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Con serrucho en mano, Kicillof ya tiene reemplazante para Fábrega

Dicen que el plan ya estaría rodando. Axel Kicillof cuenta con la ayuda del vice de la autoridad monetaria, Miguel Pesce, quien ya ayudó antes con la destitución de Martín Redrado. Esta vez, el hombre de confianza que el ministro de Economía le gustaría que ocupe el sillón del Banco Central es nada menos que Augusto Costa, hoy secretario de Comercio.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24Augusto Costa, el actual secretario de Comercio, es el hombre que postula Axel Kicillof para reemplazar a Juan Carlos Fábrega. La intención del ministro es tomar el control del Central y llevar adelante un plan de reanimación económica, y para ello puso el pie en el acelerador tras el traspié de la semana pasada del propio titular del Central.
 
Su operación tendría el apoyo del vice de la autoridad monetaria, Miguel Pesce, quien antes había ayudado a la destitución de Martín Redrado.
 
Kicillof busca frenar la caída de la imagen de la Casa Rosada, fruto precisamente de la recesión que provocó su plan de ajuste. Para eso quiere disponer una rebaja sustancial de las tasas de interés y fijarlas por decreto en un nivel del 17%.
 
Pero su estrategia tiene un problema político: los límites que le impone Fábrega a las elucubraciones de Kicillof.
 
Para Fábrega la propuesta del ministro le hace correr un serio riesgo a la Presidenta: “Si Cristina sigue sus consejos se puede poner la economía de cabeza.” En el Central hay informes que indican que hoy una baja abrupta de las tasas reactivaría la corrida cambiaria y la fuga de capitales.
 
Pero el ministro decidió avanzar con la embestida ya que el banquero está débil en el reducido entorno de Cristina, donde hoy Kicillof manda.
 
Según informa Marcelo Bonelli en el diario 'Clarín', el propio ministro blanqueó su plan ante sus íntimos y fue Fábrega quien se lo comunicó secretamente a un puñado de banqueros. Entre ellos a Claudio Cesario, Jorge Brito y Gabriel Martino. Lo hizo el último viernes, después de que presentara su dimisión, la cual fue rechazada por Cristina, y horas antes de tomarse un avión a Mendoza, donde fue a enfriar la “calentura” que le había provocado la abrupta desautorización de la Presidenta por la negociación de los fondos buitre.
 
Fábrega puso un plazo y confió una estrategia: “Voy a esperar 20 días, y si las cosas no cambian me haré unos chequeos y renunciaré por enfermedad.” La cuestión generó alerta en los banqueros. El miércoles recibió el apoyo de Gabriel Ribisich, del Citibank y de Enrique Cristofani, del Santander. Tanto los bancos extranjeros de ABA como los nacionales de Adeba le pidieron que se quede en el cargo y que resista. Jorge Brito lo afirmó en privado durante la última reunión de Adeba: “Fábrega representa la cuota de racionalidad económica que queda en el entorno de la Presidenta.” Los banqueros tienen en su poder un informe reservado, que refleja serios desajuste en la economía, al margen del efecto del default selectivo.