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Sorpresa y lamento de Clarín y La Nación por la decisión de la CSJN que favoreció a Cristina

Mie, 15/05/2019 - 6:27pm
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Por Urgente24

Fue sorpresiva para los diarios Clarín y La Nación, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de no juzgar a Cristina Fernández hasta 2020, una vez terminada la elección presidencial y con el gobierno que resulte de ellas en plenas funciones. El multimedios de Héctor Magnetto no esperaba este escenario y tendrá problemas si hay un regreso de la exmandataria. El CEO de Clarín rechazó los intentos de CFK de restablecer un diálogo en los últimos tiempos, como hizo con otros dirigentes políticos y empresariales con los que se había enemistado. Para el multimedios que creció basado en el apoyo del Estado vía regulaciones y/o recursos publicitarios estatales, la novedad de la Corte le crea un escenario inesperado, donde no encuentra muchas explicaciones ni reacción.

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Claramente desde este martes (14/4) Clarín tiene un problema. La resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de no juzgar a Cristina Fernández hasta 2020 no es el escenario buscado y no tienen muchas explicaciones: no pudieron anticipar la decisión del máximo tribunal de Justicia del país y los intentos de CFK por restablecer el diálogo fueron rechazados por Héctor Magnetto.

Si bien hoy los K no prometen 'venganza' contra sus pasados adversarios políticos, sindicales y empresariales (con muchos de ellos Cristina se amigó y algunos operan para ella como es el caso de Alberto Fernández, por citar uno), para un emporio como Clarín que creció basado en el apoyo del Estado vía regulaciones y/o vía recursos publicitarios el dato de ayer es preocupante a futuro.

Por su parte, el diario La Nación también refleja en su edición de este miércoles (15/5) la sorpresa por la resolución de la Corte. Como Clarín, ambos salieron a acusar al peronismo que ayer se fotografió con la expresidenta y a los jueces pejotistas del máximo tribunal que la liberaron del juicio oral que la tendría en el banquillo de los acusados en plena campala electoral.

A propósito de la Corte y Cristina, la posición del multimedios de la familia Noble en algunos fragmentos salientes de la columna de Ricardo Kirschbaum titulada La “sensibilidad” de la Justicia y publicada este miércoles (15/5) el diario Clarín:

Es que esta instancia, que ya sufrió otras postergaciones, entraría en los llamados tiempos de la justicia, una elástica medida en la que el patrón no es precisamente el tiempo sino los avatares de la política.

Alberto Fernández trabaja tiempo completo para Cristina tiene muy buena llegada a Highton de Nolasco, Maqueda y, sobre todo, Ricardo Lorenzetti, ex presidente de la Corte. También a Horacio Rosatti.

La consecuencia de esta jugada es una sola: el juicio oral puede suspenderse y se evita, así, que la ex presidenta quede expuesta en uno de los varios casos de corrupción durante su administración.

La “corporación judicial”, tal como la define Cristina, parece sensible a los vientos políticos y se reacomoda tácticamente, aunque sus decisiones causen justificada frustración.

La nueva dilación del juicio oral por la corrupción en la obra pública es un síntoma de un síndrome evidente. La Corte ha consolidado un nuevo bloque de extracción peronista, en la que su presidente está solo, aferrado a sus convicciones de que la Justicia debería, contra toda prueba, ser inmune a la política.

La posición del diario La Nación la fijó el columnista Claudio Jacquelin, encargado de editorializar sobre la decisión de la Corte acerca de CFK, aquí reproducimos sus conceptos salientes:

Cristina Kirchner salió a potenciar su centralidad y lo consiguió con creces. La mayoría peronista de la Corte le dio un respiro inesperado a sus urgencias judiciales justo cuando ella había empezado a arroparse de la dirigencia justicialista más rancia, a volver a movilizar a la militancia kirchnerista y, sobre todo, a tratar de ampliar su base de sustentación.

…evitó que se opacara la reaparición de Cristina, en medio del proceso de definiciones electorales.

La aparición de la exmandataria ayer en la sede del Partido Justicialista , rodeada de ese pejotismo que siempre tanto despreció, subraya su decisión de gravitar decisivamente en la agenda política y mediática y la pretensión de recuperar el manejo de los tiempos electorales, sin develar el gran misterio. La precandidatura presidencial, la pregunta que se hacen todos, seguirá todavía sin respuesta. Aunque ya parecen quedar pocas dudas. ¿También para la mayoría de la Corte? Las dos apariciones que hizo en menos de cinco días tienen un claro denominador común que fortalecería la hipótesis de su postulación. Cristina ofreció deliberada y estudiadamente su versión más nestorizada en la Feria del Libro y en el PJ .

No hay casualidad tampoco en el llamado a una amplia coalición ni en la postergación de los dirigentes de La Cámpora en todas las fotos.

No parece importar que para el electorado independiente aquellas escenas, sumadas a la decisión de la Corte, huelan a pasado.

Lo que le importa a Cristina (o Alberto Fernández, que no es lo mismo pero es igual) es que el voto peronista no tenga fugas, que la Justicia no altere su plan electoral y que el centro de gravedad vuelva a estar en "ella". Allí está la clave. El propósito es abortar o retrasar hasta otro mandato los intentos de renovación peronista, para seguir con los paralelismos ochentistas.

En el kirchnerismo miran más cerca. Celebran el respiro que le dio la mayoría peronista de la Corte. Mientras tanto, asumen la necesidad de contar con una base dirigencial más amplia, capaz de soportar un nuevo proyecto para volver al poder. De eso se ocupan. El cristinismo solo no alcanza. Por eso, Cristina se nestoriza. En todo sentido.