La clase media tiene bandera de remate

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LEJANO FIN DE MES

La clase media tiene bandera de remate

Jue, 25/04/2019 - 11:12am
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Anchoas en el desierto: Si hasta la franja “dolarizada” de la pirámide socioeconómica que, sin ser rica, milita en la parte más alta del jamón del medio, se siente agobiada por los impuestos y la inestabilidad económica actual, estamos en el horno. Pero es así, y lo manifiesta comprando menos billetes verdes por mes o, al revés, metiendo mano en el colchón para cubrir cuentas. Pospone viajes, no cambia el modelo del auto, restringe consumos y algunas salidas. Pero para la pesificada ex clase media, o las varias un cuarto (como titulan su reciente libro los colegas Vicente y Hugo Muleiro) de más abajo en que se subdividieron por la carestía de la vida, los tarifazos, la recesión y el desempleo, llegar a fin de mes tiene otras implicaciones: abaratar el changuito del supermercado con 2das marcas y cantidades medidas; economizar en la luz, el gas, alternar el auto con el transporte público, o directamente venderlo, para neutralizar el elevado costo del combustible, de la cochera, el seguro, los peajes, el mantenimiento en general. Sustituyen en muchos casos educación privada por pública, bajan de planes la cobertura médica o regresan a las obras sociales. Descendiendo a la órbita de los jubilados, ya no hacen cola sólo para cobrar, sino que acuden masivamente a pedir los préstamos de ANSeS que sirvan para ayudarlos a pagar los servicios públicos y los impuestos que se les siguen cobrando como si estuvieran activos.

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Frente a las UDAI (Unidades De Atención Integral) de ANSeS (Administración Nacional de la Seguridad Social) se repiten en estos días las colas de jubilados que van personalmente a averiguar por la ampliación a $200.000 de los créditos a devolver en 5 años, con tasas en torno del 50% anual.  

Muchos otros consultan las alternativas en la página web de la institución y piden turnos en las varias opciones de dependencias disponibles. 

Unos y otros, en general, aprovechan el dinero para pagar facturas de servicios públicos domiciliarios que se han ido atrasando y devengan intereses por la mora que los horrorizan. 

La peregrinación deudora de la clase pasiva simboliza la disyuntiva a la que ha sido sometida la sociedad por la letal combinación de ingresos bajos, inflación alta y parálisis en la actividad económica en general. La estrechez de recursos erosionados por la inflación obliga a elegir en qué gastar y dónde cortar para darse un gusto o cubrir una necesidad. 

Los tarifazos en los servicios públicos, como energía eléctrica, transporte y comunicaciones, así como los mensuales de combustibles, que durante todo el verano el gobierno estuvo descargando, especialmente sobre la clase media, descuajeringaron el poder adquisitivo en la mayoría de los hogares, y obligaron a tomar drásticas medidas de ajuste a partir de marzo para llegar a fin de mes.

En el caso de la electricidad, se usó casi 10% menos que hace un año y es el 7mo. mes seguido de economía en los medidores de todas las provincias del país, de acuerdo a un informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec).  

También Edenor y Edesur facturaron -10,6% y -10,5% menos, respectivamente, como consecuencia de las conductas ahorrativas en la red domiciliaria del área metropolitana que suscitó el elevado costo del suministro.

Los de la parte alta de la franja intermedia de la población redujeron sus hábitos turísticos, en cantidad de días y prácticas gasoleras, pero en general compraron menos pasajes aéreos, lo cual se notó en que, durante el 1er. trimestre, la facturación en las agencias de viaje disminuyó un 50% en comparación al mismo periodo del año pasado, según una nota publicada en Ámbito Financiero. 

En parte, esa abstinencia se hizo sentir en el descenso del 60% en relación al mismo mes del año pasado en la demanda de dólares, cuyo promedio bajó de US$ 2.500 millones a US$ 1.000 millones, conforme consta en la "Evolución del mercado de cambios y balance cambiario" que elabora mensualmente el Banco Central.

Asimismo, favorecieron esa descompresión que hubo menores compras de particulares para atesoramiento, aunque los estables se mantienen en torno de los 900.000 pero con menores montos.

