(La contradicción del gobierno de Cristina de Kirchner puede ejemplificarse en la frase de Julio De Vido, ministro de Infraestructura: "Problemas energéticos en la Argentina no hay; sólo cuando hay picos de demanda de gas se corta a los interrumpibles, pero en este momento no se le va a cortar el gas a la industria azucarera, porque no hay crisis energética". Problemas energéticos no hay pero... los hay, ¿o acaso por estos días el intercambio comercial con Venezuela, basado en la importación de fuel-oil no es el eje de una tormenta política que los Kirchner intentan superar con ciertas dificultades. Y esa importación no solamente es el símbolo de la corrupción de estos años. También es la demostración de los problemas energéticos que De Vido dijo en Tucumán que no hay. La contradicción fue una constante en los festejos del 9 de Julio, Día de la Patria, comenzando por la incomodidad del gobernador José Alperovich para concatenar el 25 de Mayo, que fue Bicentenario, con el 9 de Julio, que no es Bicentenario todavía. Ni hablar de los medios de comunicación, intentando reflejar la fiesta popular montada con desfile heterogéneo y el recital de Charly García, y la realidad de los Kirchner mendigando popularidad perdida).
9 de Julio en Tucumán: "Eppur si muove"
"Feliz, muy contento; la Presidenta se sintió muy bien y se quiso quedar a ver todo el desfile. Esta es la fiesta de la gente, no hay que politizarla", dijo el gobernador tucumano José Alperovich. Sin embargo, poco antes había dicho: ""Señora Presidenta, estamos orgullosos de poder concretar la nueva traza de la ruta 38: este aniversario de la Declaración de la Independencia, tan importante para todos los argentinos, cobra una significación especial: a la celebración del pasado se une la obra que hemos sabido concretar entre todos en el presente". Bastante contradictorio el tal Alperovich.
"Eppur si muove" ("pero se mueve"),
Galileo Galilei (según Giuseppe Baretti), después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (
La Gaceta). El 9 de Julio puede considerarse desde ayer, también, como el día de la generosidad de los tucumanos. El pueblo de la provincia compartió noblemente su fiesta mayor con los que necesitaban aplausos desesperadamente.
"Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés", es le definición de la Real Academia Española para "generosidad". Con ese espíritu, miles de ciudadanos compartieron espontáneamente el desfile con otros comprovincianos que fueron llevados en calidad de "invitados forzosos" a aclamar a las autoridades. A los funcionarios que requerían, cuanto menos por 24 horas, que la memoria histórica desplazara a la conciencia del presente.
Entonces, la Presidenta que incrementó su patrimonio familiar en un 710% en seis años, al tiempo que el Indec comenzaba a amputar pobres de a millones en sus mediciones, pudo hablar de las masas populares empobrecidas durante las gestiones anteriores. Y aunque declaró que durante el año pasado sumó US$ 2,5 millones a la fortuna Kirchner (hoy de US$ 14 millones) también refirió a los efectos de la crisis de 2009. Con razón mencionan tanto lo de la redistribución de la riqueza.
Por lo mismo, la jefa del Gobierno sospechado de exportar negociados con una diplomacia paralela a Venezuela también habló de la gesta argentina, libertaria de otras naciones. Y pese a que la Anses da superávit pero se escandaliza cuando oye hablar del 82% móvil para los jubilados, ella reivindicó su política de inclusión y de beneficios sociales.
El gobernador no desentonó: evocó la Independencia. A pesar de que la gestión K le adeuda a Tucumán, por coparticipación indebidamente retenida y por tributos mal distribuidos, una cifra cuanto menos igual a la de la deuda pública provincial. Y sin importar que en lugar de cancelarle ese pasivo, y con ello emancipar a los futuros gobiernos de toda presión financiera de la Casa Rosada, el kirchnerismo sólo reprogramó los pagos a 20 años.
El anfitrión también subrayó que cinco presidentes prometieron una nueva ruta 38, pero sólo cumplieron los últimos. Que él, como legislador, ministro de Economía, senador nacional y gobernador sea uno de protagonistas del poder político durante las últimas cuatro gestiones, ha de ser un detalle menor. Como el hecho de que no aparezca la prometida autopista para uno de los tramos más transitados de la Argentina, sino sólo tres tramos de una nueva vía de calzada simple.
