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LA POSIBLE REELECCIÓN DEL KIRCHNERIZADO MACRI

El tropiezo del unicornio capitalista que devino en tibio populista

Lun, 19/08/2019 - 11:40pm
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El profesional de la Comunicación que, por sus labores profesionales escribe con el seudónimo Alphonse de Luxemburgo, ya ha escrito en Urgente24 en anteriores ocasiones. Aquí regresa a escena, intentando explicar cómo se vive en una parte de la clase media la derrota de Mauricio Macri, y utilizando un ejemplo muy interesante: según él, las PASO fueron una suerte de Brexit pero, a diferencia del Reino Unido, aquí se puede volver a sufragar. Es interesante apreciar la aritmética del columnista, quien intenta quitarle tanto triunfalismo al resultado de las PASO.

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La Argentina, el domingo 11/08, el de las PASO, tuvo su ensayo general de su Brexit, aquel yerro garrafal del gobierno inglés por el cual los votantes se dejaron convencer por argumentos nihilistas-populistas, sin considerar los enormes perjuicios (inflación, pérdidas de empleos y mercados, etcétera) y cuando luego de la votación comprendieron los costos, muchos ciudadanos británicos querían una nueva votación para cambiar su decisión. En Inglaterra, claramente, no pudieron.

Sin embargo, la política es voluble, las encuestas inexactas (la mayoría) y los números dudosos, cuando la clase media –otra vez la clase media- emitió su condena inapelable e inexorable hacia la experiencia de un Mauricio Macri que se alejó de sus apoyos, a los que vapuleó, y no obstante es bastante posible que obtenga el ansiado balotaje en las elecciones generales de octubre (ninguno alcanza el 45% de los votos).

Allí, el resultado bien podría ser 44% para AF-CFK y 40% para MM-MP.

Un cálculo es así: para que haya balotaje, AF-CFK deben perder, en relación con las PASO, solo tres puntos, que equivalen a apenas 735.000 votos. Esta porción, que bien podrían ir a cualquier candidato sin ser ninguno para Macri, representa el 2,97% del total de votantes de las PASO y el 0,75% del total de electores habilitados.

En tanto, es dable prever que si de los 7.933.983 electores que no fueron a las urnas en las PASO, un 30% (2.380.195) pasaran esta próxima vez en octubre por el cuarto oscuro y de esos solo un 50% (1.190.097) se volcará por MM-MP (4,85 puntos), esta fórmula obtendría el 40%.

Otra forma de ver esos números es considerando el total de los que efectivamente votaron (24.687.485), por lo que aquellos tres puntos que debería perder AF-CFK para trastabillar hacia el balotaje son de 1.162.493 sufragios. 

Y si un 30% de los que no votaron en las PASO sí lo hacen en las generales de octubre (2.380.195), obteniéndose una masa de votos totales del 83% (27.067.680) del electorado total, entonces esos mismos tres puntos representarían 978.348 votos.

Posiblemente, en la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal la tenga más difícil, porque en el conurbano bonaerense se concentra la base del apoyo kirchnerista. No obstante, el 18% que tiene que descontar son 1,57 millones de votos sobre un total de votantes en las PASO de 9,4 millones. Y eso dependerá sustancialmente del alivio que aporten las medidas nacionales y de las que adopte ahora Vidal en los próximos dos meses, también para mejorar el standard de vida diaria de familias que no cubren sus gastos mínimos del mes. 

Los fundamentos para que eso suceda a nivel nacional –algo poco descabellado- pueden encontrarse en las encuestas que más se acercaron a los resultados de las PASO y, en particular, los datos desechados con cajas destempladas por los ensorbebecidos jerarcas de la Casa Rosada. 

En su columna de La Nación del viernes 16/08, la analista política Laura Di Marco cita un trabajo de la Universidad de San Andrés (previó 43% a AF-CFK vs. 36% a MM-MP, siendo una de las cuatro encuestas que más se acercó al resultado real) que un 18% de los encuestados no quisieron revelar su voto (porción que las encuestadoras no contabilizan en sus relevamientos), a la vez que persistía un 15% de “indecisos”. 