Sin embargo, la mishiadura obligó a 695.000 personas, un 70% más que en 2018, a meter mano en el colchón para poder hacer frente a los gastos diarios.

El refugio verde

El balance que deparó marzo para los que aún parando la olla, tal como se dice en la jerga popular, pudieron seguir ahorrando en dólares es que, de acuerdo con el tipo de cambio mayorista, valorizaron su tenencia en un 7,8%, que le ganó con creces al 4,8% que subió el Índice de Precios al Consumidor del INdEC; al 4,1% del Índice de Precios al por Mayor; y al 2,6% del Costo de la Construcción.

Distinta ha sido la reacción de aquellos dolarizados para abajo en la escala socioeconómica:

** consolidaron la actitud economizadora respecto del ticket del supermercado a través del reemplazo de 1ras marcas por 2das de menor precio y de la racionalización de las cantidades;
** bajaron por 10ma vez el consumo en general, en esta oportunidad el 10,2% interanual, conforme consigna el Indicador Mensual de Consumo (IMC) que sigue el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE);
** le dieron una vuelta más de tuerca a usar menos el auto, lo que se refleja en la merma del 6,3% que registra el mercado de los combustibles en el último semestre. 

Manejarse en cuatro ruedas se torna más gravoso cada día que pasa: llenar con nafta Premium el tanque de 55 litros de un Gol 1,6 Trend L/17 Conect (líder en el mercado del usado), por ejemplo, cuesta unos $2.500, que representarían un 70,7% más que en enero de 2018.

Si se lo camina hay que prever $5.000 mensuales de carga, a lo que se agrega un seguro Completo Pack cómodo que no baja de $ 2.456 (un todo riesgo se iría a $ 4.346) y entre $2.500 y 5.000 de cochera según la zona. Serían de movida de $10.000 para arriba, más otros $1.000 en adelante para los que pasen por los peajes de autopistas y lo que se lleve el mantenimiento.

No extrañó, en consecuencia, que muchos hayan tenido que desprenderse del auto para atender las exigencias hogareñas. 

Quedó en evidencia en los primeros 3 meses del año, cuando se vendieron 132.719 más usados que 0Km se patentaron. 

Siguió corregida y aumentada la tendencia que acaeció en 2018 cuando las transacciones comprendieron las 1.723.998 unidades, una leve baja del 2,5% respecto de 2017 frente al desplome del 11% en el patentamiento de los nuevos. 

El titular de la Cámara del Comercio Automotor, Alberto Príncipe, explicó que el público al que, por falta de recursos, se le hace insostenible el mantenimiento de su automóvil debido a los gastos e impuestos que requieren mensualmente, se lo dejan para su venta. 

Por el lado de la capacidad individual de financiamiento, el margen parece en general estar a full con la suma de las cuotas de las tarjetas, el Ahora 12, los créditos hipotecarios UVA, los préstamos personales y los planes de pagos aplicados a cubrir impuestazos y tarifazos. 

La alocada marcha de la inflación, sobre todo en los rubros de la canasta familiar básica, achica aún más las posibilidades de maniobra, con lo que la única esperanza a la vista de los remunerados consiste en esperar qué le depararán las paritarias, cuyos próximos aumentos serán percibidos entre lo que queda de abril y junio, mes en el que también se agrega el ajuste por movilidad de los pasivos.

No obstante, la recesión no permite albergar demasiadas ilusiones en cuanto al refuerzo esperable del medio millar de convenios colectivos en ciernes.

Las negociaciones sectoriales en curso no regalan optimismo. Está el caso de la UOM, que pide 20% a partir de abril y miniparitarias trimestrales, versus una oferta de la Asociación de Industrias Metalúrgicas (Adimra) que arranca en el 8%: el IPC de este año no baja del 40% y por los valores mayoristas inclusive se proyecta al 70%.

Pero la realidad fija techos: como consecuencia de la crisis, la industria metalúrgica ha resignado más de 28.000 fuentes laborales desde 2015 a la actualidad, y el gremio perdió casi 200.000 afiliados.