A 30 años de la Masacre de Ezeiza, el inicio del despegue de Perón de Montoneros y FAR, y la guerra interna del PJ

El definitivo regreso de Juan Perón el 20 de junio de 1973, dio origen a un acontecimiento trágico y significativo que incluyó un decisivo discurso desde su casa en Gaspar Campos, Vicente López, provincia de Buenos Aires, el día 21. El peronismo nunca debatió en profundidad lo ocurrido en aquel entonces que fue el inicio de una lucha interna que llevó, entre otros motivos, al golpe cívico-militar del 23 de marzo de 1973. El 29 y 21 de junio de 1973 aún permanece en penumbras.

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El 14 de junio de 1973, partió rumbo a Madrid, España, un avión llevando a un apreciable numero de funcionarios para reunirse con el presidente Héctor J. Cámpora, quien ya se encontraba allí, a los efectos de integrar la comitiva de Juan Domingo Perón en su regreso al país.

En la Argentina, desde el día anterior a la llegada, prevista para el día 20 de junio, la movilización popular programada comenzó a trasladarse al lugar elegido para la recepción, los parques cercanos al aeropuerto internacional Pistarini, en Ezeiza.

Según el diario la Prensa, a las 2:00, los miembros del comité de organización prohibieron el expendio de bebidas alcohólicas debido a que cierto número de concurrentes se habían excedido en su consumo, y algunos de ellos provocaron incidentes.

Un cronista vio a las 3:00, a un grupo de estos que arrojaba carbones encendidos a cuatro policías que recorrían a caballo el lugar.

Uno de los primeros incidentes se registró cerca del palco oficial a las 3:00, durante la madrugada. Un grupo de jóvenes comenzó a corear la consigna "Perón Evita / la patria socialista" y otros grupo le respondió gritando "Perón Evita / la patria peronista". En ese instante se produjeron disparos de armas de fuego, resultando heridas varias personal que fueron trasladadas al Policlínico de Ezeiza.

De acuerdo al relato de los acontecimientos realizado por el general (RE) Oscar Enrique Guerrero, el ministro del Interior, Righi, tuvo una enorme responsabilidad en lo sucedido, por no haberse hecho cargo de la seguridad del acto. No previó el caos existente entre la Policía Federal (Osinde) vs. la Policía Bonaerense (Julio Troxler, que apoyaba a FAR-Montoneros), y cometió el error de dejar el desarrollo de la situación en manos del la J P-Juventud Sindical, bajo el comando del dirigente Brito Lima.

La zona estaba comprendida por el cruce de la Autopista Grl. Richeri y la Ruta Provincial 205, habiéndose ubicado el palco oficial sobre el puente de la citada ruta sobre el camino de la autopista.

Los contingentes demostraban una gran algarabía, cantando estribillos, acompañadas por bocinas y bombos, desplegando banderas.

A partir de las 9:00, desde la Gral. Paz y Richeri todos abandonaron los vehículos avanzando a pie.

Desde la altura del Puente 12, a las 10:30, y desde el lugar donde está el Destacamento Motorizado de la Policía de la Pcia. Bs.As. , avanzaron hacia la Autopista Richeri multitudes portando carteles de más de 20 metros de longitud, con la leyenda Montoneros, y numerosos estandartes negros con letras rojas de la JP.

El palco fue modificado en su estructura a partir de las 10:30, lo que estuvo a cargo de una cuadrilla que le colocó vidrios blindados de color verde claro y cuyo espesor podría calcularse en cinco centímetros . Además su parte inferior estaba forrado por planchas de metal color celeste y el techo de lona verde sujeto por caños tubulares.

La gente acampó en las proximidades del palco preparado. Desde el interior del país, la movilización comenzó varios días antes, y transportó en varios cientos de micros a una multitud, completándose por varias frecuencias especiales de movimientos ferroviarios que arribaron a las terminales de Retiro, Constitución y Federico Lacroze.

La concentración fue realizada con un programa de transporte desde las terminales ferroviarias, con la presencia de micros encargados del transportes a la zona prevista para el acto. Otros vehículos recorrieron las unidades básicas en la que se sumaron más simpatizantes. En cada vehículo viajaba un miembro responsable del PJ-Juventud Sindical.

Al promediar la mañana, un cronista de la agencia Asociated Press, fue obligado, por un joven, que le apuntó con un arma, a entregar su equipo portátil de transmisión, con la consigna de que sería "devuelto luego". También se produjeron algunas manifestaciones de violencia en proximidades del palco oficial, tratando de evitar el ingreso al mismo.

A las 10.00, grupos que custodiaban el lugar, a las órdenes del teniente coronel Jorge Osinde y que pugnaban por acercarse al palco, intercambiaron golpes, patadas y cachiporrazos, resultando numerosos contusos y heridos, algunos por armas de fuego.

