BANCOS EN LA ERA MACRI

El Banco Interfinanzas no para de deshojar margaritas mustias

A Fabio Calcaterra no le vino nada bien que el nombre de su primo, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, apareciera involucrado en enredos con sociedades y cuentas bancarias offshore el escándalo de Panamá Papers. Desde que el ex del BCRA, Alejandro Vanoli, le había prometido el año pasado venderle el banco Interfinanzas que viene transmitiendo excusas al partner suizo Julius Baer Group porque no se pudo avanzar en concretar la operación. La actual conducción del Central anda con pies de plomo por la portación de parentesco del interesado y patea para adelante las decisiones.

Fabio Calcaterra es hermano de Angelo Calcaterra, y ambos son, respectivamente, vicepresidente y presidente de la empresa Iecsa, contratista del Estado porteño en importantes construcciones, como la del arroyo Maldonado, la remodelación de la Casa Rosada en 2012 y muchas obras adjudicadas por el gobierno de Cristina Kirchner. Iecsa es el motivo del desvelo que sufrió el alcalde de Lanús, Néstor Grindetti, vía Interpol, a propósito de su paso por la empresa.

Mauricio Macri se había desprendido de esta constructora legada por Franco antes de la campaña para ser electo jefe de Gobierno. Fabio venía de ser CEO de la compañía Farm Frites durante 18 años, una de las principales productoras de papas congeladas y proveedora de la cadena de hamburguesas Burger King. Desde 2013 viene desarrollando la compañía San Fili, con la que puso en marcha una planta de puré de escamas en Balcarce.

Con la sangre en el ojo, el trámite de traspaso es seguido muy de cerca por Eduardo Eurnekian, quien hace un par de años intentó quedarse con la licencia por la bicoca de US$ 15 millones a que estaría dispuesto a venderle Miguel Angelino, titular del 49% de las acciones de la entidad, en sociedad con José María González de la Fuente, en otro tanto, y Mariano Felder, con 1,45%, según trascendidos en la City.

Los balances le daban activos por $ 160 millones y un patrimonio neto de $ 76 millones, si bien venían languideciendo con apenas $ 49 millones de préstamos otorgados y depósitos por $ 5,6 millones como consecuencia de la desaceleración de las prendas automotores.

Desechado Eurnekian, hubo un intento de que ingresara Eduardo Elsztain, del Grupo Irsa, pero tampoco pasó por el ojo de la aguja delacomporista.

Según Ámbito Financiero, pasó el que seguía, Fabio Calcaterra, quien había sido uno de los seis empresarios que, caída la operación con la Corporación América, tendieron un puente con Miguel Angelino para adquirir el Interfinanzas.

El empresario armenio escucha hablar de La Cámpora y le sale sarpullido porque adjudica a esa agrupación la pinchadura de la pichincha y oportunidad de acceder a un banco de segundo piso que provea servicios a empresas y particulares a través de otras entidades financieras. De ahí que no le haya sacado el ojo de encima a las posteriores negociaciones con Calcaterra, como tampoco lo hizo con la evolución de la suerte del Finansur, que aspira comprarle a Cristóbal López, que hace poco tomó posesión pero está impugnado por sus negocios con el juego. También a Eurnekian le bloquearon la intención de comprarlo cuando Mercedes Marcó del Pont estaba al frente del Banco Central y no pudo impedir el veto de la Casa Rosada.

Volviendo a Angelino, ya venía en el ojo de la tormenta desde que otra entidad que presidía, el austríaco Creditanstalt, recibiera redescuentos por $ 35 millones y aumentara su posición en dólares tras la fenomenal devaluación, cuando como banco extranjero había comprometido a traer los dólares del exterior para devolver depósitos. En Buenos Aires, la filial tenía una sola oficina, 78 empleados y 113 plazos fijos de personas.

Esta entidad figura en el Informe de la Comisión de Lavado del Congreso, porque una inspección del Central del año ‘99 advirtió “operaciones sospechosas por montos significativos” a través de la filial de Gran Caimán.  Luego, la obligaron a desprenderse de dólares, porque agrandó su posición en divisas y en el Central no sabían si las había comprado con los redescuentos en pesos que recibiera. 

El arquitecto, de 58 años, es hijo de una hermana de Franco Macri, Pía, a quien le compró las valiosas empresas IECSA y Creaurban. Su holding ganó la licitación para construir un gasoducto en Córdoba.

El Grupo ODS se conformó en ese año, cuando la empresa italiana Ghella S.p.A. ingresó como accionista y socia de Calcaterra. El holding agrupa empresas de la construcción, desarrollos inmobiliarios, servicios financieros y de concesiones.

En enero, Macri emprendió una gira por el interior del país en la que anunció obras. Una de ellas fue un gasoducto a construir en Córdoba, que brindará servicios a distintas localidades. El ganador de la licitación fue Calcaterra a través de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) donde IECSA está a la cabeza.