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ELECCIONES 2019

El cardenal Poli le acercó 'un puente de plata' a Macri, ¿lo aprovechará?

Dom, 26/05/2019 - 11:00pm
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El Gran Acuerdo que lanzó al ruedo Mauricio Macri semanas atrás sólo fue marketing electoral cuando merecía considerarse una herramienta concreta y potencialmente decisiva para reducir el enfrentamiento. Esto es lo que considera la Iglesia Católica argentina, no haciendo falta recordar (¿o sí?) que el Papa también es argentino. Hoy Macri se encuentra mucho más devaluado porque el centro de la escena lo tiene CFK, sin siquiera necesitar ser candidata a Presidente, y porque las nuevas encuestas de opinión pública lo siguen ubicando hacia abajo. Para colmo, se le 'pichó' Alternativa Federal, en especial porque Juan Schiaretti no fue lo que Macri necesitaba (un salvavidas). Complicadísimo el escenario que así lo explica Claudio Chiaruttini:

Tedeum del 25/05/2019 en la Catedral Metropolitana porteña.
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Cristina Fernández de Kirchner puso el menú, ahora, todos los protagonistas del mundo político trata de “comerse los sapos” que sean necesarios para romper la trampa que les tendió la ex Mandataria, lo que confirma su centralidad, su habilidad política y la enorme capacidad para sorprender a sus aliados y opositores.

En muchos casos, generando notables éxitos, pero también abundaron los rotundos fracasos (como cuando puso a Carlos Zannini de candidato a vicePresidente de Daniel Scioli, a Aníbal Fernández en Provincia de Buenos Aires o cuando eligió a Mauricio Macri como su “enemigo elegido”, creyendo que él nunca podía ganar una elección presidencial).

El Gobierno de Macri, que rechazó 3 años y medio sumar una “pata peronista” a nivel nacional, tuvo que sentarse a negociar con Miguel Ángel Pichetto, Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey para tratar que no se desmorone “Alternativa Federal”.

Fotos sonrientes envían fuertes mensajes políticos que, hasta ahora, han tenido impacto nulo en la masa de votantes peronistas y, menos, en las actitudes soberbias de Roberto Lavagna y las necesidades electoralistas de Sergio Massa.

El mismo Gobierno que, a tu tiempo, intentó usar a Massa, que negoció con Massa, que nunca trató de sumar a Massa y que le “cortó los víveres” a Massa, ahora trata que Massa no se vaya con el peronismo bonaerense, como candidato a gobernador provincial; busca que siga dentro de “Alternativa Federal” como candidato presidencial y hasta intenta que fuese candidato a Presidente de la Nación, que lleve la boleta de María Eugenia Vidal como postulante para la reelección; pese a que la propia Casa Rosada firmó un Decreto rechazando las boletas “Espejo” o “Colectoras”. Todos estos errores, tienen autor: Marcos Peña.

El caso de las listas “Espejo” o “Colectoras” es un típico caso de la improvisación, desconocimiento político y falta de inteligencia del equipo de Peña para preparar el escenario electoral que más pueda beneficiar a la reelección de Macri.

A estas alturas, queda claro que haber evitado el desdoblamiento de las votaciones en la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires puede terminar con el Gobierno de Vidal y debilitar, mucho, las chances de Horacio Rodríguez Larreta.

Sólo la miopía política del Jefe de Gabinete no le permite entender el enorme error que le hizo cometer a Macri y a “Cambiemos”.

La “avivada” de tratar de habilitar el voto por correo para los argentinos que estén en el exterior el día de la votación, por Decreto, dado que nunca se pudo consensuar algo en el Congreso; terminó por ser declarado inconstitucional por la Jueza Federal con competencia electoral, María Romilda Servini.

Y haber intentado frenar las listas “Espejos” o “Colectoras” por el mismo instrumento legal, sigue el mismo camino.

Por lo cual, la Casa Rosada espera la declaración judicial para tratar de salvar una herramienta que puede ser esencial para las aspiraciones electorales del macrismo ortodoxo.

¿Qué chances hay de una negociación entre la Casa Rosada y Sergio Massa? Hoy, ninguna.

El enojo del tigrense con el macrismo es enorme. No es menor con Vidal.

Pero puede tener más chances de negociar la gobernadora bonaerense que la Presidencia de la Nación, aunque para Massa no hay incentivos en sentarse a conversar con “Cambiemos”, dado que está convencido que el kirchnerimo tiene, casi, ganada la elección y le ofrece la Provincia de Buenos Aires como opción (debería pasar por una PASO, algo que desalienta aceptar la oferta).

Queda claro que Schiaretti y Urtubey juegan para el macrismo y que Massa y Lavagna juegan para ellos y, de rebote, para CFK.

