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ADICCIONES, INDIVIDUO Y SOCIEDAD

Granata vs. Cerruti: La frivolidad está de moda

Lun, 26/08/2019 - 9:11pm
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La marihuana tiene su lobby 'friendly' y la restricción absoluta tiene otro. Ahora bien, ¿dónde están ambos en el debate presente acerca del futuro de las comunidades terapéuticas de adictos? Ellos luchan no sólo contra dramas que protagonizan consecuencia de haber comenzado con la marihuana y 'birra' para luego pasar a la cocaína, el LSD o 'pepa', las anfetaminas y la heroína (ni hablar del 'paco'), sino también contra un Estado que intenta ignorar su rol de legislador, inclusive para corregir sus propios errores. De pronto el consumo aparece en el debate político con una frivolidad llamativa.

Amalia Granata y Gabriela Cerruti: ¿Qué hacemos con las comunidades terapéuticas?
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Hay personas que pueden automoderar la ingestión de sustancias / contenidos / juegos, y por eso consumen sin llegar a la categoría de adictos.

Pero hay personas que no pueden lograrlo, y devienen en adictos.

En el caso de las drogas, es tan destructivo de personas y grupos sociales como también lo es el juego o la pornografía o la ciberadicción u otras psicopatologías.

¿Qué hace, entonces, la sociedad, o sea el Estado, frente a esas situaciones? ¿Legisla para la mayoría o para la minoría? ¿Cuál es el punto medio?

El debate no sucede sólo en la Argentina. También ocurre en otras sociedades y culturas, y no hay una respuesta única. En verdad, cada sociedad ensaya una propia vinculada a su identidad, hábitos y expectativas.

Resulta muy grave cuando esa sociedad carece de respuesta.

Quienes favorece la despenalización de todo (hay ciertos vasos comunicantes entre algunos militantes de la despenalización del consumo de marihuana y algunos militantes del reclamo de desrregulación del aborto), consideran que hay una sociedad de doble estándar, que ubica más en riesgo al más pobre, tanto al consumir droga de baja calidad como el riesgo de terminar preso, así como las jóvenes de escasos recursos se arriesgan más a morir consecuencia de un aborto ilegal. Es un punto de vista a considerar.

Quienes promueven la penalización absoluta mencionan la ruptura en el tejido social que sucede con la falta de controles al narcotráfico. Y también es un enfoque a considerar.

Ambos extremos nunca acuerdan pero el interrogante se refiere al punto de vista del Estado, que es un protagonista calificado en esta cuestión porque controla la legislación, imparte Justicia y tiene la fuerza de policía así como la salud pública. Existe la impresión de que el Estado argentino tiene enfoques confusos sobre todos estos temas. Esta carencia provoca algo evidente: ausencia de políticas de Estado en temas de amplia repercusión.

Un ejemplo bien concreto sucede con el trabajo terapéutico de recuperación de adictos: el 90% o más de los esfuerzos lo realizan organizaciones no gubernamentales y fundaciones, todas comunidades terapéuticas privadas -muchas de ellas originadas en aquel trabajo ejemplar que inició el pastor evangélico Carlos Novelli en 1973-.

Semanas atrás ocurrió una vasta movilización de profesionales, familiares y hasta pacientes de comunidades terapéuticas porque, consecuencia de una grave interpretación en la Ley de Salud Mental, corren peligro de desaparecer en 2020. Y el Estado todavía no se hizo cargo, hasta ahora, del reclamo consecuencia del propio error legislativo.

Es increíble que, entre el tironeo del libre consumo vs. la restricción total, el Estado / la sociedad / sus legisladores no encuentren un punto de vista que básicamente le permita al adicto abrir la ventana de su recuperación, contribuyendo así a reparar su grupo social.

Mientras persiste esta grave omisión, Amalia Granata vs. Gabriela Cerruti especulan sobre el consumo desde un punto de vista político, alejado de un enfoque terapeútico, acerca de una enfermedad que daña, a veces en forma irreparable, a individuos y sus familias.

Es llamativo, además, que se intenta utilizar el tema para sumar voluntades electorales de un lado o del otro, cuando a la mayoría de los perjudicados les importa bastante poco todo el tema proselitista porque tienen realidades más urgentes que atender.