APOCALÍPTICA COINCIDENCIA DE NEOLIBERALES Y KIRCHNERISTAS

Macri se apresta a batir el récord de déficit fiscal en 60 años

Los cristales con que se mira este primer año de Mauricio Macri como jefe de Estado coinciden, vengan de derecha o de izquierda: que emitió deuda pública hasta ocupar la mitad del PBI y llevó el déficit fiscal a 8 puntos del producto. Horroriza al kirchnerista Centro de Economía Política Argentina, que advierte sobre intereses a pagar del 10,5% del gasto total para 2017, lo cual resta margen a las políticas sociales. Y pone en guardia a neoliberales, como José Luis Espert, que critican el neopopulismo de Macri y su amor por el déficit fiscal y la recurrente receta de financiarlo con deuda pública, como hicieron José Martínez de Hoz y Domingo Cavallo con los resultados ya conocidos. El gasto no se baja, es casi un apotegma de la historia de los gobiernos en los últimos 60 años, tanto en democracia como en dictaduras. Es lo que lleva a pensar a los economistas que en 2017 Macri podría volver a romper el récord histórico de déficit fiscal desde 1961. El cambio que introdujo en lo fiscal respecto del gobierno de los Kirchner es que, en vez de emitir dinero y usar reservas del BCRA (con su consiguiente vaciamiento), recurre al crédito.

En un flanco de las ideas macroeconómicas, el kirchnerista Centro de Economía Política Argentina, que preside el ex concejal de San Martín, Hernán Letcher, coincidió con su colega monetarista del flanco opuesto, José Luis Espert, en hacer sonar las alarmas por la magnitud de un déficit fiscal que este año supera en 50% al de 2015 y que, según lo proyectado para 2017, que es año electoral, puede llegar a ser el más importante de los 52 años en que hubo signo negativo, tomando a partir de 1961.

Populismo y ortodoxia se santiguan con idéntica fruición cuando, en lugar de llover inversiones, se atraen copiosos chaparrones de deudas que ocupan el 10,5% del gasto total presupuestado para el ejercicio venidero, el que se incrementó 48% respecto del vigente.

Mauricio Macri le agregó con sucesivas emisiones de deuda realizadas desde diciembre del año pasado $83.000 millones a la bola de servicios de la deuda por $165.000 millones legados de los antecesores K.

El CEPA calculó la incidencia de los intereses a amortizar sobre el gasto en el 10,48%, con un incremento del 58% respecto de este año.

En números, implican un desembolso adicional de $143.000 millones en términos absolutos, que representan 3,84 puntos porcentuales más de gasto, cifra que ya no estará disponible para educación, salud o inversión en ciencia y técnica, apunta el instituto K.

A otro economista liberal, Javier Milei, también le espanta que el Gobierno “no va a cumplir con la meta de reducción de déficit” y pronosticó que el año que viene alcanzará los 12 puntos del PBI, lo cual alertó “alcanza niveles del Rodrigazo”.

“Estamos frente a una situación de una gravedad tremenda y (el presidente Mauricio) Macri cometió el error de poner al frente de todo esto a un pirómano para apagar un incendio”, señaló.

En diálogo con radio Cultura, Milei alertó, además, que cuando Estados Unidos comience a subir la tasa de interés “el 2018 puede estar complicado”.

Criticó que el Gobierno hable de ajuste, “cuando el único ajuste lo hizo el sector privado, mientras que en el público despidieron a 70.000 personas para luego sumar 80.000”.

Descree que “el año que viene se vaya a cumplir la meta de déficit primario de poco más de 4,2 puntos; lo veo en 6 puntos más 2 de interés que da 8,5, más 1,5 de provincias y 2 de BCRA da 12 puntos del PBI, es uno de los déficits fiscales más altos de los últimos 52 años”, resaltó.

Solaza al kirchnerismo económico que el endeudamiento del actual gobierno haya generado 50% más de intereses a los devengados por el paquete que dejó el ahora diputado Axel Kicillof.

“De no ser por las nuevas emisiones de títulos públicos, los servicios de deuda hubieran representado en 2017 un 6,95% de los gastos totales, considerando el nivel de gasto total propuesto por el Poder Ejecutivo para 2017. Es decir, se hubiera mantenido la tendencia declinante del peso de los servicios de deuda sobre las erogaciones del Tesoro nacional, permitiendo atender otros gastos”, deslinda el CEPA.

Espert insta a Macri a “cambiar”para no dejar un "tierno bodoque de desequilibrio fiscal y endeudamiento al gobierno que viene”.

Señala que el déficit fiscal de Nación (incluido el pago de intereses de la deuda para tener todo el gasto público y sin los ingresos por rentas del BCRA y de la ANSeS, que son financiamiento del déficit y no ingresos fiscales) fue en septiembre de $58.600 millones, un 50% más alto que el de septiembre de 2015, con ingresos creciendo al 31% y el gasto público al 41% con respecto a septiembre del año pasado. Casi casi, como si se hubieran puesto de acuerdo con Lercher.

