DURÍSIMA RECESIÓN

Contramarcha en la economía para intentar recuperar actividad pero ¿y el plan?

La recesión es intensa, y se encuentra muy lejos de lo que había prometido la Administración Macri para el 2do. semestre de 2016. Hay un cambio de discurso, aparentemente, para salir de la recesión, y un regreso a cierto nivel de proteccionismo. Sigue faltando un plan, y siempre son medidas aisladas.

El humor social se encuentra denso con la recesión tan fuerte. La preocupación abunda acerca de la marcha de la economía. El temor a que incremente el riesgo de la economía, también.

De todos modos, tal como sucedió el primer día, el plan sigue sin conocerse. Probablemente sea el resultado de que hay un gabinete económico en vez de un ministro. O sencillamente Mauricio Macri no lo quiere exhibir o no lo tiene. Pero es difícil avizorar el futuro sin brújula.

Y se viene el electoral 2017....

Aquí algunos recortes al respecto:

"(...) El fuerte traspié que generó el tema tarifario abrió una fuerte controversia interna en la Casa Rosada. El Presidente enfurecido –el jueves pasado– reprochó y culpó a sus colaboradores por el fallo de la Corte Suprema. Jaime Durán Barba y Marcos Peña, en una reunión de gabinete, volvieron a recomendar una solución al problema. Fue después de que varios ministros se quejaron por las críticas en los medios de comunicación. El jefe de Gabinete pidió: “No lean los diarios. Esa información deprime y contamina.” Martin Lousteau le agregó combustible al revuelo. Durante su último viaje a Buenos Aires sugirió a la Casa Rosada: “La economía no avanza, yo tomaría medidas keynesianas”.

Sturzenegger y Prat-Gay, a solas, hablaron de los temas que se objetan mutuamente: la política fiscal a cargo de Prat-Gay y la estrategia monetaria y las altas tasas que fija Sturzenegger.

Las dos están en observación por la realidad: la economía no despega.

El encuentro fue cordial, ya que las tertulias se repiten cada 15 días. Pero tienen discrepancias profundas sobre la estrategia económica. Esto genera un doble comando, que afecta la recuperación de la actividad productiva.

Prat-Gay sostiene que el Banco Central exageró las altas tasas y provocó dos efectos nocivos: no ayudó a aplacar las expectativas sobre los precios y a la vez hundió en la recesión a la producción.

El ministro insiste en que la tasa de interés debe alinearse con la expectativa inflacionaria futura del Gobierno: no debería superar el 24%.

Sturzenegger cuestiona la marcha de las cuentas fiscales. Exige una caída mayor del déficit y dice que las tasas seguirán altas para manejar el año próximo una inflación del 17 %.

Prat-Gay se defiende: un mayor ajuste fiscal sería intolerable para la sociedad y hubiera generado un desgaste político mayúsculo para Mauricio Macri. (...)".

Carlos Burgueño en el diario Ámbito Financiero:

"El Gobierno empezará a regular el ritmo de apertura de importaciones comenzando a proteger la producción nacional en sectores más sensibles a la llegada de productos del exterior. Las compras del exterior que se avalarán e ingresarán de manera rápida serán las que estén vinculadas a los procesos productivos, en especial las que vengan aún retrasadas con permisos pendientes de 2015. Por lo demás, las autorizaciones a firmarse con habitualidad obedecerán a la fórmula de abrir los mercados internos "para lo que no se fabrique acá. En especial, lo que se concentre en los sectores de mayor nivel adquisitivo. El ritmo de baja en los niveles inflacionarios que asegura el Gobierno se estaría registrando ya en el segundo semestre y avalaría esta posición ya que se considera en gran parte del Gabinete económico que ya no es necesaria la amenaza de mayor apertura al ingreso de productos finales como mecanismo para frenar las subas de precios.

