¿SUICIDIO O DESTITUCIDIO DE INTENDENTES K?

El caliente mapa bonaerense quebró la punta del lápiz rojo

La prensa amiga decidió esta vez “no tapar el sol con una mano” y le mostró a Mauricio Macri la cruda realidad que marcaron las últimas encuestas. Inclusive antes de conocerlas, el 'círculo rojo' ha ido retrocediendo hasta recluirse en un prudente bajo perfil: la sociedad ya no acompaña la propuesta de reforma con las sevicias que trae aparejada, quizá por sucesivos errores de aplicación en los 16 meses de gestión del gobierno de Cambiemos y, con las urnas a la vista, reclama aflojar un poco. El diario Clarín publicó que, según Management & Fit, el 44,2% lo reprueba y el 40,2% lo respalda. El diario El Cronista Comercial da una compulsa de Poliarquía, en la que 52% se muestra desilusionado. El precio de la especulación electoral de haber polarizado con el kirchnerismo es el riesgo de que la contracara de esta moneda adversa para el oficialismo sea la reivindicación K aun con el asedio mediático y judicial descargado sobre su jefa, Cristina Fernández de Kirchner. Y así el lápiz rojo que había dejado guardado el propietario de su copyright, el ministro Nicolás Dujovne, al partir en misión comercial al Reino Unido, volvió a salir a relucir, pero para redondear en el mapa del conurbano las áreas más calientes que dejaron al descubierto las recientes encuestas, y dirigir ahí la artillería de “contenciones” sociales. María Eugenia Vidal continúa pintada de guerra para enfrentar a Roberto Baradel con la consigna del 18% de tope salarial como estandarte, mientras varios de los intendentes de la tropa propia de la coalición gobernante y muchos más del peronismo saltaron el cerco aunque no tengan hoy de dónde sacar para pagar. La advertencia la desarrolló también Clarín en su título principal: “Intendentes del PJ cierran paritarias arriba del 25% y complican a Vidal”. El espacio no les alcanzó para incluir a los del Pro.

Nunca como en estas horas, el círculo rojo sintió tanto desconcierto. Cuando gobernaba Cristina Fernández de Kirchner, ese núcleo influyente compuesto por empresarios, políticos, pensadores y periodistas de tinte liberal veía que el país se iba a pique, pero abrigaba alguna esperanza de derrotar el modelo populista en las urnas. Entre las dos opciones posibles, la de Mauricio Macri era como “del palo” y la de Daniel Scioli, una chance al menos de pelearles a los K internamente el sesgo de una administración que el ex motonauta nunca había terminado de definir.

Ganó Macri y, tras 16 meses de azarosa gestión, la encrucijada es muy grave, peor que la de entonces. El actual gobierno polarizó con el saliente, personificado en su propia Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quiso convertir a la política nacional en un cara o ceca, y la moneda cae de canto en la sociedad para girar indecisa sin terminar de caer para ninguno de los dos lados.

Las más recientes encuestas sellaron la confirmación de lo que todos veían: por primera vez desde que asumió, la imagen del Presidente es más negativa que positiva. Por las dudas, fue Management & Fit la consultora que dio la mala noticia, que encima publicó Clarín: el 44,2% reprueba y el 40,2% respalda.

Poliarquía llegó a un resultado similar: los desilusionados suman 52%, los incondicionales 16% y los optimistas realistas (los que perciben que la situación está mal pero en un futuro estará mejor) bajaron de 39% a 31%, según salió en El Cronista Comercial.

Los hombres de negocios, que viven en contacto directo con los efectos conducentes de la economía, hace rato que venían dudando de la praxis del “equipo de lujo” presidencial y ahora, con la presión electoral encima que les agita fantasmas del pasado reciente, directamente están desconcertados. Cada vez se los ve menos en las entrevistas que salen en el diario La Nación, espacio en el que hasta no hace mucho “morían por aparecer”, Y directamente desaparecieron mutis por el foro de la exposición pública y mediática. Cualquier periodista que haya gestionado un reportaje sabe que los prenseros construyeron un muro a lo Trump para evitar los contactos formales. Uno de ellos fue más que sincero cuando pretendió justificar la negativa de su cliente a hablar en que “si dice algo se arma quilombo”.

Página/12 desnudó en todo caso de qué se trata ese conflicto entre expresar lo que se piensa y cómo cae en las esferas del poder, consecuencias que parecían haber desaparecido cuando el kirchnerismo dejó de ser gobierno. Bajo el título “Veras que todo es mentira” reveló que el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, en su afán por respaldar su temeraria comunicación que ponía fin a la recesión, brindó información sobre empresas que habían incorporado personal en enero, que “no había visto publicada en los diarios”.

Refutó el pregón “progre”: “El ministro dijo que Despegar.com incorporó 450 personas, pero despidió 100. Aseguró que Techint sumó 380 empleados, aunque temporarios. Sostuvo que Iveco sumó 400 empleados y Smata lo negó. En Mercado Libre dijo que había 317 nuevos empleos, pero es un plan anual.y del sector agropecuario a la productora de semillas Satus Ager (500 puestos) y las frutihortícolas Cervi (800) y Kleppe (475)”.