Si se hace el ejercicio teórico de tomar ese 18% como el voto “vergonzante” (los que en 2015 votaron a Macri y ahora lo harían con el kirchnerismo para enviarle al primero la señal negativa sobre una gestión ineficaz), puede pensarse que casi un 16% (la diferencia que obtuvo AF-CFK respecto a MM-MP) se volcó al kirchnerismo y otros 2 puntos se pudieron haber repartido entre Lavagna, Gómez Centurión y Espert.

Hay al menos cinco razones para que el “voto vergonzante” ahora deje de apoyar a AF-CFK y se vuelque a otras opciones, ni siquiera a MM-MP:

*** La clase media (especialmente la media-media y la baja) ya volvieron a dejar en claro que son los dueños finales de todas las decisiones electorales en la Argentina (no los militantes enfervorizados del PRO, La Cámpora o cualquier otra facción enceguecida por el fanatismo) y asestaron un brutal cuestionamiento a las políticas del gobierno macrista que pauperizó a esa misma categoría social que lo había puesto en la Presidencia en 2015. (Es curioso que, por confusión o convicción, los políticos –bisoños o experimentados- consideran, como CFK en 2011 cuando obtuvo el 54% de los votos para su reelección, que luego del acto comicial se transforman en reyes absolutos del poder, cuando son y siguen siendo meros inquilinos, factor que los conduce a confrontar con el periodismo dado que éste los supervisa y controla también más allá del efímero proceso de elección y voto.)

*** Ese segmento sabe que las PASO fueron un ensayo general pero para las elecciones generales de octubre, que son de verdad, el miedo al retorno a la variante autoritaria y persecutoriamente fascista del kirchnerismo no es una opción. De hecho, muchos de quienes se solazaron con su voto contra Macri (utilizando como utensilio político al kirchnerismo), terminaron asustándose por un resultado que les pareció exagerado. Dos miedos se unieron ya, en estos días, y faltan más de dos meses.

*** El “aporte” del kirchnerismo a la campaña de Juntos por el Cambio, para ratificar el temor de los estamentos medios de la sociedad a su retorno al gobierno, se reflejó en que Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela y hombre fuerte del régimen autoritario del “madurismo” cerril, cometió el error de recordarle a Alberto Fernández que no era éste quien había ganado las PASO sino la postura contra el neoliberalismo; las declaraciones altisonantes de Aníbal Fernández (reiteradas al atacar la salida de Nicolás Dujovne); las afirmaciones disparatadas de Martín Redrado que acusó al gobierno de estimular la corrida cambiaria para infundir miedo a la población con fines electorales; y el propio AF cuando atacó la reducción del IVA a un manojo de productos alimenticios cuando esa solución forma parte de su propia plataforma electoral. 

Sin contar los factores atemorizantes que precedieron a estos últimos, como los de generar una CONADEP para el periodismo, intervenir el sistema judicial, sugerencias de default, etcétera, todo lo cual, adicionalmente, expone la contradicción cuando AF se esfuerza por aparecer moderado.

*** El devastador “mensaje” consiguió torcer el rumbo económico, que se le vino reclamando desde el 2016 y más enfáticamente desde 2018, y que se plasmó en varias medidas para paliar el empobrecimiento causado por el ajuste “ordenador” de precios relativos que el Gobierno de Cambiemos aplicó con desprecio por quienes lo habían elegido.

*** La renuncia de Nicolás Dujovne, como ministro de Hacienda, también es, en este contexto, una señal de campaña, porque el Gobierno se desprende del funcionario que había aplicado el ajuste inducido por el Fondo Monetario Internacional, e insistió hasta último momento en elevar las retenciones al campo, el otro sector que fue de gran apoyo electoral en 2015 pero cuyo aval comenzó a resquebrajarse en las PASO, por la aplicación de tales retenciones en agosto y septiembre del año pasado, junto con otras medidas que terminaron por afectar los ingresos de los productores del agro. 

En esa línea, el valedor de Dujovne siempre fue el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien también debería ser separado ahora, ya que además es el cerebro del fiasco monumental por una estrategia proseletista que los resultados de las PASO exhibieron como un fracaso descomunal: el mariscal de la humillante derrota.