Pero el pueblo, generoso, agradeció esa obra. Y no es para menos: ya es una alegría en sí misma poder festejar lo que miles de familias cegadas en la "Ruta de la Muerte" jamás pudieron ver. Porque la nueva traza no es un regalo: es una deuda histórica que se paga sin reconocer intereses punitorios. Según el propio jefe del distrito Tucumán de Vialidad Nacional, no se hizo una obra de semejante emvergadura en la provincia desde 1960. Celestino Gelsi es, oficialmente, el fantasma sempiterno del alperovichismo, y sus $ 35.000 millones en presupuestos, y sus $ 5.000 millones de deuda pública.
De lo que no se acordaron ni la mandataria ni el mandatario se ocupó de recordarlo, durante el desfile, una locomotora transportada por un camión. Ella rememoró que los últimos dos presidentes, durante las últimas dos gobernaciones, prometieron la vuelta del tren y la reactivación de los talleres de Tafí Viejo. Pero el pueblo, que es generoso, igual aplaudió esa carroza. En todo caso, venían amortizados por la semana de la cruel ironía.
Los ejemplificadores
Desde los comienzos de julio, el gobierno repartió más paradojas que escarapelas. A falta de French y de Berutti, uno de los adelantados en esta materia fue el ministro de Salud de la Nación. El funcionario de los hospitales cerrados volvió a Tucumán (recuérdese que es el vicegobernador) a decirles a los autoconvocados de la sanidad que sus reclamos están fuera de la ley.
Que el ministro de Salud provincial, que lo sucedió en el cargo, autorice pagarle $ 800.000 por un curso de endodoncia a una fundación que al momento del dictado del ciclo no existía legalmente, ¿sí está dentro de la ley?
Y que cuando esa fundación se constituyó, lo hiciera integrando su directorio con cuatro empleados del Siprosa, y que consignara como teléfono una línea a nombre de un funcionario del Ministerio de Salud de la Nación, instalado en una vivienda donde atendía la esposa del funcionario, ¿es el ejemplo de la legalidad?
Qué el licenciadísmo presidente de la Legislatura venga mes a mes, y calle día a día sobre ese escándalo, ¿qué es?
La Legislatura también descolló: después de aplaudir la refinanciación como el remedio para todos los males financieros del Jardín de la República, dictó a las apuradas una ley para seguir negándole a los acreedores del Estado el pago que las sentencias judiciales dicen que les corresponde.
En diciembre dieron seis meses de plazo para que se publicara un cronograma de pago, pero el Ejecutivo no cumplió. Y el oficialismo parlamentario, en lugar de organizar un desfile de funcionarios que dieran explicaciones (y disculpas) por la desobediencia, aceptó alegremente el nuevo ninguneo. Y le dieron 100 días más de plazo al Gobierno.
La cómica tragedia, en realidad, pasa por el hecho de que en la Cámara quedó demostrado que el alperovichismo acierta institucionalmente sólo cuando se equivoca. Luego de convalidar una compra directa de maquinaria vial por $ 20 millones, simple cotejo de precios mediante, por error comunicaron al Ejecutivo el dictamen no tratado, que proponía un "concurso de precios". Casi una licitación. A ese, por un acertadísimo yerro, lo hicieron ley... Hasta que se dieron cuenta y el jueves lo enmendaron, es decir, ya se equivocaron en serio.
Ahora, la democracia pavimentadora tiene otro brindis de discrecionalidad. Para el caso, festejó el 9 de Julio del único modo que sabe hacerlo: en la Casa Histórica -escenario donde hace casi dos siglos los políticos se comprometían de verdad a consagrar la emancipación-, estuvieron 30 minutos. En contraste, permanecieron horas viendo un desfile sobre el hormigón, luego de inaugurar dos tramos de postergado asfalto.
Pero, otra vez, la generosidad de los tucumanos vistió toda la fecha con un prudente manto de decoro festivo. Familias completas, o sea varias generaciones de tucumanos, fueron a ponerle color y calor al Día de la Independencia. Genuinamente. Desinteresadamente. Aplaudieron a las delegaciones que fueron a dejar lo mejor de sí frente al palco, lucieran tradicionales, modernas o inverosímiles. Y consagraron una gran celebración.
Tanto, que hasta sirvió para que diera la impresión de que a Alperovich no lo devasta políticamente ser socio de un kirchnerismo desfigurado incluso en las encuestas que el tucumano maneja.
