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El vocero y el petimetre

Dom, 09/06/2019 - 4:12pm
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Frase del autor: "(...) Argentina está a punto de decidir entre estos dos términos su porvenir. Conviene no apartarse de Wikipedia. “Al garete es una locución adverbial que significa 'a la deriva'. ... Un sinónimo de la expresión al garete es "a la deriva". En sentido figurado, "al garete" se usa en referencia a quien anda sin dirección, sin rumbo o a la suerte, sin un propósito determinado”. (...)".

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Tengo respuesta, debo hacer la pregunta. ¿Es posible que, estando en el total de sus cabales y capacidades cognitivas alguien, dentro del entorno de Cristina Elizabet Fernández de Kirchner, decida por ella y no sea su pensamiento, su opinión, su mandato el que se conozca  públicamente? Mandato y consecuencias. Aclaro por las dudas: NO. Con mayúsculas.

Los que tratan de “vender” a Alberto Fernández dicen que es un “hombre de carácter”. Démoslo por cierto. Pero no dejemos que ese supuesto, tomado como certeza, altere la pregunta. Carácter para imponerse a la decisión de CFK, la que sea. Eso deben responder tanto los panegiristas como los aprovechados de la circunstancia que intentan acomodar un pasado según y conforme una coyuntura.

Otra vez Ortega y Gasset nos define dos veces. Hombres y circunstancias, y demasiadas palabras para argentinos que no se dedican a las cosas.

Insistimos en mofarnos de Heráclito. Caramba, la capacidad de olvido y regeneración (“porque saber olvidar también es tener memoria…”, José Hernández, Martin Fierro) nos enfrenta a las aguas servidas del peronismo K; específicamente: a CFK. Es necesario recordar cómo llegamos al pasado.

Es Mauricio Macri quien abre la compuerta de una administración de la cosa pública que no supo cerrar.

Las cifras pueden acomodarse a un cierto punto. El m3 de gas. El litro de nafta. El valor del kilovatio tienen costos que sabemos, que deberíamos saber. Que los especializados y avisados saben. Saben mas. Alguien debe pagarlos. Alguien, si es posible el mismo, debe avisar sobre las mercaderías escasas, caras, perecederas, imprevisibles por su definición: No hubo previsión para fabricar para lo que se consumía. Y costearlo.

Insistencia Imperfecta

Tengo respuesta, debo hacer la pregunta. ¿Éste y aquel equipo de gestión no sabían sus verdaderos costos y que se consumían las reservas y no había reposición? Las energías no renovables alguien las pagaba, las paga, las pagará. Es así.

Cuando asume Macri había un  punto. De usos. De recursos. De “stock”. Previsiones. Alguien debería haberlo avisado. Previsto. Resuelto. La película Clase B sobre espionaje que se elija mostrará mapeos satelitales, personas descubiertas por el calor de sus cuerpos, petróleo, litio, soja, petróleo en el fondo del mar, datos en la nube, conversaciones de hace años que un cerebro algorítmico  registró y que, como dijese León Gieco, todo está guardado en la memoria.

Se insiste. No se puede alegar inocencia. El canal, el desvío que lleva a las aguas ya usadas de CFK tiene su origen en el ejercicio de la libertad de mando en la gestión de Mauricio. Capitán del buque. Es su tarea. “Un trágico a pesar suyo”.

En la imperfección del pasado hay una secuencia inalterable. Néstor K tenía un modo de conducir el Estado que unía gestión política, acumulación de poder, capacidad infinita para el latrocinio personal, conocimiento de la fauna y flora de ese universo. Universo donde los medios somos actores y NK lo asumió.

Intima convicción. No hay dudas que robó, como no hay dudas que no supo resolver el viento a favor y las 'tasas chinas' o, para ser mas claros: usó las 'tasas chinas' para distribuir sin recolectar ni prever. Así somos. Nos representó. Por eso lo entendemos.

Por lo mismo entendemos que CFK heredó. Lo que se hereda no se hurta decían las abuelas. CFK no hurtó, dilapidó el poder. Gastó la herencia. Siguió el latrocinio. 

Entendámonos una vez mas: entró con 6 pesos y se fue con 6.000. Robó. En las encuestas aparece como tema número 10 la corrupción. No sirve para degradar a un candidato que sea un ladrón. Sus decisiones, sus asesores, su gestión lleva hasta Macri. Su padre. Su familia. Lo mismo.

Adjetivos olvidados

En un debate por cargos, en Ciudad de Buenos Aires, un opositor calificó de petimetre a Mauricio Macri. Años después, ya revistando en situación de empleado calificado de una importante empresa prestataria de servicios al Estado Nacional, debió cambiar de cargo, por decisión del dueño, a raíz de una sugerencia / pedido del “Mauri” para no verlo cerca ni oír de él. Buen gesto del empresario. Subió su sueldo y lo mantuvo en oficinas alejadas. El Mauri no olvidó, no creo que  haya olvidado a quien lo calificó de Petimetre.

Todas las mañanas, todas, durante el tiempo que tuvimos a Carlos Menem en el poder central un vocero, un ministro vocero daba la cara día por día a los periodistas con una capacidad de respuesta digna del ajedrez ping-pong. Vladimir Corach. Sabía que hacía. Sabía qué decir, cuanto callar y recordó, siempre / siempre, que el poder estaba en el hombre de Anillaco.

Vladimir Corach entendía tanto del poder que aún sus jóvenes amigas existen en la política. Petiso pero sabio, hábil, ubicado. No sacaba a pasear una “Lassie”. Ejem, aún siguen consultándolo. Hay diferencias.

Wikipedia dice: “Un petimetre es un personaje tipo que aparece de vez en cuando en obras de ficción. Es una persona que suele, fastidiosamente, vestir excesivamente elegante y darse aires, aspirando a que lo vean como un aristócrata."

El término español «petimetre» proviene, según la RAE, del francés 'petit maître' ("pequeño señor", "señorito") y significa 'persona que se preocupa mucho de su compostura y de seguir las modas'. En sentido parecido pero más coloquial, el término «pisaverde», con el significado de 'hombre presumido y afeminado, que no conoce más ocupación que la de acicalarse, perfumarse y andar vagando todo el día en busca de galanteos'. En la segunda mitad del siglo XVIII era un estereotipo social objeto de crítica, especialmente por su ociosidad y su seguimiento acrítico de las modas francesas y en general de todo lo francés”.

Wikipedia determina: “Vocero es un término que procede de voz y que hace referencia a la persona que habla en nombre de otra o de un grupo, organización, etc. Puede decirse que el vocero lleva la voz de la persona o del grupo que representa. El vocero, también conocido como portavoz, es el responsable elegido por una persona o una organización para dirigirse a los medios de comunicación y, a través de ellos, a la sociedad en general. Si la persona (un político, un artista, un deportista, etc.) o la organización (una administración pública, una organización no gubernamental, una empresa, un club) desean transmitir un mensaje, el responsable de hacerlo será el vocero. Es habitual que el vocero interactúe con los periodistas para garantizar que el mensaje que lleva llegue a la mayor cantidad de gente posible”.

Argentina está a punto de decidir entre estos dos términos su porvenir. Conviene no apartarse de Wikipedia. “Al garete es una locución adverbial que significa 'a la deriva'. ... Un sinónimo de la expresión al garete es "a la deriva". En sentido figurado, "al garete" se usa en referencia a quien anda sin dirección, sin rumbo o a la suerte, sin un propósito determinado”.

Un país que sólo se entiende por Wikipedia no es un país real, es un país virtual. Aguante el bitcoin.