Pero la insistencia de Macri en preservar a su delfín y alter ego, tal como lo definió en las últimas horas, lo encamina más resueltamente hacia el abismo político de la derrota, dado que Peña encarna ni más ni menos que el corazón de ese fiasco y al cancerbero político del ajuste que le costó la caída en las PASO.

Ahora sí Macri parece estar quemando sus naves. Eliminar a Peña era enviar la señal de que podía cambiar realmente el rumbo y aspirar a no caer en el balotaje.

Aquí la complejidad, en esta suerte de Brexit criollo pero con repechaje, no es menor. El resultado de las “primarias”, una farsa donde no se definen candidaturas dado que la mayoría de los partidos obviaron el recurso y adoptaron fórmulas sin previa búsqueda de consensos internos, expuso que:

Mauricio Macri, Marcos Peña y los talibanes del PRO cayeron fieramente derrotados al no haber podido comprender el alcance y la profundidad de las heridas padecidas por la clase media debido a las medidas adoptadas por el Gobierno (las tarifas, la recesión, la inflación son algunos de los graves errores cometidos). 

Así como hubo un voto vergonzante en la reelección de Carlos Menem en los ’90, aquí se reprodujo un fenómeno similar, que nuevamente embaucó a encuestadores de todo pelaje, politólogos y analistas políticos, seducidos por los enjuagues de la politiquería a la que los votantes desprecian y vituperan. 

Es así que el 22 de abril del año pasado, bajo el título “Se inició la decadencia política de Macri y Cambiemos”, advertí aquí, en Urgente24, que “la pérdida de sintonía fina con el impiadoso e inconmovible aumento de las tarifas, en un contexto de inflación por encima de las metas oficiales, falta de ingreso de inversiones genuinas y sequía que afecta al principal sector, el agroindustrial, que trae dólares para que la economía funcione, encamina la experiencia de Cambiemos al colapso, semejante en proporciones pero muy diferente al que en 2012 marcó el comienzo del final del malabarismo kirchnerista, apenas un año después de conseguir la reelección de CFK con el 54% de los votos (…) Se acumulan los indicios, significativos y contundentes, de que la experiencia Cambiemos de Macri ha iniciado el proceso de pérdida de apoyo de la clase media, lo que comienza a poner en duda la reelección en 2019 y, en cambio, abrir un período de cambios inesperados en el recambio político.”

Pero ahora el dilema, para octubre, consiste en a quién le creerá y por qué el mentado voto “oculto”, “vergonzante” o “escamoteado”: si la moderación de AF podría librarse de los condicionamientos de CFK, eje de luchas intestinas interminables dentro de un hipotético gobierno de esa dupla que es posible que terminasen en la variante del “renunciamiento histórico” de AF, dejando el Sillón de Bernardino Rivadavia para Cristina, o si los cambios económicos de Macri, dando la espalda a la receta recesiva del FMI, serán consistentes en un nuevo mandato o apenas son un desliz temporario para volver a engañar al electorado de la vapuleada clase media.

En cualquier caso, agazapado en las tres alianzas con más votos se encuentra el peronismo “razonable”, que, cualquiera sea el que gane finalmente en las elecciones, luego podría unirse en el Congreso Nacional para condicionar al Poder Ejecutivo, para así preparar su retorno a la Presidencia en un período más. 

Circula por estas horas una encuesta digital de Proyecciones, la encuestadora que quizás más se aproximó al resultado real de las PASO, efectuada en la semana pasada, que comete el error de asignarle a los nuevos votos conquistados por AF-CFK el carácter de piso, cuando son su techo: eso es así porque esos “nuevos votos” no pertenecen a ninguno de los contendientes electorales. Ésa es la transitada concepción que condujo al error de análisis.

En los próximos dos meses, todos juegan. Aunque a la clase media, la que define todas las elecciones en la Argentina, le puede pasar lo que advirtió alguna vez el escritor y filósofo norteamericano Henry David Thoreau: “Si yo supiera con certeza que alguien va a venir a mi casa con el objetivo consciente de hacerme el bien, correría a ponerme a salvo.”