Es a esta altura muy comprometedor ensayar una lectura sobre cómo el 48,3% de los argentinos que, según Management & Fit, cree que la economía del país se encontrará en una situación entre "peor y mucho peor" en los próximos meses (contra el 27% que piensa que estará entre "mejor y mucho mejor") lo expresará en las urnas en apenas unos meses. Y, lo que es más grave aún, si habrá tiempo en tan corto lapso de cambiar las percepciones.

La duda shakesperiana de Cambiemos

El director de El Cronista Comercial, Hernán de Goñi, enfoca las puertas adentro de la Casa Rosada sobre la gran duda de qué hacer alrededor de la que ahí se tribula y que sintetiza en el título de la columna que publica hoy: “¿Sostener el cambio frente al pasado o cambiar por miedo a perder el futuro?”.

Explica que el Presidente está convencido de que no hay que hacer concesiones para calmar la ola de reclamos porque todas las crisis macroeconómicas de la Argentina tuvieron un origen fiscal y, si abre la mano, enseguida vendrán otras, tal como sucedió en 2016. Pero duda cuando escucha que “las inversiones externas llegarán cuando haya un triunfo electoral que garantice gobernabilidad a largo plazo”, si bien otras voces “plantean que si el país vuelve a las andadas y desatiende la tarea de achicar el rojo fiscal, reavivará la imagen de un Estado que sigue siendo adicto al gasto”.

Pasa en limpio De Goñi que “está claro que ganar las elecciones de octubre es un objetivo central”, pero advierte que “desde los referentes internos ligados a la política (el círculo rojo) discuten si la mejor manera de perseguir esa meta es mantener a rajatabla el camino actual o aflojar un poquito el compromiso de reducir el déficit fiscal y desparramar algo más de fondos públicos para solucionar conflictos como el docente y calmar la ansiedad de los piqueteros”.

Las encuestas se tornan cada vez más difíciles de leer porque reflejan un estado de ánimo del momento, condicionado por las condiciones adversas objetivas que atraviesa la coalición gobernante. Se nota que a la ciudadanía ya le colmó la paciencia esperar que fructifique la reversión de términos que intentó el macrismo en torno del dicho que bien podría ser adjudicado al populismo: “pan para hoy hambre para mañana”. Los slogans de un futuro mejor que emergería de duras reformas estructurales en el presente se fueron agotando en sí mismos cuando se intentó comunicar con natura lo que Salamanca no prestaba: que se veían brotes verdes, que la inflación bajaba y el fin de la recesión, frases que fueron a contramano de la percepción de la sociedad, sin importar de qué lado de la grieta se la quiera ubicar.

Si la confrontación con el kirchnerismo alrededor de los conflictos sociales les habían templado en ánimo combativo a los moradores de Balcarce 50, la andanada de “fuego amigo” que recibieron este fin de semana a través de las recientes encuestas pegó con fuerza en la moral de las tropas aliadas.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, a quien se le quemaron los papeles de la comunicación oficial basada en el fogoneo de propaganda liderada por jóvenes tuiteros e influenciadores en Facebook e Instagram, más una austera emisión de las tradicionales gacetillas de prensa, transmitió el tardío parte interno con el retroceso que registraron las encuestas en los sectores golpeados por la pérdida del poder adquisitivo y la baja del consumo.

Más pragmático en ese sentido, Macri se juntó con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, aún ataviada con los pertrechos de combate que se pone para enfrentar a los gremios docentes, a fin de intentar traducir la compulsa en la realidad del conurbano. Ya que el ministro Dujovne se llevó de viaje al Reino Unido a una nutrida comitiva y dejó el lápiz rojo, lo aprovecharon María Eugenia Vidal y Carolina Stanley para circularle al jefe de Estado 36 distritos calientes, entre ellos La Matanza, Merlo, Moreno, Almirante Brown, Quilmes, Berazategui, José C. Paz, Florencio Varela, Lanús y Pilar; y más allá del Conurbano, Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata.

Clarín (no Página/12 ni El Destape Web) describió: “El escenario es complejo, no hay plata. "Cayeron fuerte las changas, que es plata negra y en mano, es una economía potente que no se ve y ese circuito está roto”, coincidieron desde el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Carolina Stanley. El descontento por el paro docente y el clima social agitado por las protestas potenciaron las preocupaciones”.

El matutino parece haber recordado las bajadas de línea editorial que le atribuyen al Nº1 del multimedios, Héctor Magnetto, a través de las épocas, siempre caracterizadas por los acuerdos parciales de convivencia que hizo con los sucesivos gobiernos que pasaron, fuesen o no democráticos: “No pretender tapar el sol con la mano”.

Los socios radicales de la Coalición apelan a la biblioteca partidaria para refrescarle a Macri en qué terminó la famosa sentencia del correligionario ex Presidente Leandro Alem, en 1896, “que se rompa pero que no se doble”: en el suicidio. (Aun así el partido se rompió mil veces.)

