EL CASO DE INDIRA GANDHI

La tentación de los superpoderes en democracia

El 02 /11/1976, Indira Priyadarshini Gandhi, integrante de la más poderosa dinastía política de India, la democracia más grande del mundo, declaró al país en estado de emergencia, formalizando la suma del poder público que detentaba desde 1975, lo que mantuvo hasta 1977, cuando decidió llamar a un plebiscito que perdió... Lo cierto es que Indira entregó el poder, no se lo quedó a cualquier precio, y eso la habilitó a regresar más adelante hasta que fue asesinada porque sus enemigos descubrieron que con la democracia no podían derrotarla de verdad. Entonces, ¿quién era más antidemocrática? ¿Quien asumía el poder total por un tiempo limitado o quien asesinaba porque no podía gobernar mejor que ella?

Indira Priyadarshini Nehru, quien heredò el apellido Gandhi de su esposo, Feroze Gandhi, era la hija de Kamala Kaul Nehru y Jawaharlal Nehru, quien fue 1er. ministro de India desde la independencia hasta su muerte (1964).

Indira fue enviada a estudiar en prestigiosos colegios e instituciones en India, Suiza y Reino Unido (incluyendo Oxford) en las que estudió Historia y Antropología.

Y fue una gran gobernante, que condujo a su país hacia la industrialización, combatió la pobreza y apoyó la independencia de Pakistán Oriental, Bangladesh, una forma de debilitar a Pakistán Occidental, el verdadero enemigo.

Pero India se convirtió en la mujer más amada y más odiada del país.

Indira fue madre`de Sanjay y Rajiv Gandhi pero los engaños constantes de Feroze la decidieron a una separación de hecho, mudándose a la residencia de su padre, quien así la involucró en la política: de confidente a socia.

En 1938 se afilió al Partido del Congreso -el que creó Mahatma Ghandi- y como asesora del gobierno de su padre, ayudó a centralizar el poder, fundamentándolo en la situación que atravesaba la nación.

En 1959, con 42 años de edad, fue nombrada presidente del Partido del Congreso; en 1964, con la muerte de su padre, el 1er. Ministro Lal Bahadur Shastri, la designó ministra de Información y Radiodifusión; y 2 años después, al moris Shastri, ella fue la 1ra. mujer 1er. Ministro de India, el 19/01/1966.

Abundaban los problemas: levantamientos tribales en el noreste, hambrunas, disturbios laborales, crecimiento de la pobreza por la devaluación de la rupia (moneda india) y agitación en el Punjab (1 de los 29 estados que, junto con los 7 territorios de la Unión, forman la Republica de India) a causa del separatismo lingüístico y religioso.

Ella, a quien le costaba confiar y delegar responsabilidades, fue presidenta del Partido del Congreso y 1ra. Ministra durante 15 años, desde el 19/01/1966 hasta el 24/03/1977, y desde el 14/01/1980 hasta su asesinato el 31/10/1984.

Las medidas tomadas por Indira como la reforma agraria, el tope a los ingresos personales, la propiedad privada y las ganancias corporativas, y la nacionalización de los principales bancos, llevaron a la creación de una fuerte oposición interna. El Partido del Congreso expulsó a la mandataria en 1969, dividiéndose en 2 facciones.

Ella fue firme en la campaña contra la pobreza, logró la victoria sobre Pakistán en la 3ra. guerra por Cachemira, y devolvió a 10 millones de refugiados bengalíes a Bangladesh: su popularidad por las nubes. Sin embargo, ella era intolerante, y la lealtad hacia ella se había convertido en un mérito a la hora de conseguir un puesto en el Partido del Congreso o en la Administración.

En 1971 derrotó a Pakistán pero ocurrió una fuerte crisis económica, en 1972 y 1973 llegaron malas cosechas, en 1973 y 1974 altos precios mundiales del petróleo y caída general de la producción industrial, en 1974 ocurrieron manifestaciones y paros de empleados del ferrocarril, y luego la desobediencia civil nacional y la derrota de su partido en Gujarat por una coalición de partidos unidos en un Frente Popular, además de una moción de censura en el Parlamento y una orden del Tribunal Superior de Allahabad que invalidaba las elecciones de 1971 que la habían consolidado en el poder.

Indira tomó una decisión: Declaró el estado de emergencia, suspendiendo los derechos civiles: India ingresó a un régimen de facto.

Indira tenía plenos poderes sobre el Presidente de India, Fajrudin Ali Ahmed, quien apoyó su decisión. El gobierno censuró las críticas en los medios y encarceló a miles de opositores.

En días de la Guerra Fría, Indira tuvo a Rusia como proveedor de armamento y tecnología, mientras que Pakistán era apuntalado por USA. En ese contexto, Indira tuvo un protagonismo en el Movimiento No Alineado y gozó de la simpatía de quienes cuestionaban los intereses estadounidenses en Asia.

Luego de muchas presiones, en 1977 los opositores fueron puestos en libertad e Indira llamó a elecciones generales, que ganó su mayor opositor, quien asumió el 24/03/1977: Morarji Desai. Pero resultó que Desai prometió mucho y concretó poco, lo que luego de una transición a manos de Chaudhury Charan Singh, regresó a Indira al poder.

¿Fue malo o aceptable la suma del poder público para Indira? En ocasiones ¿se justifica o es condenable los poderes de emergencia? Es una pregunta casi Argentina, donde todos los Presidentes parecen simpatizantes de gobernar quitándole atribuciones constitucionales al Legislativo.

En el caso de Gandhi, lo cierto es que ella aclaró que era temporario y cumplió pese a que había una enorme desconfianza. En marzo de 1977 ella entregó el poder luego de perder la consulta popular.

Pero obsérvese la desconfianza que había contra ella ejemplificada en ese artículo del diario The New York Times, del sábado 29/05/1976:

"(...) Pese a sus afirmaciones en sentido contrario, no parece que el Gobierno de Indira Gandhi proceda a la organización de elecciones generales, o suavice la represión contra miembros de la oposición política. El estilo de gobierno de la primer ministro le conduce a un progresivo aislamiento del pueblo y de los cuadros intelectuales del país. Entre la oposición se proyecta la formación de nuevos grupos políticos que acaben con el monopolio del poder que ejerce el gubernamental partido del Congreso. En todo caso, Indira Gandhi parece mantener el estado de excepción en el país, menos por el peso de unas amenazas reales de la oposición, que, por su deslizamiento a un estilo dictatorial de gobierno.

Cuando la primer ministro de la India, Indira Gandhi, declaró el estado de excepción en el país en el mes de junio de 1975 y encarceló a muchos adversarios políticos, prometió solemnemente que «la democracia será restaurada y habrá elecciones tan pronto como sea posible». Dos meses después la señora Gandhi afirmó que el estado de excepción duraría «tres o cuatro e meses» nada más. La primera ministro, sin embargo, decidió no seguir hablando ni de elecciones ni de levantar el estado de excepción.

Cuando surgieron estas cuestiones en una reciente reunión con directores de periódicos, «la señora Gandhi se calló con arrogancia», declaró uno de los asistentes. «Por supuesto que tendremos elecciones generales, pero no puedo decirle cuándo», se afirma que declaró el ministro de Seguridad. «Tenemos que celebrar elecciones porque para eso somos una democracia». (N. de la R.: El NYT dudaba pero Gandhi cumplió).

El pasado día 11 un alto cargo del gubernamental Partido del Congreso dijo que la primer ministro deseaba que hubiese elecciones y que, en su opinión, los comicios se celebrarán el próximo mes de febrero, posiblemente antes. (N. de la R.: El NYT dudaba pero fue lo que ocurrió).

Pero esta persona añadió: «Está claro que no podremos tener elecciones si las condiciones son desfavorables para este tipo de ejercicio democrático».

Asesinato de Indira Ghandi (1984)

Por otra parte, el ministro de Justicia afirmó en el Parlamento que la consulta popular no significaba, en absoluto, que el estado de de excepción fuese levantado. Dijo que los comicios, podrían tener lugar incluso, con estado de excepción. En cualquier caso, aumentan las sospechas, entre los cuadros intelectuales del país, de que la señora Gandhi y su consejeros preparan lo que, se considera «una burla de las elecciones».

El presidente del Partido del Congreso declaró que las elecciones no supondrán que se permita a «elementos indeseables» que participen en la campaña electoral. Por su parte, el ministro de Defensa, opina que «antes de celebrar elecciones debemos hacer una purga de todos los, reaccionarios, fascistas y agentes del imperialismo angloamericano". La perplejidad sobre la señora Gandhi no solamente deriva de sus promesas incumplidas de celebrar elecciones, sino porque, recientemente afirmó que «no tenemos miedo de la respuesta popular. Sabemos que el pueblo está con nosotros. La oposición es la que tiene miedo porque sabe que finalmente será barrida».

Pero no hay mucha seguridad en cuanto al resultado de unas eventuales elecciones. «El hecho de que Indira Gandhi reúna multitudes no significa nada", declara un veterano sindicalista. «Si se da una oportunidad a los miembros de la oposición, también éstos reunirán grandes masas». Uno de los líderes de la oposición, Narayan, de 73 años, fue recientemente soltado de la prisión. El y otros miembros anunciaron el plan de formar un partido de oposición, a Indira Gandhi que, se estima, provocará el enfrentamiento entre las facciones que se agrupan en el Partido del Congreso.

Por otra parte, en los medios de este partido, surgen divergencias respecto a la política del primer ministro y su círculo de amigos, incluso pueden oírse opiniones contrarias entre los miembros del Gabinete. Mientras tanto, el Gobierno está progresivamente aislado de las masas y no cesa en su política represiva. Aunque algunos miembros del partido gubernamental quieren que haya elecciones, desean en todo caso que se pospongan un año para que la situación política del país se normalice. Indira Gandhi declaró hace poco en Calcuta que no fue la actitud de la oposición la que decidió el estado de emergencia, sino «la certeza de que muchos de sus miembros pretenden un cambio de Gobierno por la fuerza»."