Tanto, que de a ratos, no parecía que una de las posibilidades que más le preocupan políticamente al tucumano es que la pingüinera lo "premie" haciéndolo "compañero de fórmula" de un dueto para la derrota.
Tanto, que el oficialismo volvió a pregonar, como todos los años, "el claro respaldo nacional a José". De paso, ¿anda necesitado de respaldos el gobernador?
La cuestión
La comunidad generosa le dedicó el día a esos hombres que fueron verdaderamente grandes porque no promovían el aplauso para la dudosa grandeza de lo grandote. Pero en esa generosidad, los tucumanos dejaron planteada una cuestión magníficamente incómoda para los que se colaron en su fiesta.
Ese pueblo que se volcó legítimamente a conmemorar el aniversario de la Declaración de la Independencia, que respondió masivamente a la invitación del calendario para conmemorar el gran legado de los forjadores de la nación, llegó a la fiesta con verdadero hambre de celebración. Acaso, porque asumió que la patria merece ser aclamada. Acaso, porque hace tantos años que no tiene qué festejar...
Galileo Galilei (según Giuseppe Baretti), después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (
"Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés", es le definición de la Real Academia Española para "generosidad". Con ese espíritu, miles de ciudadanos compartieron espontáneamente el desfile con otros comprovincianos que fueron llevados en calidad de "invitados forzosos" a aclamar a las autoridades. A los funcionarios que requerían, cuanto menos por 24 horas, que la memoria histórica desplazara a la conciencia del presente.
Entonces, la Presidenta que incrementó su patrimonio familiar en un 710% en seis años, al tiempo que el Indec comenzaba a amputar pobres de a millones en sus mediciones, pudo hablar de las masas populares empobrecidas durante las gestiones anteriores. Y aunque declaró que durante el año pasado sumó US$ 2,5 millones a la fortuna Kirchner (hoy de US$ 14 millones) también refirió a los efectos de la crisis de 2009. Con razón mencionan tanto lo de la redistribución de la riqueza.
Por lo mismo, la jefa del Gobierno sospechado de exportar negociados con una diplomacia paralela a Venezuela también habló de la gesta argentina, libertaria de otras naciones. Y pese a que la Anses da superávit pero se escandaliza cuando oye hablar del 82% móvil para los jubilados, ella reivindicó su política de inclusión y de beneficios sociales.
El gobernador no desentonó: evocó la Independencia. A pesar de que la gestión K le adeuda a Tucumán, por coparticipación indebidamente retenida y por tributos mal distribuidos, una cifra cuanto menos igual a la de la deuda pública provincial. Y sin importar que en lugar de cancelarle ese pasivo, y con ello emancipar a los futuros gobiernos de toda presión financiera de la Casa Rosada, el kirchnerismo sólo reprogramó los pagos a 20 años.
El anfitrión también subrayó que cinco presidentes prometieron una nueva ruta 38, pero sólo cumplieron los últimos. Que él, como legislador, ministro de Economía, senador nacional y gobernador sea uno de protagonistas del poder político durante las últimas cuatro gestiones, ha de ser un detalle menor. Como el hecho de que no aparezca la prometida autopista para uno de los tramos más transitados de la Argentina, sino sólo tres tramos de una nueva vía de calzada simple.
Pero el pueblo, generoso, agradeció esa obra. Y no es para menos: ya es una alegría en sí misma poder festejar lo que miles de familias cegadas en la "Ruta de la Muerte" jamás pudieron ver. Porque la nueva traza no es un regalo: es una deuda histórica que se paga sin reconocer intereses punitorios. Según el propio jefe del distrito Tucumán de Vialidad Nacional, no se hizo una obra de semejante emvergadura en la provincia desde 1960. Celestino Gelsi es, oficialmente, el fantasma sempiterno del alperovichismo, y sus $ 35.000 millones en presupuestos, y sus $ 5.000 millones de deuda pública.
De lo que no se acordaron ni la mandataria ni el mandatario se ocupó de recordarlo, durante el desfile, una locomotora transportada por un camión. Ella rememoró que los últimos dos presidentes, durante las últimas dos gobernaciones, prometieron la vuelta del tren y la reactivación de los talleres de Tafí Viejo. Pero el pueblo, que es generoso, igual aplaudió esa carroza. En todo caso, venían amortizados por la semana de la cruel ironía.