La fórmula continuará al menos hasta que el nivel de empleo muestre síntomas de reactivación y el Gabinete económico pueda comenzar a diseñar un próximo plan industrial general que pueda absorber los puestos de trabajo que se van perdiendo en algunos sectores no competitivos. Mientras tanto, la prioridad será sostener el ritmo de caída de la actividad, ensayar en lo que se pueda un plan de reactivación vía mayor nivel de fomento de la obra pública y presionar para que el sistema financiero reduzca las tasas de interés para la producción. A la distancia se mirará otro factor, no económico: las elecciones legislativas del año próximo y la necesidad de vencer en las mismas para poder lograr una posición en el Congreso más favorable para las ideas desarrollistas del macrismo. Mientras tanto, habrá que ensayar algún tipo de "keynesianismo adaptado", según la definición de un miembro del Gabinete económico que coordina Mario Quintana.

"Nos equivocamos", reconoció un ministro del Ejecutivo que a comienzos de año había definido la apertura de las DJAI como mecanismo para reactivar algunos mercados internos y sincerar la economía luego de casi cuatro años de cepo cambiario. El problema que se reconoció en el Gobierno es que parte del ingreso de contenedores que se aprobaron en el primer trimestre del año terminaron siendo toneladas de productos finales que sustituyeron producción nacional a precios de compra de un dólar, a veces, anterior al de la salida del cepo. Se registraron incluso compras de importadores que durante los últimos meses del Gobierno anterior pedían autorizaciones para ingresar mercadería "a repetición", con lo que el mismo permiso se triplicaba o cuadruplicaba.  (...)".

Coincide con este enfoque la web Letra P:

"Carne de cerdo, pollo, zanahorias, manzanas, tomates. La apertura de las importaciones de productos producidos en el país estuvo en el centro de las críticas que los diputados de la oposición la plantearon al jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su paso por la Cámara baja.

“¿Usted sabe qué es esto? Es una manzana de Chile. ¿Usted sabe que gracias a su política macroeconómica tenemos más de 700 mil kilos de manzanas chilenas compitiendo con la producción de Río Negro?”, increpó a Peña la diputada rionegrina María Emilia Soria, mientras mostraba en cámara la fruta.

Soria atribuyó la crisis de los productores rionegrinos a “la responsabilidad por omisión de muchos gobiernos provinciales y nacionales anteriores”  pero también a “las políticas macroeconómicas” del Gobierno nacional, entre las que mencionó la devaluación y la quita de retenciones que reciben los grandes exportadores, pero apuntó especialmente a la importación de frutas desde Chile.

La diputada rionegrina no estuvo sola en el reclamo. El massista José Ignacio de Mendiguren, ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), también centró su discurso en la protesta por la llegada de productos extranjeros. “Las importaciones de carne de cerdo crecieron un 100 por ciento desde 2015; en la carne fresca de pollo, un  400 por ciento; se han importado 4500 toneladas de zanahorias; 330 toneladas de tomate; y 309 toneladas de cebolla procesada. Señor ministro, esto no resiste ningún análisis”, protestó De Mendiguren.

El diputado del Frente Renovador detalló los problemas que tienen las pequeñas y medianas empresas y explicó que “hay caída en la producción y las ventas”, sumado a que “cayeron las exportaciones porque el mundo está vendedor y no comprador”. En este punto, De Mendiguren remarcó que los países desarrollados “lo que están haciendo es no importar la crisis que otros le quieren importar y protegen lo más valioso que tiene, que son sus mercados”. (...)".

 

La web La Política Online agregó:

"El ministro de Producción, Francisco Cabrera, blanqueó este  jueves en el seminario anual del Council de las Américas, que el Gobierno empezó a darse cuenta que la tan anunciada "lluvia de dólares" de mega inversiones extranjeras se demorará bastante más de lo pensado y ahora la nueva apuesta para recuperar el empleo son las Pymes argentinas.

Cabrera comenzó su exposición refiriéndose al proceso de normalización de la economía al que equiparó con la integración de la Argentina al mundo. “A mayor integración, mayor normalidad”, dijo.

En este sentido, aprovechó el atril en el hotel Alvear para celebrar la salida del cepo y el cierre de la disputa con los holdouts “que hizo que de alguna manera Argentina entrara en el mercado del crédito internacional, y cuando decimos el crédito, es la confianza, que tiene que ver por supuesto con las decisiones de inversión”.

Sus primeras palabras no diferían del resto de sus discursos, sin embargo, la exposición mostró un giro en la política de Macri al dejar de hacer hincapié en las inversiones extranjeras y la lluvia de dólares desde el exterior. Esta vez, para responderse a la pregunta retórica “¿Cómo sigue este Gobierno desde lo productivo?”, el ministro puso el foco en las pequeñas y medianas empresas como el motor del trabajo en la economía.