Al promediar la mañana, resultaba imposible llegar a la zona central del acto sin la autorización oficial, colocada en el parabrisas del vehículo, o sin un documento que permitiera el ingreso a la cabecera de la autopista por la entrada a la localidad de Ezeiza del tramo de la Ruta 205. Las entradas a esa área estaban custodiadas por miembros de la Juventud Sindical, casi todos de la Unión Obrera Metalúrgica, quedando más tarde cerrados todos los accesos.

Tambien concurrieron organizaciones armadas del peronismo de derecha y del peronismo de izquierda, que protagonizaron un verdadero combate, frente a una multitud que, sin entender lo que ocurría, procuraba ponerse a resguardo del tiroteo.

Hay una teoría que sostiene que aquel día, en verdad, se intentaba asesinar a Juan Perón.

Fuerzas Armadas Revolucionarias y Montoneros, o sea la "formaciones especiales" de la JP, por un lado; y los grupos paramilitantes, apoyados por la estructura sindical tradicional (Juventud Sindical), por el otro, querían prevalecer a los ojos de Perón.

Según fuentes peronistas, el origen del enfrentamiento fue la puja entre la JP-Juventud Sindical, que respondía al secretario General de la CGT, José I. Rucci, vs. FAR y Montoneros. El ajuste de cuentas habría sido el asesinato posterior de Rucci.

Fue impresionante la columna JP-Montoneros que llegó del sur, agrupando a gente de Bahía Blanca, Mar del Plata, La Plata, Berisso, Ensenada, Lanús, Avellaneda, Quilmes, Monte Grande, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverría y Valentín Alsina. Su conducción se desplazaba en un jeep, cuyos ocupantes tenían armas cortas, calibres 22 y 32 y algunos 38.

En la columna marchaban muchas mujeres y niños. La consigna era no dispersarse, ir tomados de las manos, impedir el ingreso de desconocidos y evitar provocaciones.

Los distintos grupos conformaron la columna definitiva sobre la ruta 205 y Av. Jorge Newbery, de acceso al Aeropuerto. De ahí siguieron tratando de ignorar la orden que impedía acceder a la zona por detrás del palco.

Cerca del mediodía, mirando desde el palco hacia la Ciudad de Buenos Aires, la concurrencia estaba distribuida sobre la doble calzada de la avenida Richeri y también en los sectores arbolados donde se improvisaban asados y pequeños campamentos.

A las 10:50 llegaron el gobernador de la provincia de Bs. As., Arturo Bidegain y el gobernador y el vicegobernador de Córdoba, Obregón Cano y Atilio López. La tensión ya era muy grande por las versiones que circulaban sobre nuevos tiroteos.

A las 14:00, desde la ruta 205 llegaron al palco contingentes que portaban cartelones del FAR, Montoneros y ERP 22 de Agosto, la tensión con los integrantes de la Juventud Sindical.

La columna fue recibida por los guardianes del palco con ráfagas de ametralladoras y hubo disparos contra la zona del Hogar de FAR y Montoneros que respondian al fuego del palco.

En forma alternada, el locutor Edgardo Suárez y el actor/director Leonardo Favio exhortaban a la tranquilidad.

A las 14:30, se produjo un intenso tiroteo. Desde el palco oficial se respondió a disparos desde de un bosque a unos 100 metros. El tiroteo incluyó armas largas, algunas con miras telescópicas, carabinas, escopetas de caño recortado, ametralladoras y pistolas. Algunos manifestantes pedían cordura a través de los altoparlantes.

La multitud que rodeaba el palco comenzó a cantar "Ni yankis ni marxistas / pe-ro-nistas", refugiándose detrás de los vidrios blindados colocados en el palco oficial para la seguridad de Perón.

Entonces, el grupo que estaba en el bosque, en proximidades del Hogar Escuela, ocupó algunos vehículos. Uno de los agresores fue identificado y atrapado por el comando de vigilancia y arrastrado del cabello, al palco oficial, donde fue severamente castigado. Esta fotografía se convirtió en el símbolo de Ezeiza.

Otro grupo se encaramó a la torre que sostenía los parlantes para destruirlos. Pero fueron obligados a descender a golpes y patadas, cayendo uno de ellos de gran altura y falleciendo en el acto; otros resultaron gravemente heridos.

Ninguna fuerza de seguridad intervino sino que, por el contrario, los policías se alejaron del palco al producirse los incidentes relatados.

A medida que se aproximaba la hora de llegada de Perón y de Cámpora, la multitud se desplazó, lentamente, hacia la plazoleta central donde se había establecido un lugar para el aterrizaje del helicóptero, que desde el aeropuerto debía trasladar a las autoridades. Toda el área quedo cubierta de por un bosque de banderas nacionales, cartelones, estandartes, etc.

La espera fue matizada por cánticos políticos, marchas y slogans.

Cuando faltaban 20 minutos para la hora prevista de llegada de Perón a Ezeiza, varios jóvenes habían trepado a varios árboles de gran altura a poca distancia del palco oficial. Osinde ordenó, a través de un locutor, que descendieran de inmediato. A las 16:30, él ordenó efectuar disparos al aire para amedrentarlos. Ellos respondieron y se produjo una gran confusión y varios heridos producidos por los disparos de los grupos enfrentados.

