Clarín, La Nación y el club de cazadores de pescado podrido

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ZORROS QUE CUIDAN EL GALLINERO ELECTORAL

Clarín, La Nación y el club de cazadores de pescado podrido

Jue, 23/05/2019 - 9:55am
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Los principales grupos editoriales del país, empezado por Clarín y Nación, junto a más de 60 medios gráficos, televisivos y radiales de nivel municipal, provincial y nacional y a empresas tecnológicas administradoras de redes sociales, como Facebook y Google, acaban de formar un selecto club que se ofrece para filtrar noticias falsas que pudieran estar reñidas con la elección presidencial en ciernes. Hasta en democracias consolidadas, como la de USA, se colaron desinformaciones que incidieron en las urnas. Ocurrió también hace poco, en Brasil, en especial a través de WhatsApp. Donde no llega la fría vara privada que recién se instituye en Argentina, fracasado el año pasado un intento legislativo de regulación, es al manejo tendencioso de la data por parte de los formadores de opinión. Apunta a los sesgos cognitivos e interpretaciones ilógicas de las noticias disponibles. Más que informar, lleva agua para el molino de un lado u otro de la grieta. En el manejo cotidiano de la transmisión de los metamensajes en formato periodístico, la hoja de ruta suele arrancar en un agente de comunicación política, que pone en marcha la ingeniería de trolls y cuentas de reproducción automática. El link circula. Se esparce por muros, timelines y chats. Recibe comentarios y "me gusta", con la viralización como meta. Este circuito de los paquetes de comunicación por redes tiene un costo de partida: entre  $30 y 40 mil por mes, como mínimo, que van a parar a una consultora. Luego, como en el juego de los flippers, es cuestión de cosechar el puntaje, o sea votos, con los rebotes de cada bola.

A un 78% de los consumidores de información les resultan muy creíbles la que obtienen de amigos y familiares.
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Pescado podrido se llamaba en las antiguas redacciones gráficas a las mismas informaciones falsas que, en tiempos modernos, se hacen circular por los medios de difusión pagos y también por las redes sociales. Se las populizó como fake news desde que se denunció su intromisión en campañas presidenciales de USA, culpando principalmente a Facebook como canal de distribución por no disponer de filtros preventivos.

Gurúes internacionales del big data, tal como el alemán Martin Hilbert, un científico de la comunicación ex Cepal que asesora a la Biblioteca del Congreso de USA y enseña en la Universidad de California (Davis), vienen insistiendo sobre la necesidad de regular el tráfico de datos adulterados con que se manipula la voluntad ciudadana y se la induce a polarizar las decisiones en las urnas. 

Ellos denuncian que los políticos se valen de las tecnologías para aplicarlas en las redes comunicacionales a fin de distanciar la posibilidad de que propuestas parciales de cada contrincante sean pasibles de someterse a acuerdos básicos en las sociedades, sesgando tendenciosamente las opiniones al clasificarlas por grupos de preferencias.  

Claramente Jair Messias Bolsonaro es Presidente de Brasil gracias al fake news sistemático practicado por simpatizantes suyos.

Ni el Capitolio estadounidense ha podido hasta ahora encontrarle la vuelta para legislar en contra de estos procedimientos engañosos que debilitan las democracias.

En la Argentina, con los comicios presidenciales en ciernes, ya vienen operando ejércitos de trolls desde un lado y otro de la denominada Grieta, para consolidar, previo al inicio formal de las campañas, que el poder se dirima entre Mauricio Macri y CFK, y que el peronismo vaya dividido a las urnas.

Tampoco por estos lares se le pudo hacer lugar a las fake news en la agenda parlamentaria y es así como surgió una iniciativa mediática para intensificar la lucha contra la desinformación, que impulsan y coordinan AFP Factual, Chequeado, First Draft y Pop-Up Newsroomen, y en la que participan a nivel municipal, provincial y nacional más de 60 medios gráficos, televisivos y radiales y empresas de tecnología.