“Si nosotros tuviésemos que decidir dónde queremos estar parados respectos del posicionamiento de lo productivo, diría que queremos ser el Gobierno que definitivamente ayudó a las pymes. Nosotros creemos que la solución al problema del empleo lo van a dar las pymes”, afirmó el ministro.

Si tuviésemos que decidir dónde queremos estar parados respecto del posicionamiento de lo productivo, diría que queremos ser el Gobierno que definitivamente ayudó a las pymes, aseveró Cabrera.

“Nosotros tenemos que dar muchísimo apoyo a todo el sector empresarial, empresas multinacionales, empresas nacionales grandes pero creemos que la solución al tema del empleo viene de mano de las pymes”, agregó, subrayando el giro discursivo del Gobierno. (...)".

 

En una mirada más global, explicó el Informe Calibar (Pablo Ricardo Álvarez, Fabián Calle, Francisco de Santibañes, Alejandro M. Estévez y Matteo Goretti:

"La primera novedad en la región tiene que ver con la crisis de los modelos económicos y sociales, y con la crisis de los liderazgos, que han puesto en serias dificultades a los gobiernos y a sus gestiones.

Detengámonos en algunos de los países de América Latina que hasta hace tan sólo un par de años eran las estrellas: Chile, Colombia y Perú, que han visto caer su ritmo de crecimiento económico.

Los gobiernos de estos tres países han optado por políticas de apertura e integración al mundo, disciplina fiscal y políticas no populistas. Durante años tuvieron gran éxito, al lograr disminuir la pobreza, generar crecimiento económico por períodos prolongados, aumentar el intercambio comercial, etc. Sin embargo, en estos momentos pareciera que el modelo económico y social está cerca de agotarse, que no es suficiente para asegurar el desarrollo sostenible.

También están en crisis los llamados gobiernos progresistas, es decir, los que tradicionalmente han sido ocupados por coaliciones de centro-izquierda salvo por lapsos breves. Los ejemplos más reveladores son los de Chile y Uruguay. Los presidentes Bachelet y Vázquez están siendo muy cuestionados, todos los días disminuyen los consensos públicos que otrora los lanzaron a la presidencia.

Es decir, a los gobiernos que abandonaron las políticas populistas no les está yendo bien, incluyendo los de centro-izquierda.

Pero tampoco les fue bien a los países que abrazaron el populismo, como Brasil, Ecuador, Venezuela y Argentina.

(...) En Argentina, el advenimiento de una nueva coalición de gobierno pareciera ser producto del agotamiento del modelo populista que se amplió sobre todo durante los dos mandatos presidenciales de Cristina Fernández de Kirchner.

¿Qué es lo que está pasando? En primer lugar, hay un agotamiento de los modelos económicos y sociales que fueron hegemónicos en los últimos 15 años; tanto los más cercanos como los más lejanos a las políticas populistas. La opinión pública no está satisfecha, las demandas han cambiado, los gobiernos no son eficientes en las respuestas, las instituciones públicas están siendo cuestionadas por la comunidad y surgen nuevos competidores a la política tradicional. Si bien es un fenómeno que ya se venía anunciando, su detonación es reciente.

En segundo lugar, la incertidumbre provocada por el agotamiento de los modelos orientativos de la sociedad está generando una crisis de los liderazgos políticos. En el plano electoral es posible advertir esta situación en la situación de empate emergente de las últimas elecciones presidenciales en la región.

En efecto, si nos detenemos por un momento en los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Perú y Argentina, los dos nuevos presidentes, Kuczynski y Macri, lograron imponerse por un estrecho margen y, además, no obtuvieron las mayorías parlamentarias necesarias para poder gobernar. La opinión pública aparece muy dividida, lo que dificulta el armado de consensos mayoritarios. Por consiguiente, los liderazgos nacen debilitados, a lo que se suma la enorme dificultad de encarar con éxito el combate al estancamiento o la crisis económica preexistentes.

Es posible que estemos en un proceso de cambio hacia un nuevo paradigma que, por ahora, no logramos vislumbrar. (...)".