CRÉDITOS ENTRETIENEN A LA CLASE MEDIA

Mega pobres invierten más en consumir que los mega ricos

Previo a la elección de medio término, el INdEC difunde sin tapujos indicadores sociales y de distribución del ingreso que trazan una frontera en el poder adquisitivo entre la mitad de la población que gana menos de $10.000 y la otra mitad que percibe de ahí para arriba, en la que sólo el 10% se lleva casi un tercio de la torta. Y como a ese 50% de menos de $10.000 le mejoraron 4,2% sus entradas, lo invierte en primer lugar en la canasta básica, lo cual se advierte, según el Monitor de la Economía Real que elabora el Ministerio de la Producción, en el alza del 17% que hubo en julio en almacenes y del 4% en el canal mayorista, frente a una caída del 10% interanual en hipermercados, pese a que el 20% de la población con los mayores ingresos familiares per cápita (que es clienta natural de las grandes cadenas) registró una mejora en su ingreso real de 5,3%. Y aunque se haya agrandado levemente la brecha entre ricos y pobres, el Coeficiente de Gini tampoco marcó grandes diferencias, registrando 0,428 puntos, frente al 0,427 de igual período del año pasado. Pero sí el consumo masivo, en general, detecta la leve recuperación. El selecto sigue con su perfil importador y viajero y la clase media se encuentra ahora entretenida con los créditos indexados de todo tipo que le ofrecen los bancos oficiales y privados

La mitad de los trabajadores con fuente de ingreso individual, tanto laboral como no laboral (como las jubilaciones y pensiones o subsidios), gana menos de 10 lucas por mes.

Pero esas mitades tampoco mejoran sus ingresos en forma pareja: el 10% de la población más adinerada ahora gana 17 veces más que el que percibió el 10% más pobre, cuando hace un año atrás la relación era 16 veces mayor.

Los datos corresponden al 2do trimestre del año y fueron suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC), no por un laboratorio kirchnerista en campaña.

La  consultora Ecolatina disecciona el reparto, como Jack El Destripador: "La clase alta (20% de la población con los mayores ingresos familiares per cápita) tuvo una mejora en su ingreso real de 5,3%, seguido por la clase baja (el 40% de la población con menores recursos), que registró una suba de su ingreso real de 4,2%. El último lugar correspondió a la clase media (el 40% restante de la población), cuyos ingresos tuvieron un aumento de 3,9% i.a.".

Poniéndolos en el formato torta, el 10% de los que más ganan explican el 30,5% del total de los ingresos; mientras que el 10% más pobre percibe el 1,4% de la masa salarial total: el INdEC precisó que ese 10% de la población de mayores ingresos percibe entre $ 25.000 y $ 500.000 mensuales, mientras que el decil inferior obtiene entre $ 70 y $ 3.000 en similar período; la 2da escala comprende de $ 3.000 a $ 5.000; la 3ra de 5.000 a $ 6.200; la 4ta de 6.200 a $ 7.700; y la 5ta desde $ 7.700 a $ 10.000.

Mañana, jueves 29/09, completa el panorama con la difusión de los niveles de pobreza e indigencia al cierre del 1er semestre de este año, que según anticipó el sociólogo Daniel Schteingartbaje a BAE Negocios es muy probable que  en 1er semestre 2017 haya bajado la pobreza y, comparativamente, avanzado posiciones relativas la indigencia: ocupará cerca del 6,0% contra 28,5% de la pobreza, cuando en el 4º trimestre de 2016 ésta había sido del 29,9% y la indigencia del 5,7%, aclara el especialista.

Y lo explica: “Lo que está ocurriendo es que los ingresos de los que están en el decil 3, justo debajo de la línea de pobreza, se están recuperando, pero los que están en el decil 1 no, y es por eso que puede darse este fenómeno paradójico de que se reduzcan los pobres pero aumenten los indigentes".

La nueva ofensiva piquetera por los planes sociales refleja en las calles lo que las cifras muestran.

El gobierno de la Ciudad, eufórico porque le mejoraron estos indicadores, distingue a unos de otros: “la pobreza se entiende como aquellas personas o familias que no obtienen los recursos mensuales suficientes para comprarse alimentos, indumentaria y servicios mínimos”, define, mientras que “los indigentes no alcanzan siquiera la Canasta Básica Alimentaria”. Desglosa en un informe oficial que, de este modo, “unos 496.000 porteños viven en la pobreza, y entre ellos, 114.000 son indigentes”.

Bastaría pararse un día frente a un autoservicio chino para verle el rostro humano a las estadísticas y, aunque al ministro de la Producción, Francisco Cabrera, nunca se le haya visto el pelo ni cerca de los antros del comercio popular, su cartera detecta a través del Monitor de la Economía Real que el consumo en almacenes creció en julio el 17% y el canal mayorista subió 4%, frente a una caída del 10% interanual en hipermercados.

El reporte destaca que. en consecuencia, el consumo medido a nivel macroeconómico aumentó 2% en julio y volvió a crecer en los sectores de menores ingresos, que empieza el gasto por la supervivencia del que se llama consumo masivo.

"En el análisis por nivel socioeconómico creció en la mitad de la población: el sector de ingresos bajos subió su consumo por 2do mes consecutivo (12% con respecto a julio de 2016) y el de ingresos bajos/medios por primera vez en el año (4%)", señala.

Y se esperanza en que "la desaceleración de la inflación, la efectivización de paritarias y el aumento de las jubilaciones, pensiones y AUH alentarán la reactivación del consumo".

Al menos así sería en la cantidad de consumidores, porque lo que es al decil más alto de la pirámide de los ingresos tampoco se lo espera en las grandes cadenas comerciales, porque se encuentra entretenido en otros rubros del gasto, como viajes, entretenimientos, autos y motos importados, compras en el exterior por internet, y a lo que es canasta acompañan a la inflación. O sino crea excedentes para comprar dólares o invertir en Lebacs y fondos comunes.

Esta polarización del consumidor le explicaría en gran parte a Sergio Massa por qué se le escapó parte del electorado y afronta grandes dificultades para recuperarlo con vistas a la elección del mes próximo.

De acuerdo con las mediciones macroeconómicas y sociales, la economía en su conjunto mejoró 2,7%, se nota un poco menos de inflación, hubo una leve recuperación del ingreso, la desocupación bajó al 8,7% desde el 9,3% del 2do trimestre del año pasado y hay algo de menos pobreza.

Si bien se ahondó la desigualdad entre ricos y pobres, se trata de una cuestión socioeconómica estructural  que raramente es materia de debate en las campañas electorales. Además, a la clase media, sobre todo a la joven, que compone la mayoría de la población, la tienen entretenida en esta instancia con la apertura del crédito bancario y un acceso a la vivienda alternativo a los alquileres.   

El último sondeo del Centro de Opinión Pública (COPUB) de la Universidad de Belgrano, que dirige Orlando D’Adamo, señala que no se perciben mayores modificaciones en la situación de la economía en lo que va del 2017, pero que “casi la mitad de la población es optimista y cree que cambios positivos comenzarán a observarse hacia fin de año”.

De hecho, el 37% de los encuestados considera que la economía está igual que a comienzos de año, en tanto el 36% opina que mejoró y el 27% entiende que empeoró.

Sin embargo, el 47% de los participantes piensa que la actividad económica del país va a mejorar. El 36% sostiene que se mantendrá igual, y sólo el 17% juzga que va a sufrir un deterioro.

“La expectativa de que la economía mejore en el futuro explicaría en parte la renovación de confianza al gobierno que se expresó en las PASO”, concluye al respecto D’Adamo.