El presupuesto del presidente George W. Bush para el año fiscal próximo calcula que la reestructuración de Medicare que acaba de firmar costará un tercio más de lo estimado y que el déficit federal de este año superará por primera vez los US$ 500.000 millones. El debate sobre el déficit ya se había desatado cuando se pensaba que el Medicare iba a costar US$ 390.000 millones.
El Medicare costará más, el déficit se va a las nubes y Bush tiene problemas dentro de su partido
La Casa Blanca estima que el costo de crear beneficios para los medicamentos con receta médica y modernizar el gigantesco programa de salud para la tercera edad y los discapacitados será de 534,000 millones de dólares a lo largo de los próximos 10 años. Bush había asegurado a los críticos que el monto total no pasaría de los 400,000 millones. La cifra aparecerá en el presupuesto para 2005 que Bush propondrá el lunes.
Al negociar el paquete de Medicare con el Congreso en noviembre, Bush y los líderes republicanos ganaron votos fundamentales al asegurarle a los conservadores que el costo para dicho período se mantendría dentro del estimativo de 390.000 millones dado por la Comisión de Presupuesto del Congreso. El proyecto de ley se aprobó en ambas cámaras con un margen estrecho, dándole al Presidente uno de sus triunfos legislativos más importantes desde que asumió la presidencia.
Esto puede profundizar la brecha de este año electoral entre la Casa Blanca y los republicanos conservadores, quienes se han disgustado por el gasto y el déficit presupuestal que, según afirman, han crecido demasiado bajo la mirada de Bush.
Las cifras suscitan preguntas sobre si los representantes de gobierno revelaron todo lo que sabían antes del voto por Medicare, se quejaron algunos conservadores en forma privada. Bush firmó el proyecto de ley el 8 de diciembre.
"Ningún voto me ha causado más angustia en mi corta trayectoria política", dijo el representante republicano Jeb Hensarling de Texas. "Espero que esto convenza a los conservadores y a los demás a controlar el gasto".
Hensarling fue uno de los varios conservadores que votó la ley luego de que Bush, el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, republicano de Illinois, y otros dijeran que los costos se mantendrían dentro del estimativo de la Comisión de Presupuesto del Congreso.
El republicano de Arizona, John Shadegg, un conservador que votó en contra de la ley, dijo que nunca creyó en el costo estimativo de 305.000 millones de dólares porque este tipo de pronósticos de largo plazo es "irrelevante".
A la Casa Blanca no le conviene enemistarse con los conservadores, la base del Partido Republicano, en un año electoral. Este tipo de divisiones internas podría dificultar aún más la aprovación de las leyes que la administración Bush necesita. El Congreso es controlado por los republicanos por un margen estrecho, si algunos miebros de su partido decidieran quitarle el apoyo se quedaría sin mayoría.










