El cannabis, también conocido como marihuana, entre otros muchos nombres,es el psicoactivo o psicotrópico obtenido de la planta del cáñamo —o Cannabis sativa— utilizado con fines recreativos, religiosos y medicinales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se trata de la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. La regulación legal del cannabis es diferente en cada país, y existen tanto detractores como defensores de su despenalización.
El cannabis en su estado fresco contiene ácido tetrahidrocannabinólico, el cual luego se convierte en THC.El compuesto químico psicoactivo predominante en el cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC). El cannabis contiene más de 500 compuestos químicos diferentes, entre ellos al menos 113 cannabinoides aparte del THC, tales como el cannabidiol (CBD), el cannabinol (CBN) o la tetrahidrocannabivarina (THCV), que tienen efectos distintos a los del THC, y también actúan en el sistema nervioso. El 11-Hydroxy-THC se produce cuando el cannabis está cocinado, pero no cuando se fuma. El cannabis se utiliza a menudo por sus efectos físicos y psíquicos, entre los que destacan un cambio general en la percepción, euforia y un mejor estado de ánimo, el aumento del apetito y una sensación de estar bajo los efectos de la droga, colocado o volado en el lenguaje popular. Los efectos secundarios inmediatos incluyen la pérdida de la memoria a corto plazo, sequedad bucal, reducción de la capacidad motora, ojos rojos y sentimientos de paranoia o ansiedad. Los efectos a largo plazo pueden ser la adicción, la disminución de la capacidad mental (en aquellos que comenzaron desde la adolescencia un consumo habitual) y problemas de comportamiento en niños cuyas madres consumieron cannabis durante el embarazo. Los efectos, que duran entre 2 y 6 horas, comienzan a los pocos minutos de su consumo cuando se fuma, mientras que cuando se cocina y come, los efectos tardan entre 30 minutos y 1 hora en manifestarse.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una recomendación pública para no catalogar el cannabidiol (CBD), uno de los principales componentes activos de la marihuana, como una droga.
"La evidencia reciente de estudios en animales y humanos muestra que el uso del cannabidiol podría tener algún valor terapéutico para las convulsiones debidas a la epilepsia y las afecciones relacionadas", expresó la OMS.
De acuerdo con el organismo, cuando el cannabidiol tiene un uso terapéutico, no existe riesgo de que genere dependencia como otros canabinoides. “Hasta la fecha, no hay evidencia de uso recreativo del CDB ni de ningún problema relacionado con la salud pública asociado con el uso de CBD puro”, explica el informe.
“La declaración de la OMS es importante para dar de baja las barreras prejuiciosas. Uno de los factores que siempre convergen se relaciona con los prejuicios, con posturas y cuestiones más semiológicas”, afirma el doctor Horacio Vommaro, jefe de psiquiatría y salud mental de INEBA, que hace pocas semanas dirigió un simposio sobre el uso de cannabis medicinal en ese instituto.
En su declaración, la OMS recomienda realizar una revisión de la literatura científica y comenzar con investigaciones sobre el uso medicinal del cannabis. En Argentina, este 2017 se aprobó la ley 27.350 sobre cannabis medicinal y que abre el camino a la investigación científica sobre el tema.
“Como en todo, hay que vencer resistencias. En nuestro país estamos en condiciones, gracias a la ley, de poder iniciar investigaciones y poder tener avances importantes que luego deberán ir corroborándose en la aplicación práctica en la clínica”, dice Vommaro.
El especialista detalla que hay países como España, Canadá y algunos estados de USA donde se ha avanzado mucho, sobre todo el uso para enfermedades como la epilepsia refractaria, esclerosis múltiple y cuidados paliativos. “Si logramos establecer la eficacia terapéutica y la posibilidad de universalizar el acceso al tratamiento, para muchos pacientes podría significar un enorme beneficio en su calidad de vida ”, añade.
El objetivo, es establecer las bases para que el cannabis medicinal se convierta en una alternativa terapéutica más y que pueda regirse por las normas de cualquier otro medicamento.
Raúl Elizalde, presidente de HempMeds México, empresa que vende y distribuye productos derivados de cannabis en USA, defendió ante la OMS el uso de la marihuana medicinal durante la reunión 39 del Comité de Expertos en Farmacodependencia en noviembre pasado.
En esa oportunidad, Elizalde habló del caso de su hija Grace, quien padece el síndrome Lennox-Gastaut y debido a ello sufría 400 ataques epilépticos diarios, por lo que buscó que en México se permitiera la importación del cannabidiol como terapia, y así la pequeña se convirtió en la 1ra beneficiada.
Grace hoy toma cannabidiol puro, importado de USA, y ha reducido en 90 % sus convulsiones, según ha expresado Elizalde.
Por su parte el doctor Stuart Titus, presidente ejecutivo de Medical Marijuana, dijo que en la industria esperan que esta recomendación facilite a las personas en todo el mundo el acceso a productos derivados de CBD para mejorar su calidad de vida.
De acuerdo con la OMS, el cannabis es la droga ilícita más usada a nivel mundial. En 2013 se estimó que 181.800.000 de personas entre 15 y 64 años usaron cannabis con propósitos no médicos.








