"¡Ahí vienen los tanques rusos!"

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VERSIONES SOBRE VENEZUELA

"¡Ahí vienen los tanques rusos!"

Lun, 15/04/2019 - 12:13pm
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En el listado de noticias que envía por Whatsapp el director del diario El Nacional, de Caracas, Miguel Henrique Otero, apareció una nota de la web Infobae América especulando acerca del desembarco de rusos en Venezuela y sus supuestos planes para sostener al gobierno de Nicolás Maduro. ¿Verdadero o Falso? Urgente24 decidió consultar al respecto a quien mejor conoce las cuestiones de Moscú en la región, Hernando Kleimans, y él envió la siguiente respuesta:

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En plena Guerra Fría, en la década de los '50 en el siglo pasado, una leyenda recorría el mundo: en los Estados Unidos un alto miembro del gobierno estadounidense se suicidó tirándose desde un piso alto en algún edificio neoyorquino, al grito de: “¡Ahí vienen los tanques rusos!”.

Aunque parezca mentira, yo era lo suficientemente chico como para no poder certificar la veracidad del episodio.

Pero se dijo que se trataba del almirante James Vicent Forrestal, y que la tragedia ocurrió el 22/05/1949, arrojándose desde una ventana del piso 16 del hospital naval de Bethesda. Forrestal fue el 1er. secretario de Defensa de los Estados Unidos (1947-1949).

Sí puedo recordar con precisión las grotescas deformaciones de la imagen rusa en los planos internacionales. Burdos, groseros, poco inteligentes, con fieras armas de destrucción y fácilmente derrotables por finos y rubios héroes estadounidenses. 

Luego, la vida se encargó de liquidar estos estereotipos. En general, los verdaderos espías soviéticos (o, tal como le dicen los rusos, “exploradores”) han sido gente de altísimo nivel intelectual, con grandes aptitudes para ubicarse en las más altas jerarquías occidentales y, además, con grandes capacidades científicas, explotadas principalmente luego de retirarse de la actividad específica.

Rudolf Abel, Iósif Griguliévich, Yuri Drozdov o el propio Vladímir Putin, son algunos de los ejemplos en este sentido. Uno de los institutos de enseñanza superior más severos de Rusia es la Academia del Servicio Federal de Inteligencia, con sus imponentes edificios en la Avenida Michurin, en el suroeste moscovita. 

Aunque los románticos tiempos del espionaje soviético ya son pasado histórico, denodados intentos de algunos trasnochados “observadores” y “anónimas fuentes” occidentales tratan por todos los medios de restaurarlos ahora en el nuevo envase de siniestro espionaje ruso. Por esto es que se enfrentan con dolorosos episodios de desmentidas y reconocimiento de falsedades.

Ahora resulta ser que “tropas de élite” rusas, encabezadas por el general Vasili Tonkoshkúrov, han desembarcado en el aeropuerto de Maiquetía, Caracas, Venezuela, al que arribaron a bordo de un gigantesco “An-124” y de otro más pequeño “Il-62M”. En total unos 100 militares. El objetivo: defender a Nicolás Maduro de la ofensiva opositora e impedir su derrocamiento.

Bueeeeeno, veamos. El general coronel Vasili Petróvich Tonkoshkúrov es subjefe de las Fuerzas Terrestres y titular de su Estado Mayor. A sus 59 años ha participado en la guerra en Afganistán a principios de los '80 y en las diferentes guerras en Chechenia en los '90.

Herido en combate y condecorado en numerosas oportunidades, Vasili Petróvich ya no participa en combates. Ahora conduce una de las principales direcciones de las Fuerzas Armadas rusas. Pese a su natural espíritu guerrero, el general coronel (más arriba sólo hay dos grados: general de ejército y mariscal) no es el jefe más indicado para lo que anuncian las “anónimas fuentes”.

Quien conoce algo de la historia de las relaciones de Moscú con el fallecido comandante Hugo Chávez y con el actual presidente Maduro sabe que la cooperación técnico-militar se desarrolla ya hace más de una década.

(A propósito, Venezuela fue el primer país que Rusia reconoció como soberano e independiente en América Latina, en 1857…).

Los primeros contratos en este ámbito se firmaron en 2005, para la provisión de fusiles automáticos Kaláshnikov (AK-103), helicópteros Mi-8 y Mi-17, baterías misilísticas antiaéreas, caza-bombarderos SU-29, lanchas patrulleras y otros equipos militares de detección temprana. En 2013 se inauguró un centro de servicio para los helicópteros y para finales de este año se aguarda la puesta en marcha de la planta de producción de los Kaláshnikov y sus municiones.

Se ha hecho habitual la visita de delegaciones militares rusas a Venezuela y de venezolanas a Rusia. El ministro de Defensa venezolano, general Vladimir Padrino López, viajará nuevamente a Moscú para participar entre el 23 y el 25 de abril en la Conferencia Internacional de Seguridad.

Navíos rusos desarrollan maniobras conjuntas con la flota venezolana en aguas del Caribe y los grandes bombarderos estratégicos TU-160M utilizan bases venezolanas para repostar en sus continuas misiones de patrullaje global.