Sin embargo, la única fórmula ganadora para la Casa Rosada es que “Alternativa Federal” tenga PASO propia, quizás con hasta la postulación del gobernador de Córdoba, para tratar de aspirar la mayor cantidad de votos peronistas posibles. Pero eso no implica que los vaya a conservar en las generales o, si es necesario, en el balotaje.

Todos en “Alternativa Federal” saben que no tienen chances de ser elegidos Presidente.

Quizás sus egos no se los permita ver con facilidad, pero ninguno es tonto.

Por eso, ahora, deben buscar la máxima ganancia para sus seguidores, para sus personas, si es quieren mantener sus aspiraciones políticas, algo que todos pueden perder, si hacen malas elecciones.

Desde el anuncio de CFK, “Alternativa Federal”, per se, no tiene sentido, ni como espacio ideológico, ni político, ni de poder y, ahora, menos, electoral. Siempre careció de discurso unificado, de liderazgo (faltó un “primus inter paris”) y de proyecto político. Intentó encarnar al voto peronista no kirchnerista, pero con un candidato peronista, no tiene sentido oponerse.

En el fondo, ese fue el sentido de la decisión táctica de la ex Mandataria, dado que no sólo rompió “La Grieta” entre kirchnerismo y macrismo, sino también, entre kirchnerismo y peronismo no kirchnerista.

La idea que surgió cerca de Schiaretti de “seducir” a Marcelo Tinelli y Daniel Scioli tiene sentido ante la fuga de Massa y Lavagna; y busca tener un candidato competitivo en la Provincia de Buenos Aires y que sume votos en el “paño” presidencial. Así, no es una apuesta "ganadora”, sino, tratar de sumar sufragios para acumular Legisladores: busca otro Florencio Randazzo.

Pero hay limitantes que van más allá de lo personal o político para Massa.

Cuando Cristiano Rattazzi citó 380 empresarios, industriales y banqueros en La Rural, hace ya algunos meses, nunca lo hizo para que fuera a competir para gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Gran parte de esos 380, hoy buscan su propia cena, almuerzo, café, desayuno, merienda o, aunque sea, cruzarse en un ascensor (o un baño) con Alberto Fernández.

Lo mismo ocurre con quienes impulsaron la candidatura de Lavagna. Con ella, intentaron llamar la atención de Macri y, en todo caso, buscaron un postulante que pudiera reemplazarlo como candidato.

Sin embargo, las encuestas son claras: Ya tocó su techo, está en leve merma y su opción por tejer una alianza con el socialismo santafesino, el GEN de Margarita Stolbizer (que volvería a seguir a Massa donde el tigrense vaya) y el radicalismo “ricardista”; está alejando a sus impulsores.

Entre egos y demandas externas, “Alternativa Federal” deberá resolver si busca acuerdos con los gobernadores peronistas que no “celebraron” aún la candidatura de Alberto Fernández (como Hugo Passalacqua, de Misiones; y Mario Arcioni, de Chubut), con el santafesino Omar Perotti (que saludó al ex Jefe de Gabinete, no su postulación) y a los gobernadores no peronistas, como Alberto Weretilneck, de Río Negro; u Omar Gutiérrez, de Neuquén. Sin embargo, este grupo, no puede dar vuelta las encuestas.

Alberto Fernández también salió a pelear su postulación. El sábado 18/05 habló con Canal 26 (público del Gran Buenos Aires, televidentes C2D1), el domingo 19/05 apareció en una larga entrevista en Página/12 (votante kirchnerista duro), el lunes 20/05 estuvo en Crónica TV (votante propio) y dio un reportaje en Ámbito Financiero (para mandar un mensaje a la City y a Wall Street).

Por fin, le dio notas a medios del Grupo Clarín, luego de haber tenido un encuentro con Jorge Rendo, CEO del holding.

El domingo 19/05, a través de Página/12, Fernández le envió un mensaje conciliador a Héctor Magnetto: “No hablo con él desde que renuncié como Jefe de Gabinete. Si me llama, nos veremos”.

Sin embargo, el empresario esta hace 10 días de road show, tratando de obtener una inmensa financiación para la telefónica móvil Personal y para explicar el pésimo balance del Grupo Clarín. Por eso, no hubo la cumbre esperada.

Pero durante toda la semana, Alberto F. también tuvo que salir a sostener su candidatura a nivel interno.

Él habló personalmente con cada gobernador que los saludó por Twitter (salvo Sergio Uñac, de San Juan, todos cabezas de provincias donde CFK tiene más de 50% de intención de voto y donde todos buscan su reelección a través de listas unificadas  o con candidatos kirchneristas que se bajaron por orden de la ex Mandataria). Son fieles, hasta que las urnas hablen.