Doblarse antes que romperse

Muchos de los intendentes bonaerenses, según titula también Clarín, pertenezcan a Cambiemos o al peronismo en todas sus variantes, optaron por doblarse, contradiciendo a Alem y al comando central de la Casa Rosada, y a pesar de la presión que ejercieron sobre las paritarias municipales el ministro de Gobierno bonaerense, Joaquín De la Torre, su 2do, Alex Campbell -a cargo del área de Meunicipios- y el titular de Trabajo, Marcelo Villegas: el mensaje a los alcaldes fue que cada distrito deberá responder con fondos propios para cubrir los aumentos salariales. Sucede que María Eugenia Vidal asistió a numerosos municipios a fines de 2016, que no habían realizado ningún ajuste de sus cuentas y especularon, en el marco de diálogos con La Plata, a que 'les pusieran la teca', tal como se dice en el GBA.

El modelo a seguir era el acuerdo firmado con los estatales de UPCN con una suba de 18% para todo 2017, en 4 cuotas de 4,5% y con una cláusula gatillo que ajusta según la variación de inflación. Es la posición que sustenta la gobernación a rajatabla en el enfrentamiento con los docentes.

La aplicó disciplinadamente en La Plata el intendente Pro, Julio Garro, aunque fue en noviembre. También en San Miguel, Jaime Méndez, a cargo del distrito desde que De la Torre fue designado en el gabinete de María Eugenia Vidal, cerró en 18%, al igual que en Tres de Febrero, Diego Valenzuela, se ciñó a ese porcentaje, pero con bonificaciones.

En Ameghino, Villegas y Los Toldos, intendentes de Cambiemos también respetaron la pauta del 18%, pero en Lincoln y Rivadavia, otros oficialistas, dieron aumentos de 35%, que es el otro extremo en el que se maneja la paritaria y está claramente expuesto en la posición docente.

De los PRO que salieron del corset provincial, el de Quilmes, Martiniano Molina, perforó el techo de los 20 y firmó una suba de 24%, con 6 puntos de recuperación de atrasos pasados, más el 18% correspondiente a este año. Un vecinalista que integra Cambiemos, como Carlos Arroyo, propone 26% para Mar del Plata (el partido de General Pueyrredón en realidad), con 18% correspondiente al 2017 y 8 puntos de recuperación salarial. O sea que esta tanda cumple, por un lado, con la pauta que Vidal cerró con UPCN y propone a los docentes, pero agregan subas con el argumento de atrasos o bonificaciones. En Pinamar, el joven macrista Martín Yeza ofrece 23,5%.

En los municipios administrados por peronistas son varios los que saltaron el cerco con garrocha. Por ejemplo, Fernando Gray, de Esteban Echeverría, dio una suba que en los sueldos más bajos trepa a 36% en una escala que arranca en 27%, pero la concesión más alta la hizo Mario Secco, intendente K de Ensenada, que propuso 44% de aumento en el básico pero como el sindicato se lo rechazó y a cambio pidió 30% en un solo pago por todo concepto, cedió e inmediatamente denunció presuntas amenazas de la gobernación de no dar obras ni fondos a los intendentes que arreglen por encima del 18%. Un mamarracho.

Gabriel Katopodis, en San Martín, avanzó con una paritaria que va de 25% a 27%, mientras Martín Insaurralde ofreció en Lomas de Zamora una suba variable de 23% y 28%. Igual metodología adoptó Mariano Cascallares (PJ), en Almirante Brown, y se estira hasta 24%. Juan Pablo de Jesús, en el partido de la Costa, fue más lejos que los sindicalistas y dio 31,5%.

Un cristinista de pura cepa como Jorge Ferraresi concedió en Avellaneda 30% en 3 tramos, con cuotas de 12%, 9% y 9%.

Desde el flanco gremial fue rechazado el techo de 18/20% impulsado desde la gobernación bonaerense. Rubén García, de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSIMuBo), que reúne a 112 gremios de la provincia, encuadró para Clarín la diferencia con propuesta oficial, que “iguala la inflación pero queremos recuperar lo que perdimos el año pasado. Arriba del 18%, los gremios piden 8% ó 10%”.

Plantean una realidad a la que no hay con qué darle: en distritos del conurbano hay mínimos de $4.500, mientras en el interior pueden llegar a $ 14.000.

Lo que restaría saber, en todo caso, es de dónde sacarán la plata los que hicieron arreglos superiores a la pauta oficial cuando les toque pagar los sueldos concertados. Como la plantilla de personal representa más del 70% del gasto municipal, requeriría de magia contable enjugar el mayor desembolso hasta fin de año con ahorros en las otras erogaciones. Y tampoco la presión impositiva parece que da para más.

La apuesta tanto de aliados como de opositores que se soltaron del cepo que pretenden imponerles desde la política nacional es a que la inminencia de las elecciones obligue a la ortodoxia macrista a arriar las banderas del ajuste y extender el certificado de defunción a la pauta del 18. O que un resultado electoral adverso lo obligue.

Por las dudas, en distritos claves como La Matanza, Tigre y Vicente López prefirieron esperar a ver qué pasa con el conflicto docente para encarar sus paritarias.

Y gobierna nada menos que Jorge Macri entre los que quedaron stand-by para ver quién toma la posta del lápiz rojo.