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MACRI EN EMERGENCIA

Cuando “las papas, queman”

Lun, 22/04/2019 - 8:08am
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Hubo días en los que había oportunidad, pero la conducción de Cambiemos ignoró las advertencias. Mucha soberbia e igual volumen de ignorancia. Ahora es muy complicado. Probablemente tarde. Corren horas definitivas para el proyecto reelectoral de Mauricio Macri. El indicador N°1 de falta de apoyo proviene de las grandes empresas: fue muy escasa la adhesión a los “Precios Esenciales”. Hasta ahora, participaban de los “Precios Cuidados” más de 140 empresas e industrias. Ahora, no llegan a 20. De 754 productos que supo tener la lista previa, ahora llega sólo a sólo 64. 

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). La realidad abofeteó a Mauricio Macri y Marcos Peña: Puertas adentro, comenzaron a reconocer que pueden perder las elecciones. Sin embargo, de una forma u otra, negacionistas al fin, presentan argumentos, encuestas o escenarios en donde crecen las chances de reelección. Insólito. 

¡Si hasta Jaime Durán Barba reconoce públicamente que el Presidente de la Nación y Cristina Fernández de Kirchner “están cabeza a cabeza”! Esto implica que la ex Mandataria se impone a Mauricio Macri en sus propias investigaciones.

En consecuencia, arrinconados por las encuestas y los pésimos indicadores macroeconómicos, salieron a tratar de recuperar votantes desilusionados, votantes enojados y votantes propios; anunciando un paquete de medidas que contiene muchas de las políticas que aplicó CFK en 2008 y 2009, y que el PRO no se cansó de criticar. Así, del mesianismo pasaron al gradualismo y, ahora, al populismo, casi sin escala.

El paquete de medidas es pobre, electoralista, responde más a la demanda del “hagan algo” que a tratar de frenar el agravamiento de la crisis; sin duda, no sirve para frenar la inflación y, apenas, para paliar su efecto en algunos grupos sociales puntuales; con alto costo para el Tesoro y la ANSeS; y sin esperanzas de que revierta la tendencia destructiva de puestos de trabajo y cierre de Pymes, comercios e industrias.

Además, más allá del nuevo récord de Riesgo-País en el Gobierno de “Cambiemos”, de la baja de las acciones en bancos y títulos públicos o la fuerte suba que tuvieron los Certificados contra Default a 2 años; el primer indicador de falta de apoyo a las medidas por parte de las grandes empresas es la escasa adhesión que tuvieron los nuevos “Precios Esenciales”. 

Hasta ahora, participaban de los “Precios Cuidados” más de 140 empresas e industrias. Ahora, no llegan a 20. 

De 754 productos que supo tener la lista previa, ahora llega sólo a sólo 64. 

Es claro el fracaso del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, en conformar un listado más extenso y nutrido. Sin embargo, la Casa Rosada lo mantiene en el cargo.

Arcor es la empresa que más “puso el pecho” en esta movida: Colocó 16 de los 64 productos citados. 

Molinos, del Grupo Pérez Companc, acompañó sólo con yerba y arroz. 

Aceitera General Deheza ofrece su 2da. marca de aceite (“Día a Día”, no “Natura”). 

Ledesma puso una 2da. marca de azúcar. 

Los gigantes de limpieza e higiene personal, Procter & Gamble y Unilever, no están

Tampoco Coca Cola. 

Pepsico aportó  polenta, nada más. 

Cervecerías y Materias Quilmes, apenas un porrón de 340 centímetros cúbicos. 

Las bodegas, se borraron todas, salvo Norton, que aportó 5 variantes de baja gama. 

La Serenísima (que tiene como socio a Arcor) puso su marca  de leche “La Martona”, que compró por $1 hace algunos meses y trata de reposicionar. 

Quesos, no hay. 

SanCor e Irolay, ofrecieron algunos yogures. 