Luego, él tuvo un encuentro con los “Barones del Conurbano”. La semana pasada, les dijo que tenían que negociar con Máximo Kirchner. Pero ahora habló como candidato. Les repitió el mensaje, pero como en ambos encuentros estuvieron ausentes Verónica Magario y Fernando Espinoza, quedó en claro que la fórmula que apoyará el ex Jefe de Gabinete y la ex Mandataria es Axel Kicillof y Verónica Magario.

Alguien tendrá que decirle alguna vez a Espinoza que no le da para gobernador. Y queda feo que alguna de su gente cometa el exabrupto hasta de decir "Es la guerra".

Por eso, en el acto que se realizó en Merlo el 25/05, la intendenta de La Matanza no se separó un momento del hijo de Néstor y CFK Todos los que debían entender, entendieron.

En Merlo, CFK no pudo ceder la centralidad a Alberto F.

El protocolo fue claro: Quién se sentó a la derecha del intendente anfitrión, Gustavo Menéndez, fue la ex Mandataria. El ex Jefe de Gabinete fue a su izquierda.

Así, tal como lo gestual de Máximo K. indicaba quién estaba dentro de la fórmula para la Gobernación; en el escenario quedó claro quién ejerce el liderazgo. La “Regla de Precedencia” es muy clara, no se discute.

En Merlo, la dupla Fernández – Fernández ensayó las bases de su discurso de campaña: épica nestorista para Alberto, épica cristinista para la ex Mandataria; la pobreza, crear trabajo, surgió el “Gatillo Fácil” por el Caso San Miguel del Monte (un tiro por elevación contra Vidal). También se hizo énfasis en una palabra para descalificar al macrismo sin nombrarlo (“sabemos”) y una frase definitoria: “tenemos experiencia de sacar a la Argentina de la crisis”. Demoledora para Macri, dado que contiene un mensaje sobre lo que fue el macrismo para la Argentina en estos 4 años. Por eso se compara la Argentina actual con 2003.

Sin embargo, el discurso de Alberto F., que ha ordenado a sus economistas que sean “moderados” a la hora de hacer propuestas, comete un error conceptual, según muchos, porque él dice que la Argentina está en default, consecuencia de recurrir al FMI para cancelar sus vencimientos de deuda.

Es cierto que el kirchnerismo tiene una negación con los organismos multilaterales. No le interesa el menor costo financiero sino la imposición de metas y el costo político doméstico.

Macri -quien entiende tanto de macroeconomía como Alberto F.- cree que es mejor cancelar deuda cara por deuda barata y a largo plazo, con chances de renegociarse  más barata y a más largo plazo.

Alberto F. dice que la política de endeudamiento, y en moneda extranjera, no fue la adecuada y por eso se llegó al FMI, al cambiar el escenario financiero global.

Alberto Fernández cree que la baja de riesgo-país, suba de los bonos y acciones y caída de los CD (certificados) de deuda a 2 años es un voto de confianza a la fórmula presidencial del kirchnerismo.

Sin embargo, la lectura que hacen los mercados es otra: Que en caso de perder Mauricio Macri, el futuro Presidente de la Nación será mucho más moderado que con Cristina Fernández de Kirchner otra vez en el poder.

A decir verdad, pocos en Wall Street creen hoy que el macrismo siga en el poder.

Sin embargo, quizás los operadores se estén equivocando.

Si Alberto F. se convierte en el Presidente de la Nación, ya anticipó que renegociará la deuda soberana, tiene como colaborador a Guillermo Nielsen, que ya hizo una renegociación con 78% de quita y cientos de juicios en New York; y cuenta con el asesoramiento del segundo de Axel Kicillof, Matías Kulfas

Un último dato de la semana se produjo cuando el Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, cardenal, Mario Poli, en el Sagrado Tedeum, pidió por avanzar hacia un “Gran Acuerdo Nacional” que “tenga una clara opción por la tercera parte de pobres que nos duele a todos”; con lo cual, le otorgó una enorme mano a la Casa Rosada para que reflote el tema, negocie con los dirigentes de “Alternativa Federal” y deje de lado al kirchnerismo, que propone un nuevo “Pacto Social”. De nuevo la polarización.

El Gobierno de Macri lanzó la idea de un Acuerdo Nacional para tomar la iniciativa y para ganar protagonismo haciendo bailar a todos al ritmo que ellos querían. Todos le hicieron caso y comenzó una competencia de listas con ofertas o demandas para el pacto. Pero la Casa Rosada dejó que se “pinchara” el tema y apareció el anuncio de CFK.

Otra vez la pelota está en la cancha del Gobierno, Por ahora, discuten candidaturas, fórmulas y encuestas. No se dieron cuenta que la Iglesia Católica les ofreció un “puente de plata” para sacar la cabeza del barro en que los metió CFK con su anuncio. ¿Reaccionarán? Esa es la gran pregunta.