IMPORTACIÓN PARA PUDIENTES, LA CLASE MEDIA COMPRA NACIONAL

El i-Phone, o un regreso que no afecta el bagayeo

La llegada al país “por derecha” del dispositivo estadounidense estrella iPhone en la 1ra. semana de abril parece guardar más relación con el arancel cero que se dispuso recientemente para las computadoras que con una ventaja económica concreta para los fans de la manzanita. Sigue conveniendo traerlo de Disneyword o Europa, mucho más si al tocar el timbre en los escáners dan luz verde. También es más barato haciendo miniturismo bagayero a Chile o puerta a puerta por catálogo. Pero el trasfondo del regreso sería otro y una pista se encuentra en la Mesa de Tierra del Fuego, donde las empresas, los sindicatos y la gobernación discuten con el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, un acuerdo productivo metalmecánico, como el petrolero de Vaca Muerta, que reemplace gradualmente el régimen de protección industrial que rige desde 1991 y fue prorrogado en 2013 por 10 años. La línea de corte sería la alta gama.

 

El inminente regreso del iPhone de más alta gama a las tiendas argentinas cobró la forma de un acontecimiento más simbólico que económico en sí, porque se venderá a un precio final equivalente a casi US$ 2.000, el doble que su valor en Estados Unidos, donde se lo puede comprar “puerta a puerta” través de la página oficial de Apple por US$ 969 (más el costo fiscal) desbloqueado.

Más aún, el elevado porcentaje que se lo trae entre las 8 y 10 mil personas que cruzan a diario a Chile en tour de compras lo pagó en las tiendas Falabella US$ 1.443, a lo que debe sumarse el excedente del mínimo que pasan por la Aduana. En el bulto, para tener una idea de la magnitud de bagayos que pasan, queda en la caja fiscal de la frontera $ 1 millón diarios.

El Cronista Comercial, que le da relieve a la noticia de la entrada al país “por derecha” del celular estrella de Apple, también compara lo que costará el modelo 7 Plus en Argentina, a partir de los primeros días de abril, con lo que figura en los listados de Inglaterra (US$ 1.154), México (US$ 1.212) o España (US$ 1.226). O sea que la diferencia sería mayor al 45%, a la que habría que descontarle el 18% de arancel más 21% de IVA y otro 21% de impuesto interno que representaría ponerlos en vidriera con los papeles en regla.

Pero la otra cara de la moneda se aprecia cuando un competidor directo como el Samsung Galaxy S7 Edge, con estampilla de Tierra del Fuego, se vende al público al equivalente a US$ 1.250. Obedece a la ventaja de gozar de una reducción de carga impositiva que promueve la instalación de plantas de producción en la isla y no, obviamente, a una cuestión de costos. Apple no goza del beneficio fiscal por no haber ingresado en el régimen de promoción, como lo hicieron otras marcas internacionales que le disputan el mercado.

La comercialización oficial de la alta gama de celulares de la manzanita se había suspendido a partir de 2011 por el cepo cambiario y el freno a la importación. Ahora vuelven a traerlos al país la operadora Claro, las cadenas Frávega y Garbarino y la tienda Maxim Store –distribuidora de Apple–.

Ahora 50 también para altas gamas

Van a compensar que entren como los más caros de la región con planes de 50 cuotas a través de acuerdos con los bancos que dan tarjetas de crédito a su clientela. Sin contar el interés, daría US$ 40 mensuales.

Si la denominada Mesa de Tierra del Fuego, que integran el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, y su equipo, junto con la UOM, AFARTE y la gobernación de la isla, le dio vía libre al ingreso de Apple como importador fue porque, por ahora, no implica modificar el régimen de protección del que goza la industria local.

Tampoco por el nivel de precios que se maneja modifica demasiado las cuentas que hacen los minituristas a Chile, que se estima que en Semana Santa repetirán las colas de 6 km en el paso fronterizo cargados de paquetes, con los iPhone casi como número puesto. En el último feriado se contabilizaron que fueron unos 35 mil los que cruzaron la cordillera.

La consultora Carrier y Asociados estima que el contrabando de celulares representa hasta un tercio de lo que produce Tierra del Fuego, actualmente 9 millones y medio de dispositivos, de los 11,8 millones que habían fabricado el año anterior: 23% menos.

O sea que entre 2 millones y medio y 3 millones de teléfonos llegan al consumidor sin pagar los impuestos a la importación y al consumo, representan 25% más que en 2015 cuando los cepos y las trabas se interponían al libre manejo de divisas.

La entrada de Apple y la eliminación de la barrera arancelaria para que ingresen las computadoras a precio internacional serían como dos partes del mismo plan, si se las vincula a una negociación en marcha con los importadores y los fabricantes protegidos de Tierra del Fuego, que reparta una mayor apertura para las altas gamas e incluya a las producciones estándares en un acuerdo metalmecánico para la industria electrónica promocionada, en el que se replanteen los convenios laborales, como se hizo con los petroleros en Vaca Muerta, y la carga impositiva.

Es una cuestión no menor ante la perspectiva de una integración comercial del Mercosur con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico, que hará rever los niveles arancelarios de las categorías de productos que ahí se incluyan. El precio al que saldrá a la venta el dispositivo estrella de Apple en la primera semana de abril no es nada competitivo con lo que valen los Samsung similares made in Tierra del Fuego.