Los frigoríficos exportadores ofrecieron los cortes que no venden al exterior: Asado, Matambre y Vacío, pero sólo lo venderán en el Mercado Central o en sus bocas de expendio

¿Ud., tal como yo, vive lejos de La Matanza o de un frigorífico? Agua y ajo….

Siempre fue mala la relación que Mauricio Macri tuvo con el “Círculo Rojo”, pese a que 90% de su Gabinete, y él mismo, pertenecen a ese “Círculo Rojo”. O sea que Macri se lleva mal con sus pares. La ceguera, la sordera y la soberbia del Gobierno impidieron un diálogo constructivo para ambas partes y para la Argentina. 

El “GloriaGate” pulverizó lo poco positivo que podía sobrevivir de esa relación. Pero, ahora, la Unidad de Investigaciones Financieras pidió al juez federal Claudio Bonadío que inicie una 2da. etapa, donde se investiguen posibles maniobras de lavado de dinero; y la AFIP viene frenando un 3ra., sobre evasión fiscal de los dineros que se usaron para pagar las coimas; y una 4ta., en manos de la Comisión Nacional de Valores, sobre falsificación de balances y pagos de dividendos menores a los inversores. Esto sin contar las “averiguaciones” que está realizando muy subrepticiamente la Securities & Exchage Commission y que puede ser un escándalo millonario, en dólares.

De esta forma, volvemos a un clásico de la clase empresarial argentina: En las crisis, emiten comunicados de apoyo y de adhesión, pero maximizan la ganancia con la venta de sus productos (lo que es muy lógico) y, casi seguro, dolarizan sus carteras. El problema es que luego salen a criticar que “el plan no funcionó”. Nadie les pide que se inmolen, pero no que critiquen luego lo que no apoyaron el ajuste o, peor, lo boicotearon.

Sin embargo, ¿cómo no va a respaldar el “Círculo Rojo” a Roberto Lavagna, a Sergio Massa, al kirchnerismo o a cualquier otro candidato que asegure que Comodoro Py enterrará esas causas judiciales y que los organismo de control oficiales dejarán caer el “GloriaGate” y sus derivadas? Para muchas, es cuestión de supervivencia.

Más allá del pobrismo de las medidas anunciadas, llegar a ellas tuvo un costo muy alto dentro del Gabinete.

Además del debilitado Dante Sica, Guido Sandleris tuvo que soportar que Nicolás Dujovne le cambiara el esquema cambiario, con apoyo del Fondo Monetario Internacional (y pese a que consiguió de los bancos algunas reducciones de costos para las Pymes, su posición no es sólida en el Banco Central). Leandro Cuccioli pudo lanzar su postergado plan de facilidades, ante el enojo del ministro de Hacienda, que no quería resignar un peso de recaudación o multa. 

Tampoco Marcos Peña quiso armar este “plan”, dado que cedía ante el reclamo de los radicales y de la oposición, que igualmente iban a criticar las medidas, algo que ocurrió. 

Por fin, Carolina Stanley pudo ofrecer algo a los colectivos sociales, pero no el aumento de AUH que solicitó.

No es casual que el Gobierno eligiera este miércoles 17/04 para realizar el anuncio oficial: sabía que el IPC iba a estar por encima del 4% e iba a ser portada de los medios toda Semana Santa. Había que cambiar la Agenda. 

Dato: Desde 1989 hasta hoy pasaron 363 meses, en 38 hubo inflación mayor a 4%. En tanto, el acumulado anual (54,7%) es el mayor desde 1992 (41,6%) y, si sigue esta tendencia podría ser el nivel más alto desde 1991 (84%). Había que salir a decir algo, cualquier cosa, como se hizo.

Pero, además de responder al “hagan algo”, el Gobierno de Mauricio Macri salió a “tender puentes” con todos los que estuvo peleado desde que ingresaron al poder. Comenzaron a inicio de Abril con los miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y con la cúpula de la Iglesia Católica Apostólica Romana, luego vino el “descongelamiento” de la relación con la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno porteño, que desde el choque por los cambios de Gabinete de Septiembre del año pasado, eran más que gélidas.