Entre ellos, Anfibia, BBC Mundo, Canal 13'> Canal 13, Canal 9, A24, El Cronista, El Día, El Liberal, El Litoral, La Capital, La Gaceta, La Voz del Interior y Página 12, Marcha, Agencia Presentes, LatFem, Diario Popular, Minutouno.com y el Grupo Crónica, conforman una red que se propone filtrar la viralización de la información falsa en fotos, videos y mensajes políticos sin chequeo propia de las campañas políticas sucias. 

Los contenidos “verificados y confiables” estarán disponibles si logran trasponer un embudo esterilizado: www.ReversoAr.com, y también en las diferentes redes sociales de la alianza que serán @ReversoAr en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Además, habrá un contacto vía WhatsApp en ReversoAr.com/whatsapp.

La iniciativa sigue las enseñanzas de las que se hicieron en diferentes países:

** “CrossCheck” en Francia,

** “Electionland” en USA,

** “Verificado” en México,

** “Comprova” en Brasil, y, más recientemente,

** “Checkpoint” en India y

** “Comprobado” en España. 

¿Es efectivo? Está por verse. Comprova, por ejemplo, no pudo garantizar mucho....

Probablemente resulte una herramienta formal para presentarse con responsabilidad social ante la opinión pública. Porque  varios de los medios participantes difundieron las probables mentira del hoy detenido Marcelo D'Alessio tal como si fuesen ciertas, resultado de no verificar en nombre de la Grieta política. Y ni siquiera han pedido disculpas a la comunidad de lectores intoxicados.

Entonces, los nombres vernáculos que aparecen como seleccionadores de noticias no son precisamente un dechado de pureza: Artear y THX Medios S.A (Infobae) publicaron que una mujer llamada Ivana Yolanda Burgos había agredido en un acto en la Villa 31 al Presidente Mauricio Macri, y por haber sido falsa la información fueron condenados por el juez Juan Martin Alterini a indemnizarla.  

La Nación, en pleno debate por el aborto entre los pañuelos verdes y celestes, salió en favor de esta última posición con un editorial titulado “Niñas madres con mayúsculas”, que le mereció recibir a lo largo del día un repudio generalizado, hasta de sus propios periodistas.

Estos medios nacionales suelen ser receptáculos de operaciones concebidas en la usina de la Casa Rosada, tal como la que hizo propalar este año que una vecina, Adriana, que vive con su marido y sus dos hijas en Colegiales, hace un tiempo le había mandado un mensaje a Macri por Facebook y que él la había ido a visitar a su casa. Pero en realidad no se fijaron que tomaron la misma noticia subida el 29 de mayo de 2018 en la propia cuenta de Facebook del mandatario.  

Las dispersas patas de las mentiras

Fueron muchas las oportunidades en que Clarín y La Nación, conspicuos integrantes del recoleto grupo que se propone desentrañar verdades y mentiras informativas, más el primero en su obsesión por desenmascarar la corrupción de su acérrimo enemigo político, el kirchnerismo, han patinado con furcios originados en el comando de inteligencia paraoficial. 

Y ahí aparece el caso del abogado trucho, D'Alessio, quien inspiró notas de pseudo investigación reproducidas en el Gran Diario Argentino que hasta recibieron premios internacionales de periodismo, tal como sucedió con el caso de las denuncias de cuentas en el exterior inexistentes adjudicadas a la ex ministra de Seguridad de CFK, Nilda Garré, y a Máximo Kirchner, que terminaron siendo desacreditadas en la órbita judicial.

En cuanto a buzones que le vendieron al Presidente, quien los propaló, y entonces fueron ampliamente difundidos por el aparato mediático que encabezan los grandes medios beneficiarios de la pauta publicitaria oficial, tal como sucedió con “el millón y medio de personas que hoy tiene cloacas y antes no tenían y convivían literalmente con la mierda”, que tiró Macri en la entrevista televisiva acordada con su amiga Viviana Canosa.