Ambulancias y automotores fueron encargados de trasladar a los numerosos heridos y contusos, dando la sensación de que los acontecimientos eran muy graves por la cantidad de heridos y muertos.

A las 16:55, el locutor oficial, Leonardo Favio, trasmitió por los altavoces que el avión que conducía a Perón acababa de aterrizar en el aeropuerto militar de Morón. Se produjo un gran bullicio general y se reanudaron los tiroteos.

El desvío del avión al Aeropuerto Militar de Morón, fue una idea acertada, que surgió de las comunicaciones mantenidas entre el vicepresidente Vicente Solano Lima, que desde un lugar cercano al lugar del hecho, mantenía informado al presidente Cámpora, quien estaba en el avión.

A las 18:00, arreció el tiroteo sobre el palco y sus proximidades. Favio reclamó tranquilidad por los altavoces. Hubieron otros tiroteos, con más heridos y muertos, entre los que se encontraban algunas mujeres jóvenes trasladas al hospital del barrio Esteban Echeverría.

La Juventud Sindical detuvo a unas cuantas personas que trasladó, en una ambulancia, a la zona boscosa, donde los golpeaba y se escucharon disparos. Algo similar ocurrió, según reveló Favio, en el hotel que funcionaba en el aeropuerto de Ezeiza. Osinde en persona encabezó el interrogatorio.

Personal de custodia de algunos dirigentes sindicales, se dirigieron por parlantes al público, informando que habían matado, en el bosque, a varios francotiradores. Gritaron contra los "comunistas y trostkistas", entonando la marcha peronista.

Osinde siempre aseguró que, además, hubo enfrentamientos entre Montoneros-FAR vs. ERP 22 de Agosto. Esto nunca fue confirmado.

A las 19.00, comenzó una desconcentración parcial, que luego alcanzó una mayor intensidad. Una media docena de helicópteros volaban sobre la zona, iluminando el área con potentes reflectores

En las primeras horas de la noche, proseguían los tiroteos en toda la zona. A las 20.00 se tuvo conocimiento que Montoneros incitaba a la multitud a reunirse en el estadio de Vélez Sárfield, en Liniers, para exigir la toma del poder por Perón, lo que no prosperó.

Según información periodística, el 20 de junio de 1973 hubieron algo más de 100 heridos y 13 muertos.

Según versiones de los organizadores, hubieron 354 heridos y 25 muertos.

Nunca se pudo determinar la cifra real de los muertos y heridos producidos.

Los hospitales de Ezeiza, Policlínico de Lanús, Hospital Salaberry, Hospital Piñeiro, Hospital Municipal Santojanni, Instituto de Cirugía de Haedo, Policlínica Posadas, Hospital Lucio Meléndez de Adrogué, entre otros, recibieron hasta altas horas de la noche, a heridos en distintos grados de gravedad.

La actitud de J. D. Perón ante estos acontecimientos, es motivo de polémica. Durante la campaña de electoral, el justicialismo usó como consigna "Cámpora al Gobierno - Perón al Poder". Y hay elementos que permiten afirmar que Perón siempre se propuso ejecutar esa consigna.

El 1º de abril , en París, Francia, Mario Cámpora se entrevistó con Perón para coordinar los detalles de su regreso al país y su participación en los actos del 25 de mayo. Perón respondió: "Yo no quiero quitarle el show al Dr. Cámpora. Voy a ir después y entonces el balcón va a ser para mi".

Desde Morón, Cámpora dirigió un mensaje al país: "Compañeras y compañeros: el General Perón ha tocado nuevamente el suelo de su Patria. Está perfectamente bien, animado y satisfecho de este viaje que ha realizado con toda normalidad.

"Pero, cuando llegábamos a Ezeiza, se nos informó que elementos que están en contra del país pretendieron distorsionar este acto que congregó una inmensa muchedumbre, nunca vista en el país, de más de seis millones de compañeras y compañeros que querían hoy, Día de la Bandera, el emblema que debe cobijarnos a todos, recibir jubilosamente a quien es hoy líder de la inmensa mayoría de la ciudadanía Argentina.

"El general Perón me pide les trasmita a ustedes sus mejores sentimientos y sus mejores afectos y, en un abrazo que les da por mi intermedio, les dice que estará más que nunca confundido con su pueblo de hoy en adelante, porque - como siempre sostiene - el pueblo es lo mejor que tiene la República Argentina.

"El general Perón se dispone, en este momento a dirigirse a su casa, y promete que su palabra será escuchada por los 26 millones de habitantes mañana a la hora 21:00 (...)".

Perón habló al día siguiente y su discurso, curiosamente, no puede leerse en ningún sitio argentino sino solamente en el centro de estudios montado en la Universidad de Texas, Houston, USA:

//lanic.utexas.edu/project/arl/pm/sample2/argentin/peron/732656d.html

 
 

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