Los ejemplificadores
Desde los comienzos de julio, el gobierno repartió más paradojas que escarapelas. A falta de French y de Berutti, uno de los adelantados en esta materia fue el ministro de Salud de la Nación. El funcionario de los hospitales cerrados volvió a Tucumán (recuérdese que es el vicegobernador) a decirles a los autoconvocados de la sanidad que sus reclamos están fuera de la ley.
Que el ministro de Salud provincial, que lo sucedió en el cargo, autorice pagarle $ 800.000 por un curso de endodoncia a una fundación que al momento del dictado del ciclo no existía legalmente, ¿sí está dentro de la ley?
Y que cuando esa fundación se constituyó, lo hiciera integrando su directorio con cuatro empleados del Siprosa, y que consignara como teléfono una línea a nombre de un funcionario del Ministerio de Salud de la Nación, instalado en una vivienda donde atendía la esposa del funcionario, ¿es el ejemplo de la legalidad?
Qué el licenciadísmo presidente de la Legislatura venga mes a mes, y calle día a día sobre ese escándalo, ¿qué es?
La Legislatura también descolló: después de aplaudir la refinanciación como el remedio para todos los males financieros del Jardín de la República, dictó a las apuradas una ley para seguir negándole a los acreedores del Estado el pago que las sentencias judiciales dicen que les corresponde.
En diciembre dieron seis meses de plazo para que se publicara un cronograma de pago, pero el Ejecutivo no cumplió. Y el oficialismo parlamentario, en lugar de organizar un desfile de funcionarios que dieran explicaciones (y disculpas) por la desobediencia, aceptó alegremente el nuevo ninguneo. Y le dieron 100 días más de plazo al Gobierno.
La cómica tragedia, en realidad, pasa por el hecho de que en la Cámara quedó demostrado que el alperovichismo acierta institucionalmente sólo cuando se equivoca. Luego de convalidar una compra directa de maquinaria vial por $ 20 millones, simple cotejo de precios mediante, por error comunicaron al Ejecutivo el dictamen no tratado, que proponía un "concurso de precios". Casi una licitación. A ese, por un acertadísimo yerro, lo hicieron ley... Hasta que se dieron cuenta y el jueves lo enmendaron, es decir, ya se equivocaron en serio.
Ahora, la democracia pavimentadora tiene otro brindis de discrecionalidad. Para el caso, festejó el 9 de Julio del único modo que sabe hacerlo: en la Casa Histórica -escenario donde hace casi dos siglos los políticos se comprometían de verdad a consagrar la emancipación-, estuvieron 30 minutos. En contraste, permanecieron horas viendo un desfile sobre el hormigón, luego de inaugurar dos tramos de postergado asfalto.
Pero, otra vez, la generosidad de los tucumanos vistió toda la fecha con un prudente manto de decoro festivo. Familias completas, o sea varias generaciones de tucumanos, fueron a ponerle color y calor al Día de la Independencia. Genuinamente. Desinteresadamente. Aplaudieron a las delegaciones que fueron a dejar lo mejor de sí frente al palco, lucieran tradicionales, modernas o inverosímiles. Y consagraron una gran celebración.
Tanto, que hasta sirvió para que diera la impresión de que a Alperovich no lo devasta políticamente ser socio de un kirchnerismo desfigurado incluso en las encuestas que el tucumano maneja.
Tanto, que de a ratos, no parecía que una de las posibilidades que más le preocupan políticamente al tucumano es que la pingüinera lo "premie" haciéndolo "compañero de fórmula" de un dueto para la derrota.
Tanto, que el oficialismo volvió a pregonar, como todos los años, "el claro respaldo nacional a José". De paso, ¿anda necesitado de respaldos el gobernador?
La cuestión
La comunidad generosa le dedicó el día a esos hombres que fueron verdaderamente grandes porque no promovían el aplauso para la dudosa grandeza de lo grandote. Pero en esa generosidad, los tucumanos dejaron planteada una cuestión magníficamente incómoda para los que se colaron en su fiesta.
Ese pueblo que se volcó legítimamente a conmemorar el aniversario de la Declaración de la Independencia, que respondió masivamente a la invitación del calendario para conmemorar el gran legado de los forjadores de la nación, llegó a la fiesta con verdadero hambre de celebración. Acaso, porque asumió que la patria merece ser aclamada. Acaso, porque hace tantos años que no tiene qué festejar...









