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DESPUÉS DE CÓRDOBA

El legado de José De la Sota

Mar, 14/05/2019 - 5:37pm
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15 días clave en la marcha hacia el cierre de listas. Luego de revalidar los títulos con el 54% de los votos, logrado el objetivo de arrebatarle a la UCR la Capital y con todo el peronismo cordobés alineado, el reelecto gobernador Juan Schiaretti comenzó la etapa del armado nacional para las PASO de agosto. La prioridad de Schiaretti son los otros gobernadores peronistas. Quiere conocer qué nivel de compromiso tienen los que controlan territorio. Dicen que a Schiaretti no le apetecen los riesgos y existe la posibilidad de que Alternativa Federal termine siendo una frustración político-electoral. ¿Qué hacer? Se sospecha que, al menos hasta un balotaje, no habrá acuerdo de Schiaretti con Cristina Fernández de Kirchner pero también se duda que él resulte presidenciable. Schiaretti insiste con una PASO entre varios porque provoca expectativas pero también eso supone que él no arriesgará su triunfo por un resultado incierto. Sin embargo, como parte del 'clamor', aquí va el siguiente comentario:

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Juan Schiaretti ha recibido un legado inesperado por parte de José Manuel De la Sota: su eventual candidatura presidencial.

No cabe duda alguna que el triunfo de Schiaretti hubiera sido suficiente para ratificar la candidatura de Juan Manuel De la Sota; y el peronismo, como tal, se hubiera encolumnado bajo su jefatura.

Pero el destino quiso que fuera Juan Schiaretti quien, sin pensarlo ni proponérselo, se encuentre en una posición que quizás alguna vez haya soñado, pero por cierto nunca pensó.

Su descontado triunfo por más de 30 puntos sobre Mario Negri -era la única incógnita de la elección del 12/05, dicho de otro modo si doblaría el codo del 50% y largamente lo logró-. 

Ese resultado, si bien local, no puede ignorarse que se produce en una provincia como Córdoba que tienen un papel muy especial en nuestra historia, tal como lo señaló Carlos Pagni en su programa “Odisea Argentina,” y no solo significó una advertencia esencial de reproche al gobierno de Mauricio Macri poniendo en duda la efectividad electoral de “Cambiemos” en su actual configuración sino además eligió a Schiaretti para liderar ese segmento de la ciudadanía que rechaza no solo la alternativa “Macri-Kristina-Macri”, sino a los que votarían a uno de ellos para rechazar al otro. 

Haciendo una cuenta simple el 60% del electorado, que por otra parte es lo que vienen mostrando las elecciones provinciales.

En sus declaraciones luego de conocido el caudal de sus votos mostró prudencia, sabiduría –a pesar de Elisa Carrio en franco despiste- y ejemplaridad, cualidades  propias de la “autocríticas” y todo hace suponer que el peronismo no contaminado se alineará espontáneamente  bajo su jefatura. 

El peronismo, más que lideres, siempre busca “jefes”, pero para el caso es lo mismo.

Si lo vemos como “líder” es probable que otros partidos o movimientos políticos también lo reconozcan como tal, caso Margarita Stolbizer, el socialismo santafesino y la UCR, que en su próxima convención deberá definir su rumbo.

En ese supuesto, “Cambiemos” quedaría reducido a la soledad del “PRO”, así como “Unidad Ciudadana” quedará reducida a los votos de Cristina en el conurbano, es decir a la nada.

La polarización, que parecía clave de triunfo para uno de ellos, podría terminar en una derrota impensada para el macrismo y en el fracaso definitivo de la fantasía del relato “K”.

No quiero que me califiquen de “falangista” pero es bueno recordar aquel discurso de José Antonio Primo de Rivera cuando explicaba el destino del “anti”, agotándose en sí mismo.

Esta pulverización de la “polarización” única propuesta del “macrismo” y el “cristinismo”, mostraría que como sociedad vamos madurando, lentamente, pero madurando al fin.

Schiaretti tendría derecho a rechazar el legado de José Manuel De la Sota, pero desde una perspectiva política está obligado a aceptarlo sin beneficio de inventario, lo que no significa ignorar la existencia de ciertos límites que no formarían parte de la herencia recibida, sino de su futura acción de gobierno.

Tal como solía decir Jorge Giacobbe, Macri fue elegido para sacar a Cristina y sus súbditos, misión que supo cumplir, lo que no supo fue gobernar.  

Ahora Schiaretti sería elegido para comenzar a limar la “grieta” que no solo es entre los “pro y antis”, sino para comenzar a intercomunicar las diferentes islas que conforman nuestros factores de poder e integrar a nuestro unitario federalismo.

Algo de eso ya expresó Schiaretti la noche del triunfo, es necesario ordenar la relación entre ingresos y gasto, debemos honrar nuestras obligaciones y debemos trabajar para incrementar nuestra participación en el comercio global.

Tal como lo propone Martin Lousteau al final de  su más reciente libro, “La política debe volver a hacer de la sobriedad un culto, asignar las prioridades correctas de manera tal de resolver las urgencias de hoy y ordenar el futuro.” 

Diría más bien la ruta hacia el futuro.

'The last but no least', Juan  Schiaretti por gracia y obra del destino estaría llamado para la tarea de comenzar en este 2019  la realización de la oportunidad pendiente  desde el fondo de nuestra historia. 

Ello no debe verse como una traición al pueblo cordobés, sino más bien como  la asunción de una responsabilidad que debería beneficiar a todos los argentinos.