Él analiza más a fondo la tendencia y compara el crecimiento de los ingresos desde principios de año al 27/28% anual con el gasto, que lo hacía a la misma velocidad en los primeros meses del año (producto del no pago de las erogaciones que sí se estaban ejecutando), y ya lo hace a más del 40% anual.

De modo que el déficit fiscal acumuló en 9 meses $356.000 millones, un 50% más que en el mismo período de 2015, y sólo $12.000 millones inferior al de todo 2015, de $368.000 millones.

La conclusión es demoledora: casi que en sólo 9 meses el Gobierno tuvo el mismo déficit de todo el año pasado.

Espert advierte que, de seguir la tendencia de un crecimiento del 50% anual en el último trimestre del año, el déficit fiscal de Nación de 2016 superaría los $550.000 millones.

Con el PBI en pesos corrientes que el Gobierno puso para 2016 en el Presupuesto de 2017 de $7.900.000 millones, el déficit fiscal de Nación de 2016 llegaría a 7% del PBI.

Sumándole los $105.000 millones de déficit de las provincias que el Presupuesto 2017 previó para 2016 (1.3% del PBI), el consolidado (Nación más provincias) del sector público llegaría a los $655.000 millones u 8,3% del PBI, 1,3% del PBI mayor que el de 2015 y el más grande de los 56 años que han transcurrido desde 1961, cuando comenzaron a publicarse series estadísticas consistentes de las cuentas públicas, si es que corregimos (como corresponde) los intereses de la deuda de los ´70 y los ´80 por los intereses reales, sentencia el ex socio del estudio de Ricardo Arriazu.

“En esos 56 años, desde 1961, hubo 52 años de déficit fiscal (93% del tiempo) y sólo 4 años con superávit fiscal que fueron los de la Presidencia de Néstor Kirchner 2003-2007, que gozó de la baja de gasto público en intereses de la deuda por el default de 2001, la cual se extendió hasta marzo de 2005, y de la recaudación por retenciones a las exportaciones agropecuarias y del impuesto al cheque que, si bien se crearon en 2002 y 2001 respectivamente, nada podía recaudarse en el medio de la peor crisis de la historia argentina", remata como concepto.

Los récordmen del déficit

Junto con la recuperación de la economía de 2003 y el miedo por el "que se vayan todos", comenzó la mejora de las cuentas fiscales que, no casualmente, empezaron a deteriorarse desde 2005 cuando Néstor Kirchner tuvo que refrendar en las elecciones legislativas los pocos votos obtenidos en las presidenciales de la primera mitad de 2003.

“No sería descabellado pensar que en 2017 Macri vuelva a romper el récord histórico de déficit fiscal desde 1961”, sostuvo.

“Es más, en el presupuesto de 2017, el déficit fiscal del consolidado de Nación más Provincias baja 0,5% del PBI desde 8,3% del PBI en 2016 a 7,8% del PBI (con un PBI a precios corrientes en el Presupuesto 2017 de $9.700.000 millones) pero con un supuesto poco realista (y más siendo 2017 un año de elecciones clave para Cambiemos) de crecimiento del gasto público de 26% anual, cuando en 2016, que no es año electoral, lo está haciendo a casi 35% anual en los primeros nueve meses con datos cerrados (igual al promedio anual de los últimos 25 años), pero en el margen, o sea en septiembre, ya lo hace a más del 40%”, manifestó.

Recuerda el economista, que es docente en Ucema, los 2 slogans macristas:

> en Argentina no había que hacer ningún ajuste macro (léase, no hay que bajar el déficit fiscal); y

> no hay nada más reactivante que bajar la inflación,

todo lo cual lleva a maximizar la colocación de deuda externa para reactivar la economía.

Pero como ésta atrasa a un tipo de cambio al que no le sobra mucho, se la matiza con endeudamiento interno (de hecho, la Nación en lo que va del año ha colocado para financiar su programa financiero de 2016 u$S6.000 millones de deuda externa y más de u$s13.000 M de deuda interna denominada en pesos).

El gasto no se toca

Subraya Espert que lo que Cambiemos no negocia, tal como toda la clase política, es que el gasto público no se baja y que el financiamiento del déficit resultante va cambiando de acuerdo con qué instrumento de financiamiento quedó bastardeado con la crisis o situación complicada previa.

Se pregunta si los déficits fiscales previos al Rodrigazo de julio de 1975 se financiaban con emisión monetaria y reservas del BCRA, ¿qué hizo José Martínez de Hoz desde diciembre de 1978, en medio de la aplicación de la 'tablita', aquel ancla antiinflacionaria vía atraso cambiario?

Colocar deuda pública, en particular externa, dado que el reciclaje de los petrodólares permitían financiamiento barato, ergo sin chances de crowding out (desplazamiento) de la actividad económica privada.

Recuerda que la 'tablita' termina en crisis en enero de 1981 y, luego de un interregno con Lorenzo Sigaut de ministro de Economía, la deuda pública entra en default (ni hablar a partir de la Guerra de Malvinas en 1982) que se extiende hasta el ingreso al Plan Brady en 1993.

¿Cómo financió los déficits fiscales Raúl Alfonsín (1983-1989) estando el país en default?

De nuevo, como previo al Rodrigazo, con emisión monetaria y reservas del BCRA hasta que vino la hiperinflación.

Ya estamos con Carlos Menem presidente. Ingresamos al Brady. ¿Cómo financió Menen los déficits fiscales luego de una hiperinflación y de la confiscación de los depósitos con el Plan Bonex que impedían emitir dinero para financiar los déficits fiscales y con mercados de capitales abiertos por la economía de mercado que llevaba a cargo Menem?

Como con Martínez de Hoz, con emisión de deuda pública, en particular deuda externa.

Pero en 2001 Argentina defaulteó la deuda pública. ¿Cómo financiaron Néstor y Cristina K sus déficits fiscales estando el país en default? Con emisión monetaria y reservas del BCRA. Una vez que la inflación llegó a fines de 2015 a niveles récord históricos, ¿qué creen que hizo Macri cuando llegó al gobierno? Comenzar a emitir deuda pública.

Trampera impositiva

Desde la primera gran crisis del último medio siglo como fue el Rodrigazo a mediados de 1975, los distintos gobiernos han venido alternando el financiamiento de los déficits fiscales entre emisión monetaria y reservas versus deuda pública y manteniendo casi el 100% del tiempo al fisco en situación deficitaria.

El kirchnerismo agravó este cuadro fiscal tan delicado al subir el gasto público 15% del PBI desde 25% a 40% en sus 12 años de gobierno, transformando a la Argentina en una verdadera "trampera impositiva" (que será mortal ahora con el blanqueo y con amenazas varias en distintas provincias de subas de las alícuotas de impuestos locales).

Las crisis que hemos sufrido en los últimos 40 años (Rodrigazo, Martínez de Hoz, la hiperinflación y el 2001-2002) fueron crisis de financiamiento del fisco que han derrumbado nuestra tasa de crecimiento de largo plazo (2.5/3% promedio anual) y han hecho que desde mediados de los '80 la pobreza esté, en promedio anual, en 30% con picos de casi 50% en la hiperinflación y casi 60% luego de la crisis de 2001-2002, razona.

De acuerdo a los economistas de la misma escuela que Espert, Macri nos propone volver alegremente a la deuda pública y, lo más increíble, es que lo único que se diga desde su gobierno es que el déficit fiscal (que causa endeudamiento) irá bajando con el crecimiento de la economía, desconociendo que en el último medio siglo cuando la economía creció en promedio 2.5%/3% anual, más del 90% del tiempo las cuentas públicas tuvieron déficit fiscal.

Es más, si se tiene en cuenta que la deuda pública está hoy en 50% del PBI (sólo 5% del PBI menos que en diciembre de 2001) y que el déficit fiscal está en 8% del PBI, la deuda pública puede crecer hasta 70% del PBI hacia el final del gobierno de Macri en 2019, nivel cerca de los récords de los '70.

El superávit primario necesario, bajo supuestos razonables de crecimiento de la economía y tasa de interés internacional, para que la deuda no siga creciendo más allá de 70% del PBI sería de 3% del PBI, cuando hoy el déficit primario (o sea, el déficit fiscal sin los intereses de la deuda como gasto público) es de más de 5% del PBI.

Un ajuste de "nada más" que 8% del PBI, parecido al déficit fiscal global de hoy. Una enormidad, califica Espert.

“Si el gobierno de Cambiemos piensa que lo que les salió mal a Martínez de Hoz y Menem, o sea financiar déficits fiscales con deuda pública, sí les va a salir bien, más allá de un pecado grande de soberbia, se estarían equivocando feo, muy feo”, previene.

Espert también extrae una conclusión en la que seguramente no estarán de acuerdo quienes coincidían en darle palos a Macri, pero desde el otro extremo conceptual (CEPA): “En Argentina está demostrado que lo que está mal es tener déficit fiscal. No importa si el gasto es en obra pública o jubilaciones o si el financiamiento es emisión de pesos del BCRA o pagarés del Tesoro. Y no importa quién gobierna, si militares, radicales o peronistas en su infinidad de variantes”, prologa, para rematar: “Urge una corrección de las cuentas públicas por el lado del gasto público (la presión impositiva es expropiatoria) y si esto implica despidos, que así sea. No hay argumentos para que los privados hayan despedido 60.000 trabajadores en los primeros 6 meses del año mientras que el sector público daba empleo a 60.000 más, tal como hace pocos días informó el Ministerio de Trabajo”.