería lo tradicional.
La respuesta no se hizo esperar: "Porque no tenemos con qué hacerlo, papá..."
Rossi podrá ser mentiroso pero es muy precavido: seguramente por temor a que algún discipulo de Guillermo Brown sintiera un deseo irrefrenable de expresar ante el ministro lo que el grueso de la tropa expresó al terminar el acto, la orden fue terminante: ningún militar podría concurrir al acto portando el tradicional símbolo de la autoridad militar: el Sable.
Los fusiles de los cadetes, casualmente sin cargador, fueron otra curiosidad.
Parecerá exagerado pero... hasta le limaron la punta a la batuta del director de la banda. Sucede que en la Argentina, el ministro de Defensa es un verdadero pacifista.
Para la semana entrante están previstas visitas guiadas a distintas unidades de la flota de mar para el público en general. Se exhorta a la población a preguntar al personal naval que la guiará por cubiertas y puentes, cuál es la terapia o filosofía de vida o analgésico que utilizan para aguantar día tras día tanta mentira y maltrato.