De modo que la llegada de dos aviones rusos y de unos 100 militares de ese país a territorio venezolano no levanta el menor comentario en la población venezolana, preocupada ciertamente por otras complicaciones de vida.

Por otra parte, el Ministerio de Defensa ruso declaró oficialmente que la delegación se aplica al cumplimiento de los convenios y contratos vigentes entre ambos países. Es realmente difícil comparar esta delegación con la presencia militar rusa en Siria, como algunos intentan hacer.

Antes, mucho antes de que al presidente Bashar al-Ásad se le hiciera la vida complicada, Rusia había heredado de la exUnión Soviética una posición de repostaje en el puerto sirio de Tartu. Luego, a petición del Presidente de ese país, Moscú envió a Siria un importante contingente de componente aéreo, que desplegó un definitorio combate contra los terroristas del Estado Islámico, logrando su plena derrota. A esto se le agregaron bombardeos puntuales sobre enclaves terroristas lanzados desde esos mismos TU-160M y con misiles “Kalibr” desde navíos ubicados en… ¡el Mar Caspio!

Nada de eso pinta en Venezuela. Y sería difícil suponerlo contando con la poderosa fuerza armada venezolana, equipada con los armamentos más modernos y sofisticados de la industria militar rusa.

El otro punto “candente” es que acaba de ser descubierta (¡!) la participación de Igor Séchin en el mantenimiento en el poder del presidente Maduro y en el enfrentamiento, ante la bondadosa intención de Washington DC de intervenir militarmente Venezuela, tras saquear sus cuentas bancarias internacionales y declarar la prohibición urbis et orbis de la comercialización del petróleo de la empresa PDVSA.

Bueeeeno, de vuelta. Antes que nada debo recordar que estamos en 2019 y que son realmente estériles y fuera de contexto estas bravuconadas del Pompeo del Potomac fervorosamente secundado por Elliott Abrams. el amable y bien intencionado asesor en Venezuela del señor Michael Richard Pompeo (conocido representante de los millonarios hermanos Koch), o sea el del Potomac, reitero, que ya se había destacado amplia y francamente en el affaire Irán-contras, operación armada a mediados de los '80 para destruir al gobierno legal de Nicaragua enfrentado con los restos fascinerosos de los somocistas. 

Venezuela tiene un serio problema con su producción petrolera, pero sigue siendo miembro activo de la OPEP y de su nueva iniciativa: la OPEP+ que lideran Arabia Saudita y Rusia, que desde hace un tiempo viene regulando el precio mundial del crudo para evitar “traviesas” maniobras fraudulentas desde Washington. El mundo ha cambiado.

Ahora volvamos al señor Séchin, Igor Ivánovich. Este filólogo-romanista de 58 años, escudero del Sr. Putin desde la década del '90, ha servido a su país como intérprete militar en Mozambique y Angola y, por lo que se murmura de él, maneja aceptablemente el español producto de sus relaciones con los voluntarios cubanos que combatieron en la guerra civil de Angola al lado del presidente Agostinho Neto. Luego, él trabajó en la Alcaldía de San Petersburgo donde conoció a Vladímir Putin. Desde ese momento, se convirtió en uno de sus más fieles y persistentes colaboradores.

El señor Séchin fue ubicado por Putin, ya Presidente, al frente de la petrolera estatal Rosneft y fue el encargado de hegemonizar el anárquico sector de hidrocarburos en Rusia, desarticulado por completo luego de la caída de la Unión Soviética.

Hoy, Rosneft, Gazprom y Lukoil manejan todo el espectro productivo y comercializador tanto en petróleo como en gas (junto con la “privada” Novatek, propiedad de Leonid Míjelson y Guennadi Tímchenko, dos multimillonarios ligados a Putin desde su más tierna infancia). 

Séchin, uno de los más activos miembros del grupo de poder “Silovikí” (literalmente, las fuerzas de seguridad), extremadamente conservador, es quien ha manejado desde el principio toda la relación con Venezuela y más concretamente con la empresa PDVSA, de la que Rosneft posee casi un 20% de acciones. No es de ahora, es desde hace más de 10 años que esto ocurre. Rosneft ha desplazado de Venezuela a la “privada” Lukoil y, en conjunto con PDVSA, tiene varias joint venture dedicadas a la explotación y comercialización de crudo superpesado en la cuenca del Orinoco.

En resumen: Rusia tiene profundas vinculaciones operativas, económicas y políticas con Venezuela. Sin embargo, ocupa la 3ra. posición en el ránking de inversores en el país del Caribe.

1ro. están los chinos, con unos US$ 50.000 millones; y antes de Rusia están… fondos de inversión estadounidenses como Blackrock. Los propios operadores rusos como Rosneft o Rostech (complejo industrial militar) han declarado que no tienen complicaciones con los pagos venezolanos.

Y, desde luego, sólo desembarcarán los tanques T-90 rusos que han sido adquiridos por la Fuerza Armada venezolana.

En la continuidad, pues, de la saga inicial, no hay demasiados motivos para suicidarse y, si los hubiera, sería simplemente por flagrantes errores en el análisis y comprensión de las posiciones en el mundo actual. Como decía mi papá: “la mentira tiene patas cortas”…