María Eugenia Vidal tuvo encuentros con varios de los jueces de Comodoro Py más duros contra el macrismo; un encuentro “casual” con Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez permitió volver a charlar con los Gobernadores radicales, Martín Lousteau regresó a la Casa Rosada. 

Por fin, para esta semana, Marcos Peña invitó a “Ricardito” Alfonsín, Federico Storani y Juan Manuel Casella “a conversar”, en un vano intento por evitar una ruptura de “Cambiemos”, que hoy parece imposible.

Después de manejar el Gobierno sin permitir que sus aliados “metieran baza”, ahora, Mauricio Macri ofrece “abrir el esquema” de “Cambiemos”. No habla de institucionalizar la alianza gobernante, sino de ser menos inflexibles y  casi como un favor. 

Duda: ¿Implicará eso un acercamiento a la “Pata Peronista”? 

Rogelio Frigerio puede ayudar en esa tarea, pero Emilio Monzó está más de salida que de entrada del macrismo.

Así, en cuestión de 3 meses, el Gobierno de Mauricio Macri pasó de la negación a la parálisis y, ahora, reclama, exige, una épica del sacrificio, pero sin “explicar" el futuro por el cual sacrificarse.  

De esta forma, la estrategia de marketing electoral que hay detrás de este “paquetito” no sólo intenta revertir la ira, la bronca que hay hacia el Gobierno, sino también, recuperar la iniciativa, aliados, intención de voto, seducir desencantados, bajar la imagen negativa y sumar capital político. Demasiado para tan poco.

El 1° de Marzo vimos un Mauricio Macri enojado. Desde entonces, nos mostraron al Mauricio Macri empático, cercano con los que sufren el mayor impacto de la crisis, olvidando que, además de Presidente de la Nación, él es un hombre millonario en dólares y que los efectos de la crisis le son lejanos. 

Ahora, con una pésima pieza propagandística trataron de humanizarlo. Pero, en situaciones de crisis, la ciudadanía no pide un Mandatario enojado, empático o humanizado. Reclama, exige, un líder que los saque de la crisis, un “capitán” que “conduzca el barco en la tormenta”, alguien en quién creer, alguien a quién seguir. Pasando Semana Santa en Alta Gracia, eso no se consigue. Se está enviando el mensaje contrario que se necesita.

La confianza en que Mauricio Macri pueda solucionar la crisis económica se esfumó para el 75% del electorado. En 3 años y medio, ni el Presidente de la Nación, ni el Jefe de Gabinete, ni su actual Ministro de Economía han acertado 1 sólo de sus pronósticos macroeconómicos. 

Han dilapidado 5 o 6, ya se pierde la cuenta, políticas monetarias y cambiarias; 3 conducciones del Banco Central, 1 acuerdo con el Fondo Monetario Internacional con 3 waivers, la mayor cantidad de reservas que haya tenido en su historia la Argentina y el mayor endeudamiento de los últimos 20 años. 

¿Qué se necesita para que el Presidente de la Nación entienda que tiene dos problemas llamados Marcos Peña y Nicolás Dujovne? 

¿Perder las elecciones? 

Pues, si la respuesta es positiva, van por el camino correcto.

Raúl Ricardo Alfonsín argumentó, luego de su renuncia anticipada en 1989, “no supe, no pude, no quise”. Sin duda, es una frase para aplicar a Mauricio Macri. No supo cómo superar la crisis que dejó el kirchnerismo, en todo caso, ordenó algunas cuentas. 

No pudo entender lo que necesitaba la Argentina y, aunque lo haya entendido, no quiso aplicar la solución necesaria; como tampoco quiere desprenderse de su pésimo Jefe de Gabinete y aún peor ministro de Hacienda y Finanzas.

Marcos Peña pensó como estrategia de campaña mostrar un Gobierno débil y el inminente regreso al poder de CFK, para ganar. Bueno. Ya no es una maniobra electoral. Ahora, es verdad. El peligro es real. Y es un escenario en el que nunca pensaron. Ahora, “las papas, queman”.