No hizo más que repetir un tramo del propio discurso de apertura de sesiones legislativas: “Se cambia en serio cuando un millón y medio de personas consiguen acceso a cloacas y cuando 817 mil personas pueden ahora abrir una canilla y ver salir agua limpia”, hasta Chequeado (uno de los auditores de la red ReversoAr) calificó la afirmación de “Verdadero”, luego de verificarla con la fuente en la que se basó Mauricio Macri : la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica del Ministerio del Interior...

Y salió por todos lados, hasta que en Página/12 recordaron que “según los datos del organismo oficial, en 2015 ´la cobertura urbana era de 87% de agua y 58% cloacas’, mientras que a fines de 2018 ‘había llegado a 88,6% y 62,5%”. 

O sea que la mejora daría apenas de 1,6% y 4,5%, respectivamente, sin mencionar que las obras habían quedado a más de mitad de camino de las que habían sido prometidas. 

Esto llevaría a una conclusión que deberían tener en cuenta los impulsores de Reverso: los medios llaman 'fake news' a las mentiras instaladas en las redes sociales por no periodistas, pero no las llaman 'fake news' cuando son 'operaciones de prensa'. Pero no siempre los lectores son víctimas, en muchas ocasiones son cómplices.

Sin embargo, y en forma creciente, la audiencia ya está avisada de las tendenciosidades, tanto de las lucrativas como las militantes. 

Tal es así que un sondeo de opinión pública de Solo Comunica revela que, para los lectores, las noticias policiales son las más verosímiles, mientras que las políticas y económicas, que se ubican en el tope del consumo, resultan las que gozan de menos credibilidad (4,6 y 4,9 puntos respectivamente), incluso por debajo del promedio de credibilidad del conjunto de noticias (5,5 puntos).

De todos modos, un relevamiento realizado por la consultora Kantar, 'Dimensión 2019',  que muestra los principales desafíos y oportunidades a las que se enfrenta la industria de la comunicación desde la perspectiva de los profesionales del sector y la de los consumidores a los que estos tratan de alcanzar, concluye que los medios tradicionales mantienen su liderazgo como los más confiables, reivindica la medición híbrida para comprender los nuevos hábitos y destaca el crecimiento de la eficacia de la earned media y las relaciones públicas, que integra la publicidad con las acciones de comunicación para llegar al público.

Sin embargo, el 67% de los encuestados juzga importante identificar las acciones de comunicación y marketing como “anuncios”.  

Ellos relacionan a la mitad de las suscripciones de televisión/contenidos audiovisuales online hechas por adultos que son manipuladas por el interés en las programaciones de series y películas a las que no tienen acceso desde canales más masivos.

El 37% de los suscriptores de servicios de prensa detecta que valoran la personalización y un 70% se guía por las reseñas que están en las páginas web.

Como contraste, a un 78% de los consumidores de información les resultan muy creíbles la 'data' que obtienen de amigos y familiares.

En 2018, naufragó en el Congreso un intento por regular legalmente las fake news y ahora una iniciativa privada de los propios medios y administradores de redes sociales es la que se postula para elucidar entre las noticias verdaderas y falsas reñidas con la campaña presidencial 2019.

Advirtió en tal sentido elpais.com que a todos nos caben los sesgos cognitivos, interpretaciones ilógicas de la información disponible. "Más que errores, son atajos, mecanismos que usamos cada día y que funcionan muy bien para tomar decisiones rápidas, pero que a veces nos llevan a error", según explicó Helena Matute, catedrática de psicología de la Universidad de Deusto.

Y, tal como la mayor parte del tiempo ni siquiera somos conscientes de ellos, lo único que podemos hacer es "estar alerta y ser más críticos", dice Matute. 

Michael Shermer, en The Believing Brain, advierte que primero nos identificamos con una posición política y, a partir de ahí, interpretamos la información para que encaje en nuestro modelo de la realidad.

La cuestión se complica porque se añaden elementos como la emoción y el sentimiento de pertenencia.