El Gobierno nacional está conforme con la moderación que encontró el dólar por estos días. Más que la ‘banda de flotación cambiaria’ la estrella es la Leliq y su altísima tasa. Con esta herramienta, pariente de las Lebac, la Administración Macri pretende aspirar todos los pesos que pueda y frenar la inflación hacia 2019. Y a diferencia de las letras que ideó Federico Sturzenegger, ahora con las Leliq no tiene que lidiaron con tenedores particulares sino con los bancos, con quienes el Gobierno se siente más cómodo de negociar. Pero las nuevas letras encierran un gran peligro, similar o peor a las consecuencias que trajeron las Lebac. Al respecto, hay dos apuntes interesantes en la prensa económica de este miércoles (3/10).
BANCO CENTRAL
Se viene un desastre cuasifiscal: Las Leliq son Lebac con otro nombre
La gran diferencia entre las Leliq y la Lebac es que las primeras sólo las tienen los bancos, aunque la tasa es más alta que la de las lebacs, en esencia ambos instrumentos son lo mismo. Para el Gobierno nacional es más fácil negociar -por ahora- con los bancos que con los tenedores particulares que poseían las Lebacs y que generaron la corrida cambiaria. La Administración Macri apuesta a mantener esta estrategia para lograr frenar la escalada inflacionaria hacia 2019. Es cierto que con las Leliq se están aspirando pesos que iban al dólar y eso desinfló la demanda, pero el riesgo es generar un desastre cuasifiscal.
Por un lado, el diario El Cronista ubica en 2019 los primeros datos de una inflación en desaceleración. Claro que todo vía “recesión, estabilización del dólar y contracción monetaria”.
”No obstante, una estabilización del valor del dólar impactaría ya en los dos últimos meses de 2018, teniendo en cuenta, además, que en noviembre y diciembre no habría tantas subas de los precios de los servicios”, augura el matutino económico.
Y en esa línea, explica que “la meta de agregados monetarios no tiene un target de número de inflación a perseguir. La idea es que con una restricción del circulante a través de nulo crecimiento de la base monetaria provoque su efecto en los precios. No obstante, para este año las estimaciones privadas, no bajan de 42%, que comparte el Gobierno. El REM del BCRA pronostica 44,8 %. Y, para el próximo, la ambiciosa apuesta es bajarla 20 puntos, a en torno a 23% anual, de acuerdo con los números plasmados en el proyecto de Presupuesto”.
Por su parte, Walter Graziano en el diario Ámbito Financiero anticipa un desastre cuasifiscal con las Leliq, a las que considera poco más que las Lebac con otro nombre.
Tras recordar similitudes con el Plan Primavera de Raúl Alfonsín, Graziano indica: “si bien se promete un 0% de déficit del Tesoro para 2019 según lo acordado con el FMI, la suma del déficit financiero, del orden del 3,3% del PBI para el próximo año en concepto de intereses de la deuda del Tesoro y el déficit cuasifiscal llevan el guarismo del déficit estatal total a niveles inauditos en los últimos años. En efecto, la deuda remunerada del BCRA llega a los $773.000 millones al 1 de octubre ($341.000 millones de Lebac, $6.000 millones de pases y $426.000 millones de Leliq)”.
Y advierte que “con el paso de las semanas lo que hoy es deuda en concepto de Lebac se va a transformar en deuda en concepto de Leliq o de Lecap del Tesoro, por lo que este endeudamiento no va a bajar”.
La cuenta, genera alarma: “Pagar un rendimiento anualizado del 101,2% sobre los 773.000 millones implica generar pasivos monetarios del BCRA, o sea, lisa y llana emisión monetaria, en forma de déficit cuasifiscal nada más y nada menos que de $782.000 millones al año, o sea unos 20.000 millones de dólares, lo que significa un 5% del PBI, lo que sumado al déficit financiero del Tesoro arroja un déficit fiscal consolidado total del 8,3% del PBI. Enorme agujero negro”.
Y en esa línea, concluye: “Sin embargo, es posible que el episodio final, al igual que el plan que hizo caer a Alfonsín, no se demore hasta que uno de esos factores actúe como limitante, sino que la propia demanda de dólares que la multiplicación de pasivos monetarios del Banco Central ocasiona (una Leliq es tan emisión como un peso en circulación) le demanden una cantidad de dólares al Banco Central tal que el Fondo diga basta. ¿Y por qué el Fondo deberá decir basta y no las propias autoridades argentinas? Es sencillo de entrever: para aplicar un plan económico así hay que ser un total irresponsable. Y muy difícilmente quienes puedan caer en tal nivel de irresponsabilidad tengan la suficiente agudeza para caer en la cuenta cuán cerca está el abismo”.








