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DILEMAS DEL ECUMENISMO

Ramadán cristiano: Diálogo interreligioso vs. sincretismo

Sab, 25/05/2019 - 7:26pm
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Por Urgente24

En Ciudad de Buenos Aires, una reunión por la ruptura del ayuno musulmán de Ramadán congregó a integrantes de distintos credos el jueves 23/05, en la parroquia San Ildefonso, organizado junto con el Centro de Diálogo Intercultural Alba. El presbítero Carlos White, delegado del Arzobispado de Buenos Aires para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso, dio la bienvenida al Centro que dirige Nancy Falcón y que se relaciona con el movimiento espiritual y educativo musulmán del pensador turco Fetullah Gulem, exiliado desde 1999 en Pensilvania, USA, y considerado enemigo público N°1 por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. es el líder del movimiento islamista moderado Hizmet. favorable a la convivenc. White recordó el reciente encuentro del papa Francisco con un consejo de imanes y evocó el encuentro de San Francisco de Asís con el sultán de Egipto hace 800 años en medio de las Cruzadas. Vinculó el ayuno que realizan los musulmanes en el mes de Ramadán con el que hacen los cristianos en Cuaresma y subrayó su valor como ejercicio espiritual. ¿Es diálogo o búsqueda de sincretismo? Al respecto, es interesante el debate propuesto por la web TercerAngel.org/

Fethullah Gülen, enemigo público de Recep Tayyip Erdogan, tema de un polémico ecumenismo porteño.
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2 fragmentos del ensayo publicado en la web TercerAngel.org/:

## "Ecumenismo no es diálogo interreligioso, y es importante tenerlo en cuenta. Diálogo interreligioso significa una interacción positiva, cooperativa y constructiva entre personas de diferentes tradiciones o creencias religiosas o espirituales, tanto a nivel individual como institucional, que no busca una fusión o asimilación de doctrinas distintas sino la promoción del entendimiento.

Ecumenismo, en cambio, es una búsqueda de una iglesia única, con la excusa de la unidad -que no es lo mismo-, y por ese motivo es un desafío complejo y polémico.

Hans Küng, profesor de Teología ecuménica y presidente de la Fundación por una Ética Global, elaboró una consigna para el diálogo interreligioso:

"No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones."

En cambio ecumenismo es la unificación de las distintas denominaciones cristianas separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición y de práctica religiosa, a partir de una polémica interpretación del Evangelio según Juan 17:21: .

"[…] que todos sean uno […]" .

Ecumenismo, en parte, es sincretismo: un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes desarrollen un ámbito de cohabitación a partir de la mezcla de sus tradiciones coincidentes.

Sincretismo es una simbiosis que puede crear una nueva identidad cultural única, incluso distinta de los cultos precedentes. Pero ¿cómo se llega a esa situación? Cuidado con la respuesta. Es importante distinguir entre la ornamentación de un rito y el significado del culto.

Una búsqueda de sincretismo originó, por ejemplo, la Iglesia de la Unificación, fundada como iniciativa del surcoreano reverendo Sun Myung Moon, quien se propuso unir, con intencionalidad política, tanto el mesianismo coreano como las filosofías del Extremo Oriente y el cristianismo. (...)".

Líderes religiosos promoviendo el ecumenismo:¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?
Líderes religiosos promoviendo el ecumenismo:¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?

## "(...) Sin embargo,

** ¿Por qué es tan importante, para algunos, la unidad institucional de todos los cristianos?

** ¿La fe es colectiva o es tan individual como el arrepentimiento y la redención?

** ¿Acaso una iglesia única universal modificaría el escepticismo espiritual colectivo, en parte consecuencia por la conducta de los líderes religiosos?

** ¿La eventual iglesia única universal no será un capricho antes que una necesidad?

** ¿El ecumenismo es un fin en sí mismo?

** ¿La adoración es un acto de fe individual o colectivo?

** ¿El cristianismo no era más dinámico, genuino y poderoso en sus comienzos, cuando su organización institucional era mínima y el foco de su acción eran los individuos antes que la burocracia de la religión?

En verdad, la gran comisión de Jesús fue sencilla: "Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos". (Mateo 28:18-20).

Los mandatos también son simples: "Jesús contestó: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos." (Mateo 22:37-40).

Cumplir este mandato resuelve el desafío. Por lo demás, hay una promesa: "Hombres de Galilea —les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!". (Hechos 1:11).

Por lo tanto, ¿cuáles son las prioridades?

Existe un riesgo considerable de que el ecumenismo sólo sea cristianismo de escritorio, quizás una distracción respecto del mandato, o una excusa para hacer tesoros en la Tierra, concediendo poder a una organización humana y perdiendo de vista el objetivo último.

Probablemente, todo resulte, otra vez más, una cuestión de fe. Creer en forma plena o creer en forma condicional o no creer en la promesa: "En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, donde vive el Señor Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que él regrese como nuestro Salvador." (Filipenses 